La ropa continúa siendo uno de los regalos más comunes. Blusas, camisetas, pantalones y vestidos suelen estrenarse apenas salen de la tienda, sin que muchas personas se detengan a pensar en qué condiciones llegan esas prendas al cuerpo.
Especialistas recomiendan lavar la ropa nueva antes de usarla. El farmacéutico Álvaro Fernández, conocido en redes sociales como @farmaceuticofernandez, explica que muchas prendas contienen residuos químicos utilizados durante su fabricación.
“Ese olor característico de la ropa nueva se debe al formaldehído, que es lo mismo que se usa para embalsamar muertos, y a otros productos químicos que se emplean para que la ropa esté más suave, se arrugue menos o brille más en la tienda”, señaló.
Aunque el uso del formaldehído está regulado en Europa y no supone un peligro grave para la salud, puede causar irritaciones o reacciones alérgicas, sobre todo en personas con piel sensible. Además, la ropa nueva no está necesariamente limpia, ya que durante su fabricación, transporte y exhibición pasa por múltiples manos y superficies, e incluso es probada por otros clientes.
No lavar las prendas antes de estrenarlas puede provocar picazón, enrojecimiento o alergias, así como la transferencia de tintes a la piel. Un lavado previo permite eliminar residuos químicos y suciedad, reduciendo el riesgo de molestias y haciendo la prenda más cómoda desde el primer uso.
