
El índice de cesáreas en República Dominicana se sitúa en un preocupante 68,2 %, consolidándose como uno de los más altos a nivel internacional. Esta cifra supera con creces el límite recomendado por organismos de salud mundiales, lo que ha llevado a las autoridades sanitarias y a la comunidad médica a instar por una revisión urgente de los protocolos de atención materna para fomentar el parto vaginal seguro.
Factores detrás del elevado índice de cesáreas
El incremento sostenido de las intervenciones quirúrgicas durante el parto responde a múltiples causas complejas, tanto en el sector público como en el privado. Por lo tanto, abordar este desafío requiere trasformar la educación prenatal y la práctica obstétrica institucional.
Programación sin justificación médica: Realización de cirugías por conveniencia horaria o temor al dolor del parto.
Práctica defensiva en obstetricia: Preferencia por la vía quirúrgica ante el menor riesgo percibido durante el trabajo de parto.
Falta de preparación prenatal: Escasa información a las gestantes sobre las fases naturales y beneficios del parto fisiológico.
Incentivos en el sistema de salud: Dinámicas asistenciales que favorecen procedimientos de menor duración.
Por consiguiente, reducir las cirugías innecesarias es vital para proteger la salud materno-infantil. De acuerdo con las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el porcentaje ideal de cesáreas debe oscilar entre el 10 % y el 15 %, reservando este procedimiento exclusivamente para emergencias obstétricas comprobadas.
Riesgos y promoción del parto humanizado
Aunque la cesárea es una cirugía que salva vidas cuando existen complicaciones reales, su uso indiscriminado conlleva riesgos quirúrgicos, infecciones y mayor tiempo de recuperación para la madre. Además, el parto vaginal favorece el apego precoz y el inicio exitoso de la lactancia materna.
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En primer lugar, es clave que las futuras madres reciban acompañamiento multidisciplinario durante la gestación para despejar dudas sobre el parto natural. Asimismo, acudir a controles prenatales periódicos y exigir atención basada en evidencias garantiza una experiencia de nacimiento respetada y segura.
¿Consideras importante impulsar políticas públicas para reducir el número de cesáreas innecesarias?





