
La hepatitis B y C representan dos de las afecciones hepáticas más riesgosas para la salud global debido a su capacidad para actuar sin presentar síntomas evidentes durante años. Estas infecciones virales inflaman de forma progresiva el hígado y, de no detectarse a tiempo, pueden desencadenar daños severos como cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.
Transmisión y riesgos de la hepatitis B y C
Comprender las vías de contagio y el impacto silencioso de estos virus resulta fundamental para frenar su avance. Por lo tanto, realizarse pruebas de laboratorio de rutina es el método más efectivo para diagnosticarlas antes de que causen lesiones irreversibles.
Modos de contagio: Transmisión a través de sangre contaminada, relaciones sexuales no protegidas o de madre a hijo durante el parto.
Evolución asintomática: Pueden permanecer inactivas durante décadas sin causar dolor o molestias visibles.
Complicaciones graves: Riesgo elevado de desarrollar fibrosis, cirrosis hepática o hepatocarcinoma.
Prevención por vacunación: Existe una vacuna altamente eficaz para prevenir la hepatitis B desde el nacimiento.
Tratamientos efectivos: Disponibilidad de antivirales de acción directa capaces de curar la hepatitis C en la mayoría de los casos.
Por consiguiente, la detección oportuna salva vidas y protege el tejido hepático. De acuerdo con datos e información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cribado temprano y el acceso a medicamentos antivirales son las herramientas clave para erradicar estas infecciones virales crónicas.
Medidas preventivas y cuidado de la salud del hígado
Proteger la función hepática requiere adoptar conductas de autocuidado y evitar la exposición a situaciones de riesgo. Además, mantener un estilo de vida saludable reduce el impacto de las toxinas sobre el organismo.
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En primer lugar, asegúrate de tener tu esquema de vacunación contra la hepatitis B al día y evita compartir agujas, maquinillas de afeitar o cortauñas. Asimismo, practica relaciones sexuales seguras mediante el uso de preservativo y evita el consumo excesivo de alcohol para reducir la carga sobre el hígado.
¿Te has realizado alguna vez una prueba de sangre para detectar hepatitis B o C?







