Este jueves 26 de marzo se conmemora el Día Mundial para la Concienciación de la Epilepsia, conocido como Día Púrpura (Purple Day), una efeméride que desde 2009 impulsa la Asociación de Epilepsia de los Marítimos de Canadá junto a la Fundación Anita Kaufmann (AKFUS) con el objetivo de informar a la sociedad sobre la realidad de más de 50 millones de personas en todo el mundo —cerca de 400.000 en España— que padecen este conjunto de trastornos neurológicos caracterizados por crisis convulsivas. La iniciativa fue ideada en 2008 por Cassidy Megan, una niña canadiense afectada por la enfermedad, con la intención de desterrar mitos y recordar a los pacientes que no están solos.
Cada año, asociaciones de más de un centenar de países invitan a la población a vestirse de morado como símbolo de apoyo a quienes viven con epilepsia. En el caso de España, además de esta jornada internacional y del Día Internacional de la Epilepsia celebrado el 14 de febrero, se desarrollarán actividades de concienciación en el Día Nacional, previsto para el 24 de mayo.
La conmemoración busca aumentar el conocimiento y la comprensión sobre la epilepsia, mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir el estigma que sufren ellos y sus familias. Purple Day España recuerda que “cualquiera con cerebro puede tener una crisis. Una de cada 10 personas tendrá una crisis a lo largo de su vida, aunque no todas llegarán a tener epilepsia; una de cada 100 personas tendrá epilepsia; tres de cada 10 personas con epilepsia no tendrán control sobre sus crisis, y siete de cada 10 sí tendrán su epilepsia controlada”.
La epilepsia se caracteriza por convulsiones recurrentes, contracciones musculares bruscas y violentas, causadas por descargas eléctricas anormales en el cerebro. Su intensidad y duración varían según la zona afectada y pueden comprometer distintas partes del cuerpo. En algunos casos es hereditaria, en otros de origen desconocido, y puede ser desencadenada por estímulos como luces centelleantes o sonidos repetitivos. La Organización Mundial de la Salud recuerda que “un único ataque no es una señal de epilepsia. La enfermedad se define como dos o más crisis no provocadas”.
