¿Qué es la memoria procedimental y cuál es su importancia?

¿Qué es la memoria procedimental y cuál es su importancia?

Gracias a la memoria procedimental podemos realizar acciones diarias de forma automática sin detenernos a pensar en ellas. Veamos en qué consiste.
¿Qué es la memoria procedimental y cuál es su importancia?

Caminar, andar en bicicleta, conducir, atarse los zapatos, cepillarse los dientes… son muchas las acciones que hacemos todos los días de forma inconsciente y cuyo registro se encuentra muy bien almacenado en nuestra memoria procedimental.

De hecho, esta permite llevar a cabo un sinfín de hábitos cotidianos sin detenernos a pensar en ellos, lo que facilita en gran medida su ejecución. De allí su importancia. Incluso, es la primera memoria en aparecer en los infantes y la última en desaparecer en los ancianos. ¿En qué consiste? ¿Cómo se forma? A continuación, lo detallamos.

¿Qué es la memoria procedimental?

También conocida como «memoria instrumental», es aquella que almacena toda la información relacionada con procedimientos o estrategias que nos permiten interactuar con el entorno. Es decir, guarda el recuerdo del cómo se hacen las cosas y cómo se usan los objetos.

Asimismo, es un tipo de memoria implícita a largo plazo, que se forma inconscientemente y se recupera sin esfuerzo. Por ejemplo, cuando nos cepillamos los dientes o caminamos, no nos detenernos a pensar en las habilidades o pasos involucrados.

Las personas con una memoria procedimental conservada y bien desarrollada suelen adaptarse a nuevas actividades sin problemas. En cambio, la pérdida de la misma dificulta la realización de actividades cotidianas como vestirse o lavarse.

¿Qué es la memoria procedimental?
La memoria procedimental es la primera en consolidarse en la infancia y la última en desaparecer en los ancianos.

¿Cómo se forma la memoria procedimental?

La memoria procedimental empieza a formarse desde que nacemos, a medida que aprendemos a caminar, hablar o comer. En este caso, las habilidades se van repitiendo de manera constante hasta que se realizan de forma automática.

A nivel cerebral, los recuerdos procedimentales se forman cuando se establecen conexiones entre sinapsis, espacios al final de una neurona que permite el paso de las señales. Cuanto más frecuente se realiza una acción, más a menudo se envían señales a través de esas mismas sinapsis.

Con el tiempo, estas rutas sinápticas se vuelven más fuertes y las acciones mismas se hacen inconscientes y automáticas. Por tal razón, se nos dificulta señalar cuándo las aprendimos a realizar.

De esta forma, cuando el comportamiento cambia gracias al entrenamiento, podemos afirmar que hemos adquirido un conocimiento procedimental. Aunque es pertinente tener en cuenta que la practica por sí misma no garantiza la adquisición de la habilidad.

Estructuras cerebrales implicadas

Existen estructuras de nuestro cerebro que controlan el aprendizaje inicial de memorias procedimentales, su aprendizaje tardío y su automatización.

En este caso, el grupo de estructuras subcorticales, llamado ganglios basales (que incluye componentes como el cuerpo estriado), está involucrado en el aprendizaje de procedimientos. Sin embargo, también intervienen otras áreas, como la corteza cerebral y el cerebelo.

Por ejemplo, se han observado cambios en la corteza motora cuando se aprenden nuevas habilidades motoras. En este sentido, los expertos sugieren que el sistema cerebral específico, involucrado en la memoria procedimental, depende del tipo concreto de aprendizaje de procedimiento.

Ejemplos de memoria procedimental

Las personas solemos utilizar la memoria procedimental en las siguientes acciones:

  • Tocar un instrumento musical.
  • Conducir un auto.
  • Nadar.
  • Caminar.
  • Escribir con el teclado.
  • Jugar algún deporte.
  • Andar en bicicleta.
  • Subir y bajar escaleras.

¿Cómo mejorar la memoria procedimental?

Para facilitar la consolidación de recuerdos procedimentales no solo requerimos del entrenamiento constante, sino que también es fundamental practicar hábitos saludables, como la ingesta de una dieta equilibrada y un buen descanso.

Respecto a esto, las investigaciones sugieren que el sueño ayuda a la consolidación del aprendizaje de habilidades motoras. En este caso, el sueño NREM ayuda a que los nuevos recuerdos, de condición frágil, pasen a un estado más robusto y estable.

Por su parte, la ejecución de ejercicios específicos puede mejorar la memoria procedimental. En este caso, lo ideal es que nos concentremos en la evocación de procedimiento, tales como:

  • Recordar una receta y realizar las acciones en secuencia.
  • Evocar una canción y tocarla con un instrumento musical.
  • Recordar un juego y recorrer todas las acciones que ayudan a su correcta ejecución.

Estos ejercicios son bastante beneficiosos en personas que se han visto afectadas por alteraciones neurológicas o enfermedades que impiden tener una memoria procedimental consolidada. Por ejemplo, las personas con alzhéimer o que han sufrido de asfixia perinatal.

Niño tocando piano
Tocar instrumentos musicales contribuye al fortalecimiento de la memoria procedimental.

Memoria procedimental vs memoria declarativa

Para concluir, hacemos la distinción entre la memoria procedimental y su opuesta, la declarativa. En este caso, los recuerdos declarativos son aquellos que recordamos intencionalmente y que requieren un esfuerzo consciente para traerlos a la memoria. Algunos ejemplos abarcan recordar información para una prueba o la dirección de nuestra casa.

En cambio, los recuerdos procedimentales son aquellos que se recuperan sin esfuerzo. Incluso, podemos adquirirlos de forma inconsciente, como cuando nos aprendemos la letra de una canción de tanto escucharla.

En suma, podemos afirmar que la memoria declarativa implica saber el «qué», mientras que la procedimental alude al «cómo».