EFE.- Tener un sueño de calidad, sin desvelos, cuando las pantallas del móvil o la táblet han ocupado gran parte de las últimas horas del día, no es una tarea sencilla. Vivimos en una sociedad hiperconectada e hiperproductiva en la que descansar bien cada vez es más complicado, con las consecuencias que esto entraña para la salud física y mental.
Con motivo del Día Mundial del Sueño, varios expertos en neurofisiología y en Atención Primaria analizan, en declaraciones a EFE Salud, el panorama del sueño en España, donde el 43 % de la población tiene síntomas de insomnio y el país lidera el consumo de benzodiacepinas en el mundo.
Algunos datos más, según la Sociedad Española de Neurología (SEN) más de cuatro millones de personas padecen algún trastorno de sueño crónico y grave y más del 60 % de los jóvenes reconoce que se quita tiempo de descanso en favor de pantallas, actividades de ocio u otros intereses.
Agendas interminables y pantallas, enemigas del sueño
La coordinadora del grupo sanitario de la Alianza por el Sueño, la neurofisióloga Odile Romero, considera que la ciudadanía cada vez está más concienciada sobre la importancia de tener un buen descanso porque se traduce «en una buena calidad de vida», sin embargo «le cuesta seguir ciertas normas» para favorecerlo.
«¿Por qué? Porque hay unos hábitos laborales y, sobre todo, sociales muy extendidos, tenemos unas agendas interminables. Queremos llegar a todo, porque estamos conectados a Internet y a redes hasta altas horas de la noche a veces, pendientes hasta último momento», afirma Romero, quien también coordina la unidad multidisciplinar del sueño del Hospital Vall d’Hebron, de Barcelona.
Las pantallas son enemigas del sueño, pues estar conectados hasta altas horas de la noche no permite que el cerebro descanse.
En el mismo sentido se pronuncia Lorenzo Armenteros, miembro del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y de la Alianza por el Sueño, quien señala que el problema del sueño es un motivo de consulta «muy frecuente» por el malestar que genera no descansar.
No obstante, también apunta que hay «un porcentaje muy alto» de personas que considera que el sueño es un acto pasivo y «una perdida de tiempo».
«No son conscientes de lo que significa el sueño desde el punto de vista de salud», afirma Armenteros
¿Qué hace el cerebro mientras dormimos?
La neurofisióloga y coordinadora de la unidad del sueño de los Hospitales Vithas Aravaca y La Milagrosa, Elena Ameyugo, explica que durante el sueño la actividad cerebral se reorganiza.
Se activan sistemas muy eficientes que van a servir para la optimización de la energía cerebral, la restauración de conexiones sinápticas, incluso el cerebro hace «una limpieza literal», de productos tóxicos que se acumulan por el hecho de estar despiertos.
Pero no solo sirve para la regulación cerebral: «También nos va a ayudar al procesamiento emocional, a la consolidación de la memoria y a la regulación biológica en general de la función inmunológica y hormonal. Al final, el sueño es un estado que permite al cuerpo prepararse para afrontar el día siguiente», señala Ameyugo.
El problema, insiste Odile Romero, es que ahora con las pantallas móviles y las táblets, la luz impacta muy de cerca, lo que hace es que el cuerpo retrase la secreción de melatonina y desplaza la fase de sueño. Eso sin contar «con todo el resto de hábitos sociales».
«Si ya nosotros por nuestro estado de estrés, nuestra curva de cortisol igual está más alta o igual se retrasa, solamente nos falta que nuestra secreción de melatonina se retrase. Todo esto hace que nos cueste más conciliar el sueño, ya no solamente por las preocupaciones que puedas tener», apunta Romero, quien señala que «no sabemos desconectar».
Los trastornos más frecuentes del sueño según la experta del Vall d’Hebron son «sin duda» el síndrome de apnea del sueño -el roncador que hace apneas- y el insomnio.
Insomnio: Contraposición de fuerzas
Y en una sociedad «hiperconectada» e hiperproductiva, según Ameyugo, el insomnio es producto, entre otras cosas de que el cerebro no tiene tiempo de tranquilidad, está en estado de «hiperalerta».
El estar despierto o dormido es como una «contraposición de fuerzas»: hay sistemas de alerta cerebrales que permiten estar despiertos, y que «luchan» con otros que promueven el sueño.
Los expertos coinciden en que una mala higiene del sueño no solo provoca cansancio al día siguiente.
En un cerebro sano, hay un equilibro dinámico estable entre los dos estados, según Ameyugo, pero con el insomnio dominan los sistemas que promueven el estar despierto.
Las consecuencias para la salud son numerosas, los expertos coinciden en que una mala higiene del sueño no solo provoca cansancio al día siguiente o estar más estar irritable o despistado, sino que también provoca un aumento del riesgo de sufrir trastornos metabólicos como obesidad y diabetes, hipertensión arterial y alteraciones del colesterol, entre otros.
Cuándo acudir a la consulta
Por eso hay que prestar atención al sueño como un pilar de la salud, y acudir a la consulta de atención primaria, ante una serie de síntomas.
Armenteros señala que hay que acudir al médico cuando la mala calidad del descanso afecte a la vida diaria.
«Todos somos conscientes cuando la falta de sueño nos afecta, porque no rendimos bien, estamos malhumorados, nos ha cambiado el carácter. Cuando pasamos mucho tiempo en la cama pero no dormimos bien», apunta el experto de la SEMG.
Por eso, recomienda que ante cualquier situación de trastorno del sueño que dure más de tres meses hay que ir a consulta.
El consumo de hipnosedantes
Preguntado en relación a que España lidere el consumo de hipnosedantes, Armenteros señala que la Atención Primaria lleva «muchos años soportando el estigma» de ser la culpable cuando, insiste es una práctica en todas las especialidades médicas.
«No hay un solo paciente que ingrese en el hospital al que no le den un lorazepan para dormir, lo necesite o no lo necesite», pone como ejemplo, e insiste en que en esa cifra récord «hay muchas especialidades médicas implicadas».
Los expertos realizan un seguimiento más cercano a los pacientes para que el tiempo de consumo de hipnosedantes no se extienda.
También menciona que «a veces» hay «una presión muy alta» por parte del paciente para «una prescripción rápida que solucione el problema de forma inmediata».
A veces, continua Armenteros, el problema de la presión asistencial y la falta de tiempo puede hacer que se receten pero de ahí, asevera, «a estigmatizar a la Atención Primaria es un error de determinadas especialidades que no quieren sentirse culpables».
De hecho, apunta que en este escalón asistencial se hace un seguimiento más cercano para que el tiempo de consumo de esos fármacos no se extienda.
El botón de ‘off’ no es la pastilla
Ameyugo también se pronuncia y sostiene que hay muchas maneras diferentes de conciliar un sueño de calidad aunque «la gente tiende mucho y de forma errónea sobre todo en España a emplear la pastilla».
«Y es terrorífico. La gente piensa que el sueño es un botón de ‘on’ y ‘off’, y ese ‘off’ para dormir es una pastilla».
Por su parte, Romero señala que también está la imposibilidad de en ocasiones derivar a los pacientes a una unidad del sueño, porque «no están para todos» por eso apuesta por dotar de los recursos necesarios a la Primaria para que se pueda hacer un abordaje «mucho más amplio del trastorno de sueño» y poder deshabituar de benzodiacepinas «porque son un problema de salud».
Armenteros sostiene que el tratamiento más efectivo para el sueño es la terapia cognitivo conductual, lo que exige consultas periódicas y una actitud positiva tanto del médico como del paciente, para que cambie muchos aspectos de su vida, ya que el insomnio es multifactorial.
De hecho, insiste, en que no siempre se medica al paciente.
«Lo que ocurre es que, a veces, los tratamientos mas efectivos son una mezcla. Las benzodiacepinas son fármacos muy buenos y útiles, el problema es cuando se toman durante periodos largos. A partir de ahí empieza el riesgo de adicción», incide el médico.
«Pero utilizado en terapias durante periodos cortos y concretos, bajo un estricto control medico y no sobrepsaando el limite, pueden ser necesarios», añade.
Consejos para dormir mejor
Los tres expertos coinciden en que para tener una buena higiene de sueño, cuanto menos se usen las pantallas en las horas previas a dormir, mejor.
Es aconsejable irse a dormir, si es posible, alrededor de la misma hora todos los días.
De hecho, Romero aboga por usar el teléfono móvil a partir de una determinada hora precisamente como eso, un teléfono fijo de antes, que por la noche solo sonaba si había una urgencia, sin redes sociales, ni series -«porque la gente se engancha a una tras otra»- ni chats ni correos.
¿Y la tele? Pues depende.
«Yo siempre digo a los pacientes que una tele en un rincón del comedor, si no hay luz en la sala y estás tumbado en el sofá, en la otra esquina no afecta tanto», considera la coordinadora del grupo sanitario de la Alianza por el Sueño.
El contenido también importa, no es lo mismo ver algo tranquilo que una serie de acción, que pueda mantener al espectador más en alerta.
Al margen de las pantallas, las rutinas son importantes para conciliar el sueño, con lo que es aconsejable irse a dormir, si es posible, alrededor de la misma hora todos los días.
La luz de la estancia del dormitorio también hay que tenerla en cuenta, mejor tenue. Y a una buena temperatura.
Una ducha caliente antes de irse a la cama puede ser una buena aliada, según Ameyugo.
