¿Qué es la sepsis o septicemia?

¿Qué es la sepsis o septicemia?

La sepsis o septicemia se produce por la complicación de una infección de origen bacteriano en cualquier parte del cuerpo. Ante esta patología, cada segundo cuenta, pues se puede complicar de forma muy rápida.

¿Qué es la sepsis o septicemia?
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La sepsis o septicemia es un proceso que incluye síntomas tales como fiebre, escalofríos, dolores o molestias y frecuencia cardíaca alta, entre otros. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), esta patología sucede el 80 % de las veces fuera de ambientes hospitalarios y 7 de cada 10 pacientes que la sufren tienen enfermedades previas.

Es por ello que es esencial, sobre todo entre el personal sanitario, identificar esta complicación clínica antes de que cause la muerte del paciente.¿Sabes en qué consiste la sepsis o septicemia? ¿Conoces los síntomas y factores de riesgo? En este espacio te contamos todo lo que debes saber acerca de esta peligrosa enfermedad.

Sobre la septicemia y su frecuencia

Para entender su gravedad, hay que encuadrar esta patología en un marco global, antes de conocer su funcionamiento y cuadro clínico. Aunque el nombre nos parezca extraño, su frecuencia es mayor a la que podemos imaginar en un primer momento.

Para poner las cosas en perspectiva, es importante dar a conocer que diversos estudios han colocado a la sepsis o septicemia como la décima causa de muerte en humanos en todo el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, más de 700 000 casos son registrados de forma anual, de los cuales 215 000 terminan en la muerte del paciente.

Vamos más allá, pues otras fuentes bibliográficas estiman que causa alrededor de 30 a 50 muertes por cada 100 000 habitantes. Si bien puede afectar a personas de todas las edades, existen algunos con más probabilidades de padecerla. Los grupos de riesgo más proclives a sufrir sepsis o septicemia son los siguientes:

  • Personas de 65 años o más.
  • Recién nacidos y bebés con menos de un año.
  • Personas con un sistema inmune debilitado.
  • Pacientes con enfermedades crónicas, tales como la diabetes.

Como podemos suponer, estamos ante una patología con una alta morbilidad (grado de salud que pierde una persona al sufrirla) y mortalidad. Pero ¿cómo se produce una septicemia? A continuación te lo explicamos.

Microorganismos en la sangre
La sepsis ocurre por una respuesta desmesurada del sistema inmune frente las bacterias que se detectan en el organismo, algunas de ellas ya circulando por la sangre

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¿Qué es la sepsis o septicemia?

La septicemia se define como una emergencia médica a consecuencia de una respuesta inmune desmesurada del paciente ante un proceso infeccioso, que puede desembocar en fallos orgánicos e incluso la muerte. Es decir, a punto de partido de una infección, el organismo reacciona de manera exagerada para defenderse y esa defensa termina en el ataque a los propios órganos.

Este término ha pasado por varias acepciones en su historia clínica. Desde el año 2017 se ha aceptado casi con unanimidad que es “la disfunción orgánica causada por una respuesta anómala del huésped a la infección que supone una amenaza para la supervivencia”.

Según un estudio microbiológico de la Librería Nacional de Medicina de Estados Unidos (PMC), el proceso de septicemia comienza con una infección en cualquier lugar del cuerpo. A medida que las bacterias que la causan se multiplican en el foco, los antígenos (elementos del sistema inmune del hospedador) promueven respuestas inflamatorias.

La respuesta sucede con el fin de aislar a los patógenos y evitar su proliferación. Sin embargo, la forma desmesurada de responder puede generar cambios que desequilibren y pongan en peligro los órganos del paciente.

Sintomatología

Los síntomas de una sepsis o septicemia son los siguientes:

  • Generales: fiebre o hipotermia (más de 38,3 °C o menos de 36 °C), un aumento de las pulsaciones cardíacas a más de 90 por minuto (siendo lo normal alrededor de 70), alteración del estado mental y edemas (acumulaciones de líquido).
  • Variables inflamatorias: leucocitosis, o lo que es lo mismo, aumento de glóbulos blancos en el torrente sanguíneo. También se puede dar leucopenia, que es justo el proceso inverso.
  • Disfunción de órganos: hipoxemia arterial (falta de oxígeno en sangre), anormalidades en la coagulación sanguínea o trombocitopenia (un recuento bajo de plaquetas en sangre).

Dependiendo de la gravedad del proceso infeccioso, podemos encontrarnos con distintos síntomas o combinación de llos. Sin duda, el choque séptico es la peor de las situaciones.

En este caso, la sepsis causa una disminución de la presión arterial (hipotensión) que no responde a tratamientos convencionales, lo que genera problemas en uno o más órganos vitales. Trasladar al paciente a una unidad de cuidados intensivos es esencial para su supervivencia.

Diagnóstico y tratamiento

Microorganismos en la sangre
El diagnóstico temprano de la sepsis mejora la superviviencia, pero muchas veces esto no es posible

Según diversos estudios, el diagnóstico se basa de forma general en la detección de los síntomas previamente descritos, pues son los signos más inmediatos de que algo está yendo mal en el cuerpo del paciente. En los casos ideales, han de realizarse cultivos de muestras del enfermo para identificar las bacterias causantes de la infección, pero a veces casos no hay tiempo para ello.

La mejor de las opciones es, sin duda, aplicar antibióticos de amplio espectro y esperar lo mejor. Algunos de los estudios citados con anterioridad arrojan datos esperanzadores, pues la tasa de supervivencia era del 82,7 % en los casos en los que los fármacos se aplicaban tras 30 minutos de diagnosticarse la hipotensión típica del choque séptico.

Los pacientes con septicemia también suelen requerir de tratamientos accesorios, tales como administración de insulina y de líquidos intravenosos para recuperar un torrente sanguíneo funcional. Debemos entender que son casi todos los sistemas corporales los afectados en las situaciones graves de sepsis.

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¿Qué habría que recordar sobre la sepsis o septicemia?

Como hemos podido ver, la septicemia responde a un cuadro clínico que se genera cuando una infección, en cualquier lugar del cuerpo, se complica. Cuanto más tiempo pasa, más oportunidades se les otorgan a las bacterias para multiplicarse y colonizar nuevos órganos, por lo que actuar con presteza es clave para la supervivencia del paciente.

Si cualquier persona comienza a sufrir alguno de estos síntomas durante un proceso infeccioso, hay que acudir a urgencias de forma inmediata. Ante una sepsis, cada segundo cuenta.