Cistitis intersticial: síntomas y tratamientos

Cistitis intersticial: síntomas y tratamientos

El síndrome de vejiga dolorosa o cistitis intersticial afecta sobre todo a las mujeres. Suele desencadenarse tras infecciones urinarias y es difícil de tratar.

  • Esguince cervical: síntomas y grados
  • Leishmaniasis en humanos: síntomas y tratamiento
  • Helicobacter pylori y cáncer: ¿están relacionados?

La cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa resulta ser una patología crónica, debilitante e incapacitante. Una de sus características principales es la de compaginar períodos de brote o exacerbación de los síntomas, con etapas de remisión del dolor.

La prevalencia es mayor en mujeres que en hombres, y las causas suelen ser desconocidas, o el proceso diagnóstico es complicado para establecer el origen del dolor. Estas pacientes suelen ser medicadas para aliviar los síntomas, sin avanzar hacia la precisión de lo que se encuentra detrás de la dolencia.

¿Qué síntomas presenta la cistitis intersticial?

La definición de cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa establece que se trata de una inflamación del tejido de la pared de la vejiga, lo que determina los síntomas. Este proceso inflamatorio dificulta la micción y hace doloroso el estiramiento de las células al contener la orina.

Este tipo de cistitis tiene como síntoma principal el dolor en zona pélvico-púbica, donde se coloca la vejiga dentro de la pelvis. Las características principales de este dolor son su perfil de punzante y su aparición aguda cuando se acumula orina. A veces, no hace falta que haya una gran retención de orina, sino que basta con pocas horas.

La aparición del dolor es gradual y progresiva, y se ubica en todo el recorrido del sistema urinario. No siempre duele la pelvis, sino que también se registran síntomas en las fosas renales y la espalda, simulando una lumbalgia.

El suceso previo de una infección urinaria es frecuente. Mujeres que nunca han tenido cistitis intersticial comienzan con síntomas cuando atraviesan una pielonefritis o una uretritis que parece haberse curado por completo.

El dolor se incrementa por períodos, y está ligado a factores de riesgo que lo exacerban, como el estrés, determinados ejercicios físicos, las relaciones sexuales y el tabaco. Para las mujeres, el ciclo menstrual es determinante, así como los largos períodos en posición sentada.

Dolor por cistitis intersticial
La ubicación pelviana de la vejiga explica gran parte de la localización de los síntomas, aunque también puede doler la espalda

No sólo hay dolor en la cistitis intersticial

La expresión del síndrome de vejiga dolorosa puede ser muy variable de persona a persona. Inclusive, puede no haber dolor en casos puntuales, aunque sí otros múltiples síntomas como son los siguientes:

  • Aumento en frecuencia y urgencia al orinar: polaquiuria.
  • Sensación de presión vesical.
  • Ardor, calor y picor interno.
  • Molestia al llenado completo de la vejiga.
  • Sensación de gran alivio con el vaciado tras orinar.

Estos síntomas se pueden verse acentuados con la presencia de infecciones urinarias. También las patologías de dolor crónico, como la fibromialgia y el colon irritable, exacerban a la vejiga dolorsa.

Lee el siguiente artículo: ¿Cuáles son los síntomas de la cistitis en hombres?

Tratamientos para la cistitis intersticial

No existe una cura definida para la cistitis intersticial. Al tratarse de un síndrome, es vital combinar variados abordajes para llegar al manejo adecuado. Resulta primordial conservar e incrementar la calidad de vida de las pacientes, evitando la incapacidad que se produce.

Cambios de alimentación y estilo de vida

Se deben evitar los períodos prolongados sin orinar. Además, se aconseja realizar ejercicios de suelo pélvico para fortalecer la musculatura que rodea a la vejiga.

El estrés es un factor determinante del dolor y de su ritmo de aparición, por lo que deberían evitarse aquellas circunstancias que puedan asociarse con su presencia. Es posible, también, reducir la ansiedad con ejercicios de relajación.

Además, según la Interstitial Cystitis Association (ICA), muchos de los alimentos que ingerimos pueden provocar mayor irritación vesical y se deben evitar, como por ejemplo:

  • Yogurt y derivados lácteos curados.
  • Alcohol.
  • Procesados, ahumados y enlatados.
  • Edulcorantes artificiales

Fármacos

Existen medicamentos que ayudan a mejorar los signos y síntomas de la cistitis intersticial. El modo de administración puede ser oral o instilados en la vejiga. Los principales son los antiinflamatorios como el ibuprofeno y el naproxeno.

Los antihistamínimos, como la loratadina, disminuyen la frecuencia al orinar, y a veces se combinan con antidepresivos tricíclicos que relajan la vejiga, tal es el caso de la amitriptilina.

Para instilar dentro del órgano, el pentosano polisulfato de sodio es una opción terapéutica, y el sulfóxido de metilo la otra. El primero ayuda a la reconstrucción de la superficie interna de la vejiga, mientras que el segundo hace las veces de anestésico local para reducir los síntomas.

Dolor en el abdomen y la vejiga
El tratamiento puede ser farmacológico, pero debe acompañarse de cambios en el estilo de vida

Quizás te guste: Naproxeno: ¿para qué sirve?

Estimulación nerviosa

Una de las técnicas mas innovadoras se conoce como estimulación nerviosa transcutánea. Se administra un impulso eléctrico en el nervio sacro y en la zona pélvica. Esto hace que disminuya la frecuencia e intensidad del dolor y aumente la respuesta de cierre y apertura muscular para el control de salida de orina.

Cirugía

De manera excepcional se utiliza la cirugía como tratamiento de la causa definitiva. Ejemplo de ello son la resección o cauterización de úlceras que puedan estar causando el síndrome.

En casos extremos sería necesaria la extirpación de la vejiga, por un procedimiento que se llama cistectomía. Esto se reserva para casos donde existe riesgo de complicaciones series, como la aparición de tumores malignos.

La cistitis intersticial afecta la calidad de vida

El síndrome de la vejiga dolorosa es un problema que afecta todas las áreas de la vida de quienes lo padecen. Lo crónico de la situación y las molestias en una zona tan íntima como la pelvis, pueden limitar las actividades cotidianas.

La característica incapacitante de la cistitis intersticial es de cuidar. Ante síntomas de dolor frecuente para orinar, no demores tu consulta al urólogo o ginecólogo. El profesional te realizará las pruebas correspondientes y determinará qué pasos a seguir para calmar el problema.