La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el jamón en el mismo grupo que el tabaco como agentes cancerígenos.
Los especialistas recuerdan que esta categoría no significa que comer jamón sea tan peligroso como fumar, sino que hay pruebas científicas sólidas de su relación con el cáncer, sobre todo el colorrectal.
El Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (CIIC), incluyó las carnes procesadas en el grupo 1 de carcinógenos, junto con el humo del tabaco o la radiación solar.
Las pruebas relacionan el consumo habitual de embutidos, jamón y tocino con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, el cual aumenta cuando la dieta es pobre en fibra y rica en grasas saturadas. L
as entidades competentes recomiendan limitar el consumo de carnes procesadas, más que eliminarlas por completo, y priorizar fuentes de proteína como el pescado, el pollo, las legumbres y los frutos secos.
Por otro lado, aumentar la ingesta de frutas, verduras y cereales integrales aporta fibra, que ayuda a proteger el intestino.
Asimismo, mantener un peso saludable, hacer ejercicio con regularidad y moderar el consumo de alcohol son medidas clave para reducir el riesgo de cáncer colorrectal y otras enfermedades crónicas asociadas al estilo de vida.
