Diástasis abdominal: ¿qué es y cuáles son sus riesgos?

Diástasis abdominal: ¿qué es y cuáles son sus riesgos?

La diástasis abdominal es frecuente y, en gran cantidad de casos, se resuelve luego de unos meses de dar a luz. Sin embargo, también es posible que surjan complicaciones y, por lo tanto, es una condición que no debe tomarse a la ligera.

Diástasis abdominal: ¿qué es y cuáles son sus riesgos?
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La diástasis abdominal, o diástasis de los rectos, es la separación parcial o completa de los músculos que se unen en medio del abdomen, o músculos rectos. Es un problema muy común, en especial en las mujeres de baja estatura, que ya han tenido hijos o tienen más de 35 años al momento de la gestación.

En el abdomen, hay dos grandes bandas paralelas de músculos. Cuando la distancia entre ambas es mayor a 1,5 centímetros, se considera que hay diástasis abdominal. Esto ocurre por la expansión del útero durante el embarazo.

Mientras que algunas mujeres toleran bien el aumento de volumen en el vientre, en otras la línea que separa los músculos rectos se debilita y se estira. Así es como surge la diástasis abdominal que puede provocar un abultamiento en la zona.

Síntomas comunes de la diástasis abdominal

Diástasis abdominal: ¿qué es y cuáles son sus riesgos?
La diástasis abdominal es la separación total o parcial de los músculos del abdomen.

Según datos publicados en Revista Médica, la diástasis abdominal puede aparecer durante la segunda mitad del embarazo o después del parto. Aunque en ambos casos se presentan síntomas similares, también hay variaciones entre uno y otro.

En el embarazo

Lo más habitual es que no haya ningún síntoma de diástasis abdominal durante la primera mitad del embarazo. Las primeras señales suelen aparecer hacia el final del primer trimestre o al inicio del tercero.

El síntoma más típico es un abultamiento o protuberancia que aparece por encima y por debajo del ombligo. Este se hace más notorio al usar los músculos rectos para sentarse, ponerse de pie o acostarse. Otras manifestaciones pueden ser las siguientes:

  • Sensación de que el bebé está «colgando» del cuerpo. Se percibe como si el bebé estuviera «más lejos», como colgado del vientre. Esto puede limitar el movimiento del bebé y hacer que tarde más en nacer y/o que el parto sea más doloroso.
  • Dolor en la espalda. Los músculos de la espalda intentan compensar la separación de los músculos rectos del vientre. Esto lleva a una sobrecarga en esa zona que provoca dolor. A veces también hay dolor en la pelvis.

Si alguna de las dos molestias descritas aparecen, lo mejor es consultar con el médico.

Después del parto

A veces, la diástasis abdominal se experimenta después del parto. El síntoma más típico es la presencia de un abdomen abultado, con el vientre caído, como si todavía estuviera presente el embarazo. Esto se debe a que los órganos se han desplazado hacia adelante.

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Otros síntomas habituales son los siguientes:

  • Hendidura en los abdominales. Por lo general, se puede captar a simple vista un surco profundo entre los músculos de la derecha y de la izquierda en el abdomen. La separación se hace más notoria al estar acostada.
  • Pesadez en el suelo pélvico. Cuando los abdominales se separan, los órganos se quedan sin soporte y todo el peso se concentra en el suelo pélvico. Esto puede originar dolor continuo en la vagina e, incluso, provocar un prolapso.
  • Incontinencia urinaria. Hay escapes de orina cuando se llevan a cabo acciones tales como estornudar, toser o reírse a carcajadas. En los casos más graves, hay incontinencia total. También es posible que haya incontinencia fecal.
  • Dolor durante las relaciones sexuales. Si una mujer experimenta dolor durante la penetración, es posible que algo no ande bien. Puede ser una señal de que los órganos se han movido debido a la diástasis abdominal.
  • Dolor lumbar y pélvico. Obedece al aumento de presión abdominal debido a la transmisión incorrecta de las cargas.
  • Postura y dolor en los hombros. Si los hombros están como encogidos, de forma no deliberada, y además duelen al amamantar, es posible que sea un síntoma de diástasis abdominal.

¿Cómo se diagnostica?

Los dolores de espalda crónicos pueden ser un síntoma de la diástasis abdominal.

Muchas veces el surco en el abdomen es claramente visible. También existen técnicas para hacerse un autodiagnóstico. Sin embargo, lo más recomendable es acudir a un especialista para que determine la presencia de esta afección.

Lo acostumbrado es que el médico haga un examen físico completo y, luego de ello, ordene una ecografía. Hay diástasis abdominal si la distancia entre las dos mitades de músculos es superior a 1,5 centímetros. Algunas veces se requiere de pruebas adicionales, como una tomografía computarizada o un ultrasonido, para corroborar o precisar el diagnóstico.

Tratamientos disponibles para la diástasis abdominal

En muchos casos, la diástasis abdominal se corrige de forma espontánea, algunos meses después del parto. Si el médico lo indica, se puede llevar a cabo un tratamiento de fisioterapia para fortalecer el suelo pélvico y los músculos profundos del estómago.

Los ejercicios de rehabilitación son la primera línea de trabajo para resolver este problema. Sin embargo, hay ocasiones en que no ofrecen los resultados esperados. Si esto ocurre, lo común es que se acuda a una cirugía correctiva llamada abdominoplastia.

Existe un tratamiento emergente conocido como Emscuplt. En este se emplea un imán de alta potencia para contraer los músculos. Se le ve, en particular, como una solución cosmética al problema de la diástasis abdominal.

¿Existe alguna complicación?

Los músculos abdominales cumplen un papel muy importante en la estabilización del tronco. Si se produce la diástasis abdominal, podrían producirse consecuencias perjudiciales a largo plazo. Algunas de ellas ya se han mencionado. En términos generales, podrían aparecen las siguientes complicaciones:

  • Limitaciones en la estabilidad o movilidad del tronco.
  • Hernias umbilicales.
  • Dolores de espalda o pélvicos crónicos.
  • Incontinencia urinaria o fecal.
  • Problemas digestivos.
  • Daño en la postura.
  • Disfunción del suelo pélvico.

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Prevención y recomendaciones

Lo más recomendable es optimizar el funcionamiento de la zona lumbar y pélvica. Antes del embarazo, conviene realizar ejercicios para activar el músculo trasverso abdominal y los músculos pélvicos. Lo mejor es dejarse guiar por un fisioterapeuta. Durante el embarazo es aconsejable aplicar las siguientes pautas:

  • Usar faja o cinturón abdominal.
  • Evitar cualquier tipo de ejercicio que incremente la presión intraabdominal.
  • No incurrir en posturas o ejercicios que lleven a estirar los músculos abdominales.
  • Evitar los giros en la parte superior del cuerpo.
  • Levantarse de la cama flexionando las rodillas y girando de forma lateral.
  • No levantar o cargar objetos pesados.
  • No adoptar posturas exigentes de yoga o pilates.
  • Mantener una postura adecuada, con la columna en posición neutral.

Tras el parto, se deben llevar a cabo los ejercicios señalados por el fisioterapeuta. Lo ideal es que se realicen de forma precisa para que cumplan su papel y no vayan a causar daños.

Consulta con el médico

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Si padeces de molestias o tienes alguna duda, acude a tu médico para recibir un diagnóstico y un tratamiento oportunos.

Aunque en muchos casos la diástasis abdominal se resuelve por sí sola, no es una condición que deba tomarse a la ligera. Lo más conveniente es consultar con el médico durante o después del embarazo, según sea el caso, y seguir sus instrucciones.

A veces, esta afección impide la realización de las actividades cotidianas. Si ese es el caso, lo más probable es que deba llevarse a cabo una cirugía para superar el problema. Sin embargo, rara vez es necesaria.