Prueba de anticuerpos antinucleares: ¿cómo y para qué se hace?

Prueba de anticuerpos antinucleares: ¿cómo y para qué se hace?

La prueba de anticuerpos antinucleares es de especial utilidad en el lupus, pero puede orientar el diagnóstico de otras enfermedades autoinmunes. Te explicamos en qué consiste.
Prueba de anticuerpos antinucleares: ¿cómo y para qué se hace?

La prueba de anticuerpos antinucleares es una de las más empleadas en las consultas médicas, tanto de reumatología como en medicina de familia. Se realiza en pacientes en los que se sospecha una enfermedad autoinmune.

Las enfermedades autoinmunes son aquellas que se producen porque el sistema inmunitario reconoce como extraños a los propios tejidos. El lupus, la esclerodermia y la artritis reumatoide son algunos ejemplos.

Muchas de estas patologías producen síntomas similares. Por eso, la prueba de anticuerpos antinucleares puede ayudar al diagnóstico preciso. En este artículo te explicamos en qué consiste y cómo se realiza.

¿Qué son los anticuerpos antinucleares?

Los anticuerpos son proteínas que producen los glóbulos blancos del sistema inmunitario. Se encargan de reconocer moléculas de agentes externos potencialmente agresivos para el organismo. Por ejemplo, microorganismos infecciosos.

De esta manera, los anticuerpos reconocen las partículas extrañas y desencadenan respuestas para combatir la infección. Es decir, ponen en marcha el proceso inflamatorio. El problema es que, en ocasiones, se sintetizan anticuerpos erróneos. Estos reconocen como extrañas a moléculas normales del organismo. Por eso reciben el nombre de autoanticuerpos.

Según explica una publicación del American College of Rheumatology, los anticuerpos antinucleares (ANA) son aquellos que atacan a las proteínas del núcleo de las células propias. Casi todas las personas tienen autoanticuerpos en pequeñas cantidades.

Sin embargo, cuando la concentración de anticuerpos antinucleares es muy alta suele ser indicativo de que existe una enfermedad autoinmune. Por ello constituyen uno de los principales aspectos en el diagnóstico de dichas patologías.

¿Cómo se realiza la prueba de anticuerpos antinucleares?

La prueba de anticuerpos antinucleares es relativamente sencilla; al menos para el paciente. Para hacerla se necesita obtener una muestra de sangre, como si fuera un análisis convencional. Si lo único que se desea estudiar es la presencia de los anticuerpos, no es necesario ayunar antes.

La muestra se suele obtener en un consultorio de enfermería o directamente en el laboratorio. Se coloca una especie de venda compresiva en el brazo para localizar con facilidad la vena. Se inserta la aguja y se extrae una pequeña cantidad.

Tras esto, el paciente debe presionar la zona de la punción durante unos minutos con una gasa estéril. La sangre se envía al laboratorio, donde se analiza con la prueba fluorescente de anticuerpos antinucleares.

Es un método que permite teñir los anticuerpos. Se observan en un microscopio y se determina la intensidad de dicha fluorescencia y qué patrón sigue.

Prueba de laboratorio para anticuerpos antinucleares.
En sí, se trata de una prueba de laboratorio que se concreta tras una extracción sanguínea al paciente.

¿Cuándo es necesaria la prueba de anticuerpos antinucleares?

La prueba de anticuerpos antinucleares se utiliza para orientar el diagnóstico de enfermedades autoinmunes. Por ejemplo, cuando hay sospecha de lupus, artritis reumatoide o esclerodermia.

Según explican los especialistas de la Clínica Mayo, la prueba de anticuerpos antinucleares no confirma de manera específica el diagnóstico. Sin embargo, sí permite orientar el proceso y el protocolo. Esto es útil porque muchos trastornos cursan con sintomatología muy similar e inespecífica, como fatiga y dolores articulares.

Cuando los anticuerpos antinucleares son negativos, prácticamente se descarta el diagnóstico. Sin embargo, si son positivos y a títulos muy altos, orienta al hecho de que sí que se trate de una enfermedad autoinmune.

Esta prueba es especialmente sensible para evaluar el lupus. Más del 95 % de las personas con la enfermedad obtienen un resultado positivo. De todos modos, muchas personas sanas (hasta un 15 %) los tienen en títulos llamativos.

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Resultados e interpretación de la prueba

La interpretación de la prueba de anticuerpos antinucleares es compleja y requiere experiencia. Se considera que el resultado es positivo si hay anticuerpos antinucleares presentes. No obstante, como acabamos de señalar, esto no es sinónimo inmediato y directo de enfermedad.

De hecho, tal y como señala una publicación de Enciclopedia Médica, el resultado suele ser positivo en mujeres mayores de 65 años sin que tengan ninguna patología autoinmune. También puede haber falsos positivos al tomar ciertos fármacos.

Por eso, los resultados se deben considerar en el contexto de la clínica del paciente. Además, se suelen pedir otras pruebas que ayuden a confirmar el diagnóstico u obtener más información.

Los anticuerpos se cuantifican en títulos, que se obtienen creando diluciones de los mismos en soluciones salinas. Es decir, se mezcla la sangre y se crean diferentes tubos en función de la dilución (por ejemplo, 1 parte de sangre con 40 partes de solución salina).

Si la sangre se ha diluido en 160 partes de solución salina y se obtienen valores de anticuerpos todavía, se considera que es un resultado positivo. Además, la prueba también informa el patrón en el que se distribuyen los anticuerpos.

Posibles riesgos y errores

Los principales riesgos de la prueba de anticuerpos antinucleares derivan de una mala interpretación. Cuando se obtiene un resultado negativo se considera que no hay autoanticuerpos. Por lo tanto, casi se descartan las enfermedades autoinmunes.

Sin embargo, si el resultado es positivo hay que considerar ciertos aspectos. Hasta un 37 % de las personas mayores de 65 años sanas los tienen. Las infecciones, sobre todo las causadas por virus, también pueden causar falsos positivos. Lo mismo ocurre con ciertos tipos de cáncer y con los medicamentos.

Es fundamental que el título de anticuerpos se correlacione con la clínica y la exploración física. Se suelen prescribir pruebas de cuantificación de inmunoglobulinas totales o la prueba del complemento para reducir la posibilidad de error y comparar resultados.

Erupción del lupus.
Aunque el lupus es la enfermedad clásica que se asocia a los anticuerpos antinucleares, hay otros trastornos autoinmunes que se estudian con este método.

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La prueba de anticuerpos antinucleares es orientativa

La prueba de anticuerpos antinucleares sirve para detectar anticuerpos que se dirigen contra sustancias de las células del propio organismo. Este tipo de moléculas suelen estar en concentraciones elevadas en enfermedades como el lupus.

Sin embargo, para obtener un resultado fiable es fundamental interpretar los resultados en el contexto de los síntomas del paciente. Incluso, es importante realizar otras pruebas y comprobar los antecedentes familiares.

La razón es que un resultado positivo es posible en personas sanas. No implica necesariamente que haya una enfermedad. De hecho, también pueden estar elevados los anticuerpos antinucleares en otras circunstancias.