¿Qué es un dermatofibroma?

¿Qué es un dermatofibroma?

Un dermatofibroma puede confundirse con un lunar o una cicatriz. Son nódulos benignos en la piel que no suelen causar molestias más allá de su antiestético aspecto. ¿Cómo reconocerlos?

¿Qué es un dermatofibroma?
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El dermatofibroma, también llamada histiocitoma, es una tumoración benigna que se da cierta frecuencia. Quizás, alguna vez, te hayas notado un pequeño bulto amarronado en los brazos o en las piernas, que se asemeja a una cicatriz,un nevo o un vello encarnado.

Estas lesiones se generan por el cúmulo de colágeno en la piel y son conocidas como dermatofibroma. A continuación, te contamos por qué se dan, cómo reconocerlas y qué opciones terapéuticas hay para controlarlas.

¿Por qué aparece el dermatofibroma?

En la actualidad no hay evidencia exacta de cuál es la causa exacta del dermatofibroma, pero se asocia con mayor frecuencia a picaduras de insectos, pequeñas heridas, pinchazos con alguna espina o vellos encarnados.

Las mujeres tienen mayor predisposición que los hombres a sufrir esta condición. Por otro lado, un estudio detalla que  la prevalencia en adultos es entre la segunda y cuarta década de vida.

¿Por qué aparece el dermatofibroma?
Los vellos encarnados están asociados a la aparición de dermatofibromas. Sin embargo, esta tumoración puede tener otros detonantes.

Síntomas

En la mayoría de los casos no generan molestia, aunque en raras ocasiones ocasionan un leve dolor, sobre todo al comprimirlos. Es importante que cuando exista un nuevo crecimiento en la piel, se consulte al médico especialista. Algunas características son las siguientes:

  • Suelen ser de color marrón-rojizo (pueden variar de color en el tiempo y en las personas con piel oscura son más oscuros).
  • Se localizan en las piernas, pero también pueden aparecer en el tronco o los brazos.
  • Son pequeños (menos de 1 centímetro).
  • Muy duros al tacto.
  • Crecen con lentitud. 
  • A veces, provocan prurito o sensibilidad al tacto.
  • Tienen relieve y si se lastiman pueden sangrar.

En pacientes inmunodeficientes (receptores de trasplantes, con VIH, etcétera) pueden surgir gran cantidad  de dermatofibromas de forma súbita. Suelen confundirse con quistes, cicatrices y lunares.

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Diagnóstico del dermatofibroma

El diagnóstico de los dermatofibromas se realiza en la consulta médica, por medio de un correcto interrogatorio. El especialista indagará respecto a lesiones previas en la zona. Además, preguntará sobre los síntomas y hará una revisión a través del tacto. Tras hacer esto, podrá determinar si existe este problema.

Al comprimir los laterales de la lesión se genera un hoyuelo característico (signo del hoyuelo). Si el diagnóstico no es seguro, se puede recurrir a la dermatoscopía, o bien, se indica la extirpación quirúrgica de la misma, para ser examinado bajo un microscopio.

Diagnósticos diferenciales

Hay varias patologías que presentan características clínicas semejantes y deben tenerse en cuenta a la hora de plantear un diagnóstico diferencial; por ejemplo, el dermatofibrosarcoma protuberans (variedad maligna de este tumor). Ante esta posibilidad, se justifica la extirpación diagnóstica.

Los diagnósticos diferenciales incluyen lo siguiente:

  • Cicatriz hipertrófica o queloide.
  • Prurigo nodular.
  • Nevo azul.
  • Queratoacantoma.
  • Xantogranuloma juvenil.
Diagnóstico del dermatofibroma
La exploración física y el interrogatorio son los primeros pasos para el diagnóstico de un dermatofibroma.

Pronóstico del dermatofibroma

Los dermatofibromas suelen ser benignos. En casos muy raros, tienden a extenderse por metástasis. Por lo anterior, cualquier lesión que se reitere se debe seguir con cuidado para eliminar la posible malignidad. En muy pocas ocasiones, estas tumoraciones se resuelven de manera espontánea. Además, dejan áreas de hipopigmentación postinflamatoria.

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¿Cuáles son las opciones terapéuticas para el dermatofibroma?

Esta lesión cutánea no se resuelve de manera espontánea. Pese a esto, no requieren un tratamiento específico, ya que no se consideran un riesgo para la salud. Solo tratan aquellos que generen cierta incomodidad estética o alguna sintomatología (dolor o prurito). Descubre los principales tratamientos.

Extirpación quirúrgica

Con el empleo de la cirugía convencional es inevitable que se genere una pequeña marca (cicatriz), ya que el dermatofibroma tiene una localización profunda. Esta práctica puede realizarse con anestesia local. En alrededor de un 10 % de los casos la lesión puede volver a formarse.

Criocirugía

La congelación con nitrógeno líquido es el tratamiento mas utilizado. Según un estudio publicado en Mc Gill Journal of Medicine, disminuye o destruye la induración de la tumoración y provoca un aclaramiento en su color, aunque no en todos los casos.

Láser CO2

A través de la vaporización con láser de CO2 se obtienen resultados satisfactorios. No obstante, en ocasiones la cicatriz queda hiperpigmentada debido a la localización profunda de la lesión.

El láser CO2 es muy usado en el campo de la medicina estética para el tratamiento de las arrugas y algunos signos del fotoenvejecimiento. Por medio de la emisión de una longitud de onda específica, ocasiona la destrucción de algunas de las capas de la piel.

Es un procedimiento bien tolerado que, como efecto adverso, puede provocar enrojecimiento fugaz de la zona que se trata.

¿Cada cuánto hay que realizar controles?

No es necesario realizar un control periódico con el dermatólogo puesto que es un tumor benigno. En caso de que la lesión muestre irregulares, entonces sí es necesario consultar. Esto puede incluir lo siguiente:

  • Bordes mal definidos.
  • Crecimiento rápido.
  • Reaparición tras la extirpación quirúrgica.
  • Incremento de la profundidad.

Si el dermatólogo sospecha de otra afección, será necesario hacer pruebas complementarias. En el resto de los casos, no se requiere un tratamiento más allá de las preferencias estéticas.