El consumo habitual de café reduce el riesgo de sufrir declive cognitivo con la edad o alzheimer, según una investigación de la Universidad de Harvard (EE.UU.) que ha analizado datos de 131.821 personas a lo largo de una media de 37 años. El máximo beneficio se ha observado con un consumo de unas tres tazas de café al día, pero solo si el café tiene cafeína. Una cantidad más elevada no ofrece protección adicional y el café descafeinado no ofrece ninguna.
También el té ha demostrado tener un efecto protector frente al declive cognitivo y la demencia, con un beneficio máximo para un consumo de una o dos tazas diarias. La protección del té se atribuye no solo a la cafeína, sino también a los polifenoles que contiene, especialmente las catequinas, que tienen efectos antioxidantes y parecen ser neuroprotectoras.
Según los resultados presentados hoy en la revista médica JAMA, el consumo habitual de 300 miligramos diarios de cafeína reduce un 18% el riesgo de desarrollar demencia. Esta cantidad equivale a unos tres cafés americanos, 3-4 espressos, 4-5 cafés de cápsula o 6-7 tés negros. Con el té, la reducción de riesgo es del 14%.
“Es un efecto modesto”, advierte en un comunicado Dong Wang, director de la investigación, de la Escuela de Medicina de Harvard. “Hay muchas maneras de proteger las funciones cognitivas a medida que nos hacemos mayores. Nuestro estudio sugiere que el consumo de café con cafeína o de té puede ser una más”.
Los investigadores han analizado datos de dos grandes estudios epidemiológicos iniciados en los años 80 en Estados Unidos. Por un lado, del Estudio de Salud de las Enfermeras, del que han obtenido datos de 86.606 mujeres que tenían una media de 46 años cuando se enrolaron a partir de 1980. Por otro, del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, con datos de 45.215 hombres enrolados a partir de 1986 con una media de 54 años.
Los participantes respondieron a cuestionarios de salud cada 2 a 4 años, con múltiples preguntas sobre su dieta, incluidas preguntas sobre el consumo de té y de café. También se evaluó su salud cognitiva y se analizó cuántos de ellos recibieron un diagnóstico de alzheimer o de otros tipos de demencia. Hasta 2023 se diagnosticaron 14.093 casos de demencia.
Una o dos tazas de té al día también han mostrado un efecto beneficioso para la salud cerebral
El estudio “destaca especialmente por el elevado número de participantes, un seguimiento muy prolongado y una cuantificación longitudinal del consumo de café y té. Este diseño permite analizar los efectos del consumo sostenido a lo largo del tiempo, a diferencia de estudios previos”, valora el neurólogo Marc Suárez-Calvet, especialista en alzheimer del Centro de Investigación del Cerebro Barcelona Beta y del hospital del Mar.
Los resultados muestran que tanto el riesgo de declive cognitivo como el de demencia se reducen progresivamente a medida que aumenta el consumo de café hasta llegar a una dosis de 300 miligramos diarios de cafeína.
En los cuestionarios para evaluar el deterioro cognitivo, el 9,5% de las personas que no tomaban té ni café refirieron síntomas de declive. Entre quienes solían tomar 300 miligramos de cafeína, el porcentaje fue más bajo, del 7,8%. Entre quienes tomaban una o dos tazas de té al día, fue del 8,1%.
