El Parkinson es un trastorno neurológico progresivo caracterizado por la degeneración de las células que producen dopamina en la sustancia negra del cerebro.
Su síntoma más fácil de identificar es el trastorno del movimiento, como temblor en reposo, lentitud de movimientos, rigidez muscular y alteraciones del equilibrio.
Un reciente estudio a gran escala realizado en Australia, con la participación de casi 11.000 personas diagnosticadas con enfermedad de Parkinson, identificó diferencias relevantes en la manifestación de los síntomas y factores de riesgo entre hombres y mujeres.
La investigación, impulsada por el Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer y publicada en la revista The Lancet Regional Health, confirma que los síntomas no motores, como los trastornos del sueño, el dolor y los cambios de memoria, son frecuentes y presentan particularidades según el sexo.
Actualmente, más de 10 millones de personas viven con la enfermedad de Parkinson en todo el mundo y se proyecta que la prevalencia global se triplicará entre 2020 y 2050.
“Cuando pensamos en Parkinson, imaginamos temblor, rigidez, lentitud, pero hay algo que no se dice o que no se conoce, y es que el Parkinson no es igual en hombres y mujeres. Y entender esto cambia completamente cómo lo tratamos”, afirma Alejandro Andersson director del Instituto de Neurología Buenos Aires.
La enfermedad de Parkinson afecta a los hombres 1,5 veces más que a las mujeres, proporción reflejada en la composición de la muestra.
Sin embargo, las mujeres reportan más dolor y caídas, mientras los hombres muestran mayor prevalencia de cambios de memoria, conductas impulsivas y exposición a factores ambientales de riesgo.
Además, las mujeres presentan inicio de síntomas y diagnóstico a edades ligeramente menores (63,7 frente a 64,4 años y 67,6 frente a 68,1 años, respectivamente), además de mayor prevalencia de dolor (70% frente a 63%) y caídas (45% frente a 41%).
