Bajar de peso no siempre se refleja de inmediato en la balanza, pero el cuerpo envía señales claras de que está quemando grasa y adaptándose a un nuevo estilo de vida. Expertos en nutrición y salud destacan diez indicadores que pueden confirmar que el proceso de pérdida de grasa está en marcha, incluso antes de que se vean resultados visibles.
Entre las señales más comunes se encuentran cambios en la rutina diaria y en la forma en que el cuerpo responde: mayor frecuencia al ir al baño, sensación de frío en manos y pies por la reducción de grasa que servía de “abrigo”, y un sudor con olor distinto debido a la oxidación de grasas.
También se reportan picos de energía inesperados, afinamiento del rostro antes que el resto del cuerpo, ropa que se ajusta de manera diferente, mejor calidad de sueño y mayor estabilidad emocional tras un periodo inicial de cambios de humor.
Otros signos incluyen la definición progresiva de los músculos, que se hacen más visibles al disminuir la grasa que los cubría, y un apetito irregular, con días de mucha hambre y otros de menor necesidad de alimento, reflejo de la regulación hormonal.
