¿Qué es la tortícolis y cuáles son sus causas?

¿Qué es la tortícolis y cuáles son sus causas?

La tortícolis es una dolencia relativamente frecuente en la población. Puede ser de origen congénito, aunque por lo general ocurre por un traumatismo. ¿Cómo reconocerla? Descubre sus características.

¿Qué es la tortícolis y cuáles son sus causas?
  • ¿Qué es el equilibrio hidroelectrolítico?
  • Magnesio: ¿puede ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia?
  • ¿Cuál es la función del zinc en el cuerpo?

¿Te has preguntado qué es la tortícolis? Esta condición es un trastorno del movimiento caracterizado por contracciones musculares sostenidas o intermitentes, las cuales ocurren por movimientos o posturas repetitivas.

Es una dolencia común que se localiza en los músculos del cuello y los hombros, zona donde causa dificultades de movimiento y torsión de la cabeza. En esta oportunidad veremos sus principales causas y qué hacer al respecto.

Causas de la tortícolis

En primer lugar, conviene aclarar que la tortícolis es un síntoma y no una enfermedad. Por eso, se puede observar en el contexto de varias situaciones. Así, reconocer su origen se convierte en una parte clave para la elección del tratamiento.

Según su mecanismo desencadenante, se puede clasificar de la siguiente forma:

  • Traumática: es decir, secundaria a un trauma o un accidente. Puede acompañarse de subluxación o fractura óseas.
  • Inflamatoria: causada por algún tipo de inflamación, infección o tumoración en la región cervical.

También se puede clasificar según la postura que toma la cabeza:

  • Anterocolis (hacia adelante).
  • Laterocolis (hacia un costado).
  • Retrocolis (hacia atrás).

En términos generales, se cree que se trata de un trastorno dinámico que surge de la función celular anormal de las fibras musculares. Por último, de acuerdo al momento de presentación, se habla de las siguientes formas de tortícolis:

  • Congénita: cuando se encuentra presente desde el nacimiento.
  • Adquirida: si se evidencia en cualquier otro momento de la vida.
Hombre con dolor de cuello
La tortícolis puede ser congénita o adquirida. Asimismo, puede tener su origen en una lesión o un trastorno inflamatorio.

Te puede interesar: ¿Qué es la fisioterapia pediátrica?

Tipos de tortícolis y sus características

Ya hemos comentado las posibles causas de la tortícolis y su clasificación; ahora, vamos a profundizar en las principales formas de esta dolencia: congénita y adquirida. ¿Cuáles son sus características? ¿Cómo actuar?

Tortícolis congénita

La tortícolis muscular congénita es una deformidad postural evidente al nacer o poco después del nacimiento. De forma típica, se caracteriza por una inclinación lateral de la cabeza y un giro de la misma hacia el lado opuesto debido al acortamiento unilateral del músculo esternocleidomastoideo (por contracción). 

Se observa con cierta regularidad. De todos modos, lo ideal es realizar una derivación a neurología y fisioterapia con el fin de lograr la restitución de los movimientos y mejorar la evolución. Tiene un buen pronóstico, sobre todo cuando se comienza un tratamiento precoz. Puede ser secundaria a diferentes causas.

Tortícolis adquirida

La tortícolis adquirida es aquella que se puede desarrollar a cualquier edad como consecuencia de diferentes situaciones que provocan lesión o inflamación muscular. Entre ellas podemos citar las siguientes:

  • Idiopática, o de causa desconocida.
  • Mala posición al dormir.
  • Ganglios linfáticos inflamados.
  • Infección de oído.
  • Resfriado.
  • Lesión en la cabeza y el cuello que causa hinchazón.
  • Espasmo primario del músculo esternocleidomastoideo.
  • Subluxación rotatoria C1-C2 (atlantoaxial).
  • Abcesos.
  • Tumores del sistema nervioso central.
  • Enfermedades virales.
  • Tortícolis espasmódica.
  • Medicamentos.

Ver también: Cómo aliviar la tortícolis

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

No existen estudios específicos para realizar el diagnóstico de tortícolis; en general, se determina a través de la evaluación clínica. De igual forma, se puede solicitar una radiografía de región cervical para realizar la orientación diagnóstica y descartar algunas de las causas.

De acuerdo al origen que sospeche el médico, se pueden solicitar otros estudios de imágenes o EMG (electromiograma). Si bien las pruebas de laboratorio no sirven para el diagnóstico, pueden resultar útiles si se sospecha la presencia de una infección.

En el examen físico se observará la posición de la cabeza y el cuello y se valorará la presencia de dolor asociado. La posición del cuello puede encontrarse elevada. También será importante valorar la  evolución y antecedentes del paciente.

¿Qué es la tortícolis?
Para diagnosticar la tortícolis suele bastar un examen físico. Sin embargo, en ocasiones se sugieren exámenes complementarios.

¿Cómo actuar ante una tortícolis?

El tratamiento de la tortícolis dependerá, en gran medida, de la edad del paciente, la forma en que se produjo y también la presencia de dolor. En muchos casos, el dolor será temporal y se puede extender por unos días. No obstante, no suele causar mayores complicaciones.

Los casos que se dan en recién nacidos o bebés pequeños deben ser intervenidos en una consulta especializada. Es esencial hacer un diagnóstico oportuno para iniciar un tratamiento lo antes posible.

Ahora bien, si el dolor está asociado a un traumatismo, se aconseja una consulta de emergencia para valorar la necesidad de inmovilizar el cuello. Esto, además, permite determinar la presencia de lesiones asociadas y la permeabilidad de la vía aérea. En raros casos se requiere una intervención quirúrgica.

Las opciones de tratamiento incluyen lo siguiente:

  • Analgésicos.
  • Benzodiazepinas.
  • Anticolinérgicos.
  • Aplicación de calor.
  • Masajes.
  • Ejercicios de estiramiento.

En los casos en que sea secundaria a medicamentos, se suspenderán los mismos, bajo supervisión profesional. Por otro lado, si hay infecciones bacterianas, se deben administrar antibióticos apropiados. 

Hay un buen pronóstico

La mayoría de los casos de tortícolis, incluida la congénita, se resuelven de forma espontánea. Las causas reversibles deben identificarse para brindar un tratamiento adecuado y oportuno. En muy pocos casos, este síntoma alerta otras complicaciones de salud.

Aún así, siempre se recomienda la visita con el especialista para recibir los exámenes pertinentes. Aunque no se considera grave, en algunas personas tiende a repetirse de manera esporádica.