A propósito de los casos recientes que han generado debate público, especialistas en cirugía plástica advierten que ciertos procedimientos estéticos concentran un mayor nivel de riesgo y requieren estricta supervisión médica.
Entre las intervenciones señaladas se encuentran la liposucción y la rinoplastia, dos de las más demandadas en consultorios de estética.
Los expertos explican que la liposucción, aunque popular, puede derivar en complicaciones graves como coágulos, infecciones y desequilibrios en la recuperación postoperatoria.
En el caso de la rinoplastia, los riesgos incluyen problemas respiratorios, infecciones y resultados estéticos insatisfactorios que obligan a múltiples cirugías correctivas.
En el caso de la rinoplastia, los riesgos incluyen problemas respiratorios, infecciones y resultados estéticos insatisfactorios que obligan a múltiples cirugías correctivas.
En el caso de la rinoplastia, los riesgos incluyen problemas respiratorios, infecciones y resultados estéticos insatisfactorios que obligan a múltiples cirugías correctivas.
El cirujano plástico Dr. Rigoberto Arámburo, en diálogo con el comunicador Marco Antonio Regil durante su pódcast, subrayó que la cirugía estética no debe verse como una solución integral a problemas de autoestima o aceptación personal.
“El paciente debe ser comprendido desde una perspectiva humanista, porque muchas veces busca sanar aspectos emocionales”, puntualizó.
Un tema central de la conversación fue el Trastorno Dismórfico Corporal, presente entre el 8 % y el 15 % de quienes acuden a consultas de cirugía plástica.
Esta condición lleva a los pacientes a obsesionarse con imperfecciones percibidas y someterse a múltiples procedimientos sin alcanzar satisfacción. Ante ello, se recalcó la responsabilidad ética de los médicos para identificar estos casos y priorizar la salud mental antes de cualquier intervención quirúrgica.
Los especialistas concluyeron que los resultados estéticos a largo plazo dependen de un trabajo conjunto entre médico y paciente, complementando las cirugías con hábitos saludables como alimentación balanceada y actividad física. La recomendación final fue clara: acudir siempre a profesionales certificados y evaluar los riesgos antes de tomar la decisión de entrar al quirófano.
