Hidradenitis supurativa: ¿qué es y cuáles son sus síntomas?

Hidradenitis supurativa: ¿qué es y cuáles son sus síntomas?

Aunque de momento no existe una cura definitiva para la hidradenitis supurativa, se adelantan diversas investigaciones para obtener mejores tratamientos. El diagnóstico precoz y los cuidados caseros ayudan a que el problema no se agrave.

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La hidradenitis supurativa es una afección crónica de la piel. También se le conoce con el nombre de hidrosadenitis supurativa. Provoca unas protuberancias similares a las del acné.

Esta afección suele aparecer después de la pubertad. Es posible que persista, incluso por muchos años. De hecho, puede empeorar con el tiempo. A veces genera síntomas emocionales y problemas en la vida cotidiana.

¿Qué es la hidradenitis supurativa?

La hidradenitis supurativa es una afección cutánea. Su característica principal es la aparición de protuberancias por debajo de la piel. Estas son pequeñas y cuando se inflaman causan dolor.

También es posible que las protuberancias se abran y formen una especie de túnel debajo de la piel. Al abrirse generan abscesos que se llenan de líquido y pus. En algunas ocasiones, al sanar dejan cicatrices.

Lo más común es que la hidradenitis supurativa aparezca en aquellas zonas de la piel que tienen roce continuo. La ubicación más clásica son las axilas, la ingle, los senos y los glúteos.

Causas

No se conoce cuál es la causa exacta de la hidradenitis supurativa. Se sabe que se desarrolla cuando hay obstrucción en los folículos pilosos de la piel, pero se desconocen las razones por las que esto ocurre.

La enfermedad podría estar asociada a factores genéticos, a procesos hormonales, a problemas del sistema inmune y a algunos hábitos inadecuados. Los factores de riesgo implicados son los siguientes:

  • Sexo: la hidradenitis supurativa es más frecuente en las mujeres que en los hombres.
  • Edad: se presenta con más frecuencia en personas de entre 18 y 29 años.
  • Antecedentes familiares: hay mayor riesgo de desarrollar la enfermedad si otras personas de la familia también la tienen.
  • Obesidad: parece haber alguna relación entre el exceso de peso y la hidradenitis supurativa.
  • Tabaquismo: es posible que fumar tabaco incremente el riesgo.
Obesidad e hidradenitis supurativa.

La obesidad y el sobrepeso favorecen el roce de piel con piel, lo que incrementa el riesgo de lesiones por fricción.

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¿Cuáles son los síntomas de la hidradenitis supurativa?

La hidradenitis supurativa puede afectar solo una parte del cuerpo o varias zonas a la vez. Así mismo, los signos pueden ser leves o severos. Dentro de ellos se destacan los siguientes:

  • Presencia de comedones: los comedones o espinillas son poros abiertos o cerrados que forman puntos negros o blancos, respectivamente. Corresponden a un folículo piloso lleno de grasa, bacterias y células muertas de la piel.
  • Bultos dolorosos: tienen el tamaño de un guisante y lo usual es que al comienzo haya uno solo. Más adelante aparecen nuevas protuberancias.
  • Túneles: a veces, con el tiempo, se forman túneles que conectan los bultos entre sí por debajo de la piel. Tardan mucho en sanar, si es que lo hacen.

Hay factores que pueden empeorar los síntomas, como los cambios hormonales, el estrés, la humedad y el calor. Es habitual que la enfermedad se torne menos severa en las mujeres después de la menopausia.

Presentación de los síntomas

Lo más habitual es que el primer síntoma de la hidradenitis supurativa sea la aparición de varios nódulos, por lo general en las axilas y las ingles. Luego desaparecen de forma espontánea, entre 7 y 10 días, sin dejar cicatriz.

Puede haber uno o varios nódulos en la misma localización. Cuando son varios tienden a aglutinarse y formar fístulas entre ellos. Estos son los túneles. Comienzan a supurar y, si no hay remisión espontánea, casi siempre dejan cicatrices.

La misma persona puede presentar lesiones con distinto nivel de gravedad. En los casos recurrentes, las etapas activas se intercalan con períodos en los que desaparece el problema por completo. La periodicidad es muy variable y se desconoce la causa de ello.

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Signos asociados

El síntoma característico de las lesiones es el dolor. Este es intenso en la fase en que aparecen los nódulos y se incrementa si hay un absceso. Cuando este drena se alivia en gran medida la molestia.

La supuración suele tener mal olor y exige que se empleen gasas o apósitos para absorber y limpiar la zona. Todo esto, en conjunto, provoca un deterioro en la calidad de vida de la persona afectada. Es común que en los casos graves haya también ansiedad y depresión.

Posibles complicaciones de la hidradenitis supurativa

Cuando la hidradenitis supurativa se torna persistente y severa genera diversas complicaciones. Las más habituales son las siguientes:

  • Infecciones: con abscesos.
  • Drenaje linfático obstruido: si se ubica cerca de los ganglios linfáticos es posible que el tejido cicatricial interfiera con el drenaje. Esto lleva a que se inflamen los brazos, las piernas o los genitales.
  • Movimiento limitado: puede haber dolor al realizar algunos movimientos, debido a las úlceras o al tejido cicatricial. Esto ocurre con más frecuencia en las axilas y en los muslos.
  • Cicatrices: estas son similares a la piel con hoyos o a la marca causada por una cuerda.
  • Aislamiento social: la apariencia física puede verse afectada. En consecuencia, surgen sentimientos de vergüenza, aislamiento y depresión.

Diagnóstico

El diagnóstico de la hidradenitis supurativa se realiza con base en una exploración clínica. El médico examinará las zonas afectadas y también hará algunas preguntas acerca de la forma como se experimentan los síntomas.

No existe ninguna prueba o examen para diagnosticar esta enfermedad. Sin embargo, cuando hay pus, es posible que el médico tome una muestra y la envíe al laboratorio. El objetivo es descartar una infección.

Tratamientos para la hidradenitis supurativa

Nódulos de la hidradenitis supurativa.

Las lesiones agrupadas de esta patología pueden ser grandes, obstruir vasos linfáticos y supurar.

Existen dos líneas básicas de tratamiento: los fármacos y la cirugía. Ninguna de ellas es completamente eficaz. Así mismo, ambas entrañan riesgos.

Si se eligen los medicamentos, lo habitual es que se receten uno o varios de los siguientes:

  • Cremas antibióticas: cuando solo hay síntomas leves.
  • Drogas sistémicas: incluyen antibióticos orales o intravenosos. Se emplean casi siempre para tratar casos que van de moderados a graves.
  • Analgésicos: de venta libre. Si estos no sirven, el médico indicará alguno más específico.

En cuanto a la cirugía, también existen varias opciones:

  • Descubrimiento de túneles o destechamiento: consiste en extraer tejidos para que los túneles que están debajo de la piel queden expuestos.
  • Desbridamiento con punzón: similar al anterior, pero se emplea para tratar un nódulo inflamado.
  • Escisión mediante electrocirugía con conservación de tejido: se combina la extirpación de tejido dañado con la conservación del que está sano. Se emplea en casos graves.
  • Terapia láser de dióxido de carbono: este método puede servir para hacer desaparecer todas las lesiones.
  • Extracción quirúrgica: implica la extirpación de toda la piel en la zona afectada y a veces requiere de un injerto. Las úlceras pueden volver a aparecer tras la cirugía. Se emplea en casos persistentes.
  • Incisión y drenaje: no se considera una opción eficaz para la hidradenitis supurativa. Alivia el dolor por un tiempo, pero las úlceras tienden a reaparecer.

Una patología que se combate en varios frentes

En la actualidad se están experimentando nuevos tratamientos para la hidradenitis supurativa. Sobresalen los estudios con las nuevas terapias biológicas, los antisépticos tópicos y otros fármacos.

Si una persona padece el trastorno es conveniente que mantenga una buena higiene en la piel y evite causarse lesiones en ella. Así mismo, se debe obviar la ropa ajustada y los químicos o productos irritantes.

Evitar el consumo del tabaco, tener una dieta saludable y hacer ejercicio con frecuencia también son medios para reducir el riesgo de exacerbación. Es conveniente mantener el peso y quizás sea necesario contar con apoyo psicológico.