
La seguridad del paciente en enfermedades no transmisibles (ENT) constituye una prioridad sanitaria internacional. En el marco del Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) organizó un seminario web regional destinado a abordar los riesgos asistenciales que enfrentan las personas diagnosticadas con afecciones crónicas como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares.
El objetivo central de este encuentro es concientizar sobre la prevención de daños evitables en los centros sanitarios mediante la integración de protocolos de atención seguros y de alta calidad.
Pilares de la seguridad del paciente en enfermedades no transmisibles
Las afecciones crónicas requieren tratamientos prolongados y la intervención de múltiples profesionales de la salud, lo que incrementa la probabilidad de errores médicos si no existen sistemas de control estrictos. Durante el evento técnico de la OPS se destacaron cuatro ejes fundamentales:
Seguridad en la medicación: Prevenir la polifarmacia inadecuada, interacciones farmacológicas no deseadas y errores en la dosificación de tratamientos continuos.
Precisión diagnóstica oportuna: Reducir retrasos o fallos en la detección de complicaciones asociadas a las ENT para evitar el deterioro de la salud.
Participación activa del paciente: Fomentar la alfabetización en salud para que las personas con enfermedades crónicas tomen decisiones informadas sobre sus tratamientos.
Integración de los servicios asistenciales: Coordinar eficazmente los niveles de atención primaria y especializada para garantizar un seguimiento clínico continuo.
Según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los servicios de salud deben centrarse en las personas para minimizar los riesgos asistenciales y garantizar entornos clínicos totalmente seguros.
Recomendaciones para una atención médica más segura
Garantizar la seguridad del paciente en enfermedades no transmisibles exige el compromiso conjunto del personal asistencial, los ministerios de salud y los propios pacientes.
Para reducir significativamente la incidencia de eventos adversos durante el tratamiento de patologías crónicas, se sugiere aplicar las siguientes pautas:
Mantener un registro de medicamentos: Conocer el nombre exacto, la dosis y los horarios de cada fármaco prescrito por el médico.
Consultar dudas sobre los procedimientos: Resolver todas las inquietudes con el equipo de salud antes de someterse a nuevos estudios o intervenciones.
Fomentar el autocuidado informado: Monitorear periódicamente indicadores vitales como la presión arterial o los niveles de glucosa en sangre.
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En conclusión, integrar los principios de calidad y protección asistencial reduce complicaciones mayores en pacientes con diagnósticos crónicos. La atención segura es la base para lograr sistemas de salud resilientes y eficientes. ¿Llevas un control riguroso de tus medicamentos e indicaciones médicas diarias?







