La risa, más allá de una reacción espontánea, se consolida como una herramienta clave para el bienestar diario, según destacan estudios recientes de instituciones médicas y académicas de prestigio internacional.
Expertos señalan que reír reduce de forma significativa el estrés al disminuir los niveles de cortisol, la hormona asociada a la ansiedad, lo que favorece un estado mental más calmado y equilibrado.
A corto plazo, la risa relaja los músculos y corta los pensamientos negativos, mientras que, a largo plazo, ayuda a amortiguar los efectos del estrés crónico y fortalece la resiliencia emocional.
Desde el punto de vista cognitivo, reír activa áreas del cerebro vinculadas a la memoria, la atención y la regulación emocional, mejorando la concentración y la claridad mental.
Además, la liberación de dopamina y endorfinas durante la risa genera sensaciones inmediatas de bienestar y motivación, facilitando una mejor recuperación emocional ante situaciones difíciles.
En el plano físico, la risa estimula el sistema inmunológico, mejora la circulación sanguínea y favorece la salud cardiovascular, al contribuir a la dilatación de los vasos sanguíneos y reducir la inflamación.
Especialistas recomiendan incorporar la risa en la rutina diaria mediante actividades simples como compartir con amigos, ver comedias o practicar dinámicas recreativas, resaltando que el humor no es un lujo, sino un aliado natural para una mejor calidad de vida.
