Condrosarcoma: síntomas, diagnóstico y tratamiento

Condrosarcoma: síntomas, diagnóstico y tratamiento

El condrosarcoma es un tipo de tumor muy poco común en la población general. De todas formas, se trata de la neoplasia ósea más habitual.

Condrosarcoma: síntomas, diagnóstico y tratamiento
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Un condrosarcoma es un tipo de cáncer de huesos que aparece en los cartílagos, generalmente en la pelvis, los hombros y las costillas. Es el tipo de tumor canceroso óseo más común, ya que representa del 10 al 20 % de toda la patología oncológica de los huesos. El pico de prevalencia se halla entre los 30 y 70 años y es muy poco usual en menores de 21 años.

La esperanza de vida 5 años después del diagnóstico es de casi un 70 % en los casos localizados y de un 26,5 % si se encuentran signos de metástasis. Con estas cifras, queda claro que se trata de una entidad clínica compleja de pronóstico reservado.

¿Qué es el condrosarcoma?

El término cáncer hace referencia a una serie de entidades clínicas muy diversas con una cuestión en común: en todas ellas se producen mutaciones genéticas en una estirpe celular y esta deja de responder a los patrones de senescencia y división normales. Por ello, las células cancerígenas crecen sin control y forman los tumores.

Tal y como indica el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), no todas las entidades oncológicas se presentan con tumores. Por ejemplo, el condrosarcoma sí que se asocia a una masa palpable, mientras que la leucemia es el crecimiento de linfocitos defectuosos que se liberan en la sangre.

Por su parte, el condrosarcoma (CS) acoge a un grupo heterogéneo de tumores del sistema esquelético. En general, estos son primarios, de crecimiento lento y se caracterizan por la formación de cartílago hialino neoplásico. El cartílago hialino normal es esencial para la formación ósea, pues lo secretan los condrocitos y proporcionan al organismo sostén, elasticidad y crecimiento.

En resumen, el condrosarcoma se trata de un tipo de cáncer que comienza en las células cartilaginosas y se extiende al tejido óseo circundante. Tal y como indica el portal del St. Jude Childrens Research Hospital, este tipo de tumor puede afectar a toda zona del cuerpo que contenga cartílago hialino.

Tipos de condrosarcomas

Por otro lado, cabe destacar que este tipo de neoplasia se puede catalogar en 4 grados diferentes. Te los exponemos en la siguiente lista:

  • I: grado bajo. Es un tumor cartilaginoso localmente agresivo, pero sus probabilidades de crecimiento y propagación son bajas. Es difícil diferenciarlo de un tumor benigno.
  • II: las células de los tumores cancerosos en grado II presentan más atipias en sus núcleos y son más abundantes. En este tipo de cáncer se observa mitosis, es decir, división celular activa.
  • III: las células cancerígenas presentan aún más mitosis. El grado de propagación a otros tejidos es alto.
  • IV: constituye un 10 % de todos los condrosarcomas, así que es la variante menos común. Se denomina condrosarcoma desdiferenciado y se asocia a un pronóstico peor.
Huesos con condrosarcoma.
Allí donde hay tejido óseo y articulaciones, es posible que se desarrolle un condrosarcoma.

Para saber más: Cáncer de labio: causas, síntomas y tratamiento

Principales síntomas

Tal y como indica la Clínica Mayo, el síntoma más obvio de un condrosarcoma es la presencia de una masa palpable hinchada en una parte concreta del cuerpo. El dolor localizado en esta zona se presenta en el 80 % de los pacientes y se manifiesta de forma insidiosa, prolongada, progresiva, empeorando durante la noche.

Por otro lado, el 27 % de los pacientes sufren fracturas óseas como síntoma de alerta. A medida que el condrosarcoma crece, el hueso se debilita y, por tanto, se puede romper con mayor facilidad. Si la masa tumoral pinza o afecta a cualquier terminación nerviosa importante, el enfermo también presenta hormigueos y entumecimiento.

¿Qué puede causar un condrosarcoma?

Como con muchos tipos de cáncer, la causa no está del todo clara. De todas formas, según el portal StatPearls, existen algunas mutaciones cromosómicas que se han vinculado al condrosarcoma. Los cambios se asocian a las siguientes porciones del genoma: 9p21, 10, 13q14 y 17p13, es decir, en los cromosomas 9, 10, 13 y 17.

Por otro lado, las mutaciones de los genes IDH 1 y 2 se han vinculado a varios tipos de cáncer, entre los que se encuentra el condrosarcoma. El gen IDH1, por ejemplo, es esencial para el correcto funcionamiento celular, ya que protege de moléculas dañinas y ayuda a descomponer las grasas para producir energía.

Tal y como indica el portal F1000 Research, las mutaciones en los genes IDH se asocian a un 52-59 % de todos los condrosarcomas. Por ello, a día de hoy se estudia la inhibición de estos genes mutados en pacientes oncológicos como posible tratamiento.

Factores de riesgo

Según la Sociedad Americana contra el Cáncer, los tumores malignos de huesos representan menos del 0,2 % de todas las neoplasias con potencial metastásico, así que se trata de un tipo de patologías bastante poco común. De todas formas, el condrosarcoma representa del 25 al 40 % de todos los cánceres de huesos totales.

A continuación te presentamos una serie de factores de riesgo que podrían llegar a promover la aparición de un condrosarcoma:

  • Edad avanzada: como hemos dicho, prácticamente todos los casos se dan entre los 30 y 70 años de edad. De todas formas, la mayoría de los pacientes tienen más de 50 años en el momento de diagnóstico.
  • Ser hombre: los varones presentan entre 1,5 y 2 veces más probabilidades de sufrirlo.
  • Presentar lesiones benignas en el cartílago: a veces, las enfermedades que causan lesiones cartilaginosas benignas se pueden transformar en este tipo de cáncer.

Exámenes de diagnóstico

Si se sospecha de este tumor, el médico le realizará al paciente una serie de procedimientos que permitan obtener imágenes de su estructura ósea. Nos referimos a rayos X, técnicas de tomografía computarizada (CT) y resonancias magnéticas (RM). De todas formas, el cáncer solo se puede confirmar con una biopsia.

La presencia de calcificaciones en el cartílago puede ser un buen punto de partida. Por desgracia, esto no diferencia un cáncer de un tumor benigno. En algunos casos, se diagnostican en análisis rutinarios, pues pueden permanecer como entidades silenciosas durante bastante tiempo.

Resonancia magnética para detectar condrosarcoma.
Las imágenes orientan la sospecha, pero solo una biopsia será capaz de confirmar la patología oncológica.

Tratamiento del condrosarcoma

Tal y como indican fuentes ya citadas, el condrosarcoma se considera una entidad resistente a la quimioterapia y a la radioterapia. Por ello, el abordaje de elección siempre es la cirugía. La escisión en bloque del tejido afectado es recomendable en los grados II y III.

Por otro lado, en los condrosarcomas de grado I se opta por raspar de forma local el tejido (técnica conocida como legrado intralesional), tras lo que se produce un llenado de la cavidad con biomateriales que promuevan la resorción y síntesis ósea.

Ambos tratamientos tendrán mayor tasa de éxito dependiendo de la localización del tumor. Por ejemplo, el 90 % de los pacientes sobreviven 5 años después del diagnóstico en las patologías de grado I. En la peor variante de todas (condrosarcoma desdiferenciado), solo el 10 % de los pacientes llegan al año de vida.

Un tumor a veces silente

Como has podido ver, el condrosarcoma es el tipo de cáncer más común dentro de la rareza que son las neoplasias óseas. A veces es muy difícil detectarlo y, por tanto, se observa como una entidad extraña en un análisis radiológico normal. Aunque se pueda presentar como una masa obvia, los síntomas tienden a ser muy difusos.

Como con cualquier otro tipo de cáncer, cuanto más rápido se detecte, mayores serán las probabilidades de superviviencia. Por ello, ante cualquier dolor o bulto anormal persistente, se hace necesario acudir a un profesional médico con presteza.