La importancia del hierro para tu bebé y cómo incluirlo en su dieta

La importancia del hierro para tu bebé y cómo incluirlo en su dieta

El hierro es más importante para tu bebé de lo que piensas. Por eso, es necesario que lo incluyas en su dieta. Te decimos cómo.

La importancia del hierro para tu bebé y cómo incluirlo en su dieta

¿Sabes cuál es la importancia del hierro para tu bebé? Este el mineral que el cuerpo utiliza para fabricar la hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxigeno dentro los glóbulos rojos a las diferentes partes del cuerpo. Pese a que esta es su principal función, no es la única. También sirve para elaborar las hormonas y el tejido conectivo, por lo que es imprescindible para que el cuerpo de tu pequeño funcione correctamente.

Mientras más se desarrolla el cuerpo, más necesaria se vuelve su ingesta. De hecho, el Instituto Nacional de Salud estadounidense estableció la cantidad necesaria en una dieta saludable dependiendo de la etapa de la vida.

La importancia del hierro para tu bebé

¿Cómo se relaciona la lactancia materna y sistema inmunitario del recién nacido?
El hierro presente en la leche materna es mejor absorbido que el presente en otros alimentos o bebidas.

Como es tan importante para mantener un buen funcionamiento del cuerpo, si hay un bajo consumo, entonces se puede hablar de una deficiencia de hierro (DH).

La Organización Panamericana de la Salud (PAHO por sus siglas en inglés) asegura que la DH es común. Afecta casi a 5 mil millones de personas en todo el mundo, siendo la causa más probable de afecciones como la anemia, una insuficiencia de la hemoglobina o de los glóbulos rojos en la sangre.

El doctor Guillermo J Ruiz-Delgado asegura en su artículo para la Revista de Hematología que la DH se asocia al desarrollo mental y motor anormal en la infancia. Esto es confirmado por la PAHO que asevera la importancia del hierro en bebés en su boletín informativo donde refleja la elevada prevalencia de la anemia a los 6 meses de edad en lactantes de América Latina y el Caribe.

La anemia por deficiencia de hierro en niños se asocia a resultados pobres en áreas cognitivas, motoras, sociales y emocionales. La Organización Panamericana de la Salud asegura que en diferentes estudios se demostró la existencia de deficiencias permanentes del desarrollo en lactantes anémicos.

Lactantes de 6 meses de edad presentaron menores tiempos de conducción para las respuestas auditivas del tallo cerebral comparado con otros niños de control. Luego de 4 año,s no se corregían estas deficiencias, comparadas con el mismo grupo control.

Deficiencia del hierro: un problema grave y común

La deficiencia del hierro generalmente no es evidente hasta que hay daños fisiológicos profundos. Suele reflejarse cuando ya las reservas de hierro se consumieron o durante este proceso. Ruiz Delgado dice que la DH es un resultado de la interacción de distintos factores de riesgo, como el aumento de los requerimientos físicos, las pérdidas de sangre y las reservas limitadas de este mineral.

Al diagnosticarse debe hacerse una evaluación, ya que la DH también está asociada a otras enfermedades como la malabsorción intestinal, la infección por Helicobacter pylori, la gastritis atrófica autoinmunitaria y la enfermedad celiaca.

Tras establecer las causas, Ruiz Delgado recomienda que se practique un tratamiento con sales de hierro ferroso de forma oral. Solo cuando no se pudiera practicar el tratamiento por vía oral al paciente, se aplicaría de manera intravenosa.

¿Cuánto hierro debe administrarse a los bebés?

Según el Instituto Nacional de Salud estadounidense, los bebés necesitan una ingesta de 0.27 mg hasta los 6 meses y de 11 mg entre siete meses y un año. De hecho, la Organización Panamericana de la Salud asegura que el hierro corporal total al momento del nacimiento es uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta, por lo que no es tan elevada la necesidad de administración férrica al inicio de la vida en comparación con otras etapas.

Por lo tanto, hay una alta importancia del hierro durante el embarazo. Una mujer embarazada debe consumir aproximadamente 27 miligramos por día.

También es prioritario mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses como mínimo. Esto se debe a que el hierro que contiene la leche materna es bien absorbido, si se compara con otros líquidos o sólidos que pueden introducirse a la dieta del bebé en ese periodo.

Importancia del hierro: alimentos que puedo darle a mi bebé

La Asociación Española de Pediatría (AEPED) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. A partir de allí, puede comenzar lo que se conoce como alimentación complementaria, que es el proceso de ofrecer al bebé comida distinta a la leche materna o de fórmula, como complemento y no como sustituto.

Cuando los padres toman conciencia de la importancia del hierro piensan en prevenir la DH y una buena manera es incluir en la dieta complementaria alimentos ricos en este mineral. Pero deben hacerlo de forma adecuada, como lo explica la Dra. Marta Gómez entre las Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria.

6 recetas con leche materna para darle a tu bebé
La inclusión de alimentos ricos en hierro es esencial en la dieta del bebé.

Carne roja

La carne roja contiene 3 y 4 miligramos de hierro por cada 100 gramos dependiendo del corte que se consuma. La AEPED recomienda ofrecerla diariamente a partir de los seis meses.

Puede ser en forma de puré, cocinados y desmigados, evitando las frituras. En lactantes grandes, puede incluirse en pequeños trozos, preferiblemente cocida a la plancha, en croquetas o albóndigas.

Quinoa

La quinoa contiene 13.2 miligramos de este mineral. Es una semilla considerada como cereal, por lo que puede disolverse en leche o consumirse añadido a purés. Se recomienda que si la madre se extrae la leche materna, añada este cereal en polvo y lo disuelva.

Frutos secos

Es importante que se ofrezcan solo molidos a los 6 meses. La AEPED desaprueba que se incluyan en la dieta en forma de sólidos antes de los 3 años para evitar el riesgo de asfixia. Entre los frutos secos que más hierro contienen están las semillas de sésamo, con 9 miligramos, los pistachos con 7,2 miligramos y las almendras, con 4 miligramos.

Cereales

Dentro del grupo de los cereales se incluyen el maíz, el trigo, la cebada, el arroz, la avena y el centeno. Suelen ofrecer 3.4 miligramos de hierro. En estos casos, se desaconsejan los que contengan azúcares o miel, ya que es preferible que lo consuman en polvo disueltos en leche.

Moluscos

En el caso de los moluscos son una fuente importante de hierro. Los que más contienen son las almejas, los berberechos y las chirlas con 24 miligramos.

No obstante, la introducción de moluscos a la dieta de los infantes es tema de debate porque pueden causar alergias. De hecho, la Asociación Americana de Pediatría no recomienda que los consuman antes del año, aunque es algo que sigue en estudio.

Legumbres

Las legumbres que más hierro aportan son las judías verdes con 5.1 miligramos. Se recomienda que comiencen a ingerirlas a partir del octavo mes en purés de verdura o cocidas. Otras legumbres que pueden considerarse para la dieta con hierro son los garbanzos, los guisantes verdes, las lentejas cocidas y el maní.

Vegetales verdes

Entre los vegetales verdes con mayor cantidad de hierro están los espárragos con 2.1 miligramos. Pese a que son de fácil digestión, se recomienda su consumo a partir de los 12 meses porque tienen alta tendencia a acumular nitritos que pueden causar intoxicaciones y gastroenteritis. Se pueden consumir crudos y bien lavados por primera vez, siempre pendientes de la tolerancia del niño a la verdura.

El bebé debe consumir suficiente hierro

Como has podido ver, el hierro es vital para un correcto desarrollo de tu hijo. Asegúrate de que reciba lactancia exclusiva durante los primeros meses de vida y, luego, cuando el pediatra recomiende la introducción de los alimentos, presta atención para que lleve una dieta equilibrada.

Al introducir correctamente el hierro en la dieta de tu bebé puedes asegurarte de que se desarrolle de forma sana, que tenga una calidad de vida adecuada y crezca fuerte.