Ligadura de trompas o DIU ¿qué es más eficaz para prevenir el embarazo? Quizá te sorprenda

Ligadura de trompas o DIU ¿qué es más eficaz para prevenir el embarazo? Quizá te sorprenda

MADRID, ESPAÑA / EUROPA PRESS.— El DIU funciona al menos tan bien como la ligadura de trompas y con menos efectos secundarios, según un nuevo estudio publicado en el ‘Journal of General Internal Medicine’.

El análisis, basado en seis años de datos de reclamaciones de Medi-Cal, un sistema de cobertura sanitaria de California (Estados Unidos), es el primer análisis riguroso de los resultados de los métodos anticonceptivos a largo plazo en el mundo real.

Este estudio echa por tierra la suposición generalizada de que la ligadura de trompas, que requiere una intervención quirúrgica y es permanente, es más eficaz que el DIU, que puede extraerse fácilmente cuando se desea un embarazo, señalan los investigadores.

De hecho, ha revelado que los DIU hormonales eran más eficaces que la ligadura de trompas para prevenir los embarazos y que los DIU de cobre eran igual de eficaces.

«La ligadura de trompas ya no es realmente el estándar de oro para la prevención del embarazo», subraya Eleanor Bimla Schwarz, profesora de medicina en la UC San Francisco y jefe de la División de Medicina Interna General en el Hospital General Zuckerberg San Francisco.

Los investigadores examinaron los datos de las reclamaciones de más de 83.000 beneficiarias de Medi-Cal que recibieron una ligadura de trompas o un DIU entre 2008 y 2014 para ver cuántas se quedaron embarazadas en un año. Encontraron que el 2,40 por ciento con DIU de levonorgestrel y el 2,99 por ciento con DIU de cobre quedaron embarazadas, en comparación con el 2,64 por ciento de las que se sometieron a ligaduras de trompas por laparoscopia.

«A las mujeres se les dice que la probabilidad de embarazo con estos anticonceptivos es de una entre 1.000, pero nosotros encontramos tasas de embarazo mucho más altas –advierte Schwarz–. Estos datos del mundo real son realmente importantes para la toma de decisiones clínicas».

El estudio también descubrió que las mujeres que recibieron el DIU eran menos propensas a contraer infecciones o a tener complicaciones en el procedimiento, y más de seis meses después tenían menos dolor pélvico, abdominal y genitourinario que las que se sometieron a ligaduras de trompas.

Tanto la tasa de fracaso relativamente alta de las ligaduras de trompas como la prevalencia del dolor pélvico continuo fueron una sorpresa para los investigadores, que emprendieron el estudio a sugerencia de su grupo asesor de pacientes. El estudio fue financiado por el Instituto de Investigación de Resultados Centrados en el Paciente (PCORI), que exige la participación de los pacientes.

«Nuestras partes interesadas querían saber, cuando las mujeres se someten a procedimientos anticonceptivos permanentes, lo seguros y eficaces que son –explica Schwarz–. Esa pregunta creció hasta convertirse en: ‘¿Cómo se comparan estos procedimientos quirúrgicos con los anticonceptivos alternativos de acción prolongada, como los DIU?».

Resultaron ser buenas preguntas, y Schwarz advierte de que tanto los proveedores como las pacientes deberían prestar atención a las respuestas.

«La ligadura de trompas es permanente –recuerda Schwarz–, y los arrepentimientos tras estos procedimientos son duros, especialmente cuando la cobertura del tratamiento de la infertilidad es limitada, como lo es para los clientes de Medicaid».

Dado que los DIU ofrecen al menos el mismo nivel de protección frente a los embarazos no deseados que estos procedimientos quirúrgicos, Schwarz sugiere que «hay que animar a las pacientes a que prueben un DIU antes de pasar por el quirófano para un procedimiento permanente».