
El abastecimiento de medicamentos en hospitales de la red pública se encuentra en el centro del debate sanitario tras la alerta emitida por gremios de la industria farmacéutica dominicana (ARAPF e Infadomi). El conflicto surge por una disposición del Servicio Nacional de Salud (SNS) que exige a los centros hospitalarios concentrar al menos el 80% de sus compras de fármacos e insumos a través de Promese/CAL y Laboquidom.
Las organizaciones empresariales advierten que esta medida de centralización podría restringir la flexibilidad de los centros de salud ante contingencias y desabastecimientos puntuales.
Claves de la alerta del sector farmacéutico
La controversia entre las autoridades de salud y los proveedores privados gira en torno a la eficiencia operativa y el impacto en los pacientes:
Riesgo de desabastecimiento: Los gremios advierten que limitar las compras directas deja a los hospitales sin margen de respuesta ante retrasos en la entrega o necesidades urgentes.
Competencia de mercado: Cuestionan la inclusión obligatoria de Laboquidom, señalando que compite en el mercado con fabricantes privados bajo condiciones garantizadas.
Defensa de ahorros por el SNS: Las autoridades defienden el esquema centralizado indicando que genera ahorros superiores al 70% en el presupuesto público.
Solicitud de diálogo técnico: Las asociaciones piden revisar la normativa para incluir excepciones operativas y proteger la producción local y los empleos del sector.
De acuerdo con las guías sobre logística asistencial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la continuidad del suministro de insumos esenciales es un pilar crítico para salvaguardar la vida y la calidad de la atención médica.
Gestión preventiva del paciente ante desabastecimiento
Frente a cualquier eventualidad en el abastecimiento de medicamentos en hospitales, los usuarios deben contar con herramientas informativas para proteger la continuidad de sus tratamientos.
Para minimizar los riesgos en la salud por falta o retraso de fármacos prescriptos, se recomienda seguir estas pautas:
Solicitar alternativas genéricas: Consultar al médico tratante sobre sustitutos equivalentes en caso de no hallar el fármaco de marca o fórmula comercial habitual.
Planificar la adquisición de dosis: Gestionar las recetas de enfermedades crónicas con anticipación a la fecha de término del tratamiento.
Reportar la falta de insumos: Notificar formalmente en la administración del centro asistencial si un medicamento vital no se encuentra disponible.
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En conclusión, garantizar un suministro ágil y transparente resulta imprescindible para sostener la operatividad de los centros de salud. El equilibrio entre el ahorro del Estado y la disponibilidad garantizada de fármacos protege directamente a los pacientes. ¿Has experimentado alguna vez dificultades para obtener tus medicamentos en centros públicos?
Aviso: Este contenido es puramente informativo y educativo. No sustituye el diagnóstico, tratamiento ni la recomendación de un médico o especialista colegiado. Ante cualquier duda o síntoma, consulta siempre con un profesional de la salud.





