Qué son los dolores de cabeza tipo trueno y por qué aparecen?

Qué son los dolores de cabeza tipo trueno y por qué aparecen?

Los dolores de cabeza tipo trueno pueden acompañarse de náuseas, vómitos, fiebre y alteración de la conciencia. Te explicamos por qué se producen y cómo se tratan.
¿Qué son los dolores de cabeza tipo trueno y por qué aparecen?

Los dolores de cabeza tipo trueno, también denominados cefalea en trueno, constituyen un tipo de algia muy intensa. El nombre se debe a que aparecen de forma repentina y severa.

Su máxima intensidad se produce a los 60 segundos, aproximadamente. Al contrario de lo que ocurre con otro tipo de dolores de cabeza, son un signo de advertencia de algún problema neurológico. Por eso se consideran una emergencia.

Lo cierto es que su incidencia es baja, pero cuando aparecen suelen indicar gravedad. Por ello, en este artículo te explicamos qué son los dolores de cabeza tipo trueno, por qué se producen y cómo se tratan.

¿Qué son los dolores de cabeza tipo trueno?

Los dolores de cabeza tipo trueno son aquellos de mucha intensidad y de aparición brusca. De hecho, alcanzan su máxima intensidad en el primer minuto.

Según explica un artículo de IntraMed, se estima que afectan en torno a 43 de cada 100 000 habitantes en los países desarrollados. Por lo tanto, su incidencia es relativamente baja. Sin embargo, son un signo de gravedad.

Su principal causa son las hemorragias subaracnoideas. No obstante, pueden aparecer por muchos otros motivos. La gran mayoría de situaciones que los provocan ponen en riesgo la vida si no se inicia un abordaje rápido.

Según explican los especialistas de la Clìnica Mayo, pueden acompañar otros síntomas, como nauseas, vómitos o fiebre. En algunos casos se altera el estado mental o hay convulsiones.

¿Qué puede causar los dolores de cabeza tipo trueno?

Los dolores de cabeza tipo trueno suelen ser secundarios a un daño estructural en el cerebro. La principal causa es la hemorragia subaracnoidea. Esta es un sangrado que se produce entre el cerebro y las meninges, en el llamado espacio subaracnoideo. Es una situación muy grave que pone en riesgo la vida.

Otra causa son los accidentes cerebrovasculares de cualquier tipo, ya sean isquémicos (por interrupción del flujo sanguíneo) o hemorrágicos. Estos últimos son consecuencia de un desgarro o rotura de alguna arteria cerebral.

La filtración del líquido cefalorraquídeo, las crisis hipertensivas o ciertas infecciones también pueden provocar dolores de cabeza tipo trueno. Dentro de los cuadros infecciosos destacan la meningitis y la encefalitis.

Meningitis diagnosticada con resonancia.
Las afecciones del sistema nervioso central que provocan estas cefaleas son condiciones graves.

Factores de riesgo

En ocasiones, los dolores de cabeza tipo trueno ni siquiera tienen una causa concreta y no se sabe muy bien por qué se producen. Son los llamados primarios o idiopáticos. Es un tipo concreto que afecta a personas jóvenes.

En estos casos, hay ciertos factores que pueden actuar como desencadenantes. Según explica un artículo de Harvard Medical School, la tos, el ejercicio y la actividad sexual son algunos de los gatillos.

Por otra parte, es importante destacar que hay presentaciones recurrentes. Son casos en los que hay afectación de las arterias cerebrales. Tener esta condición aumenta el riesgo de que aparezcan hemorragias cerebrales y procesos inflamatorios nerviosos.

Posibles complicaciones

Las complicaciones de los dolores de cabeza tipo trueno dependen de su causa. El mayor peligro es que se produzca un daño cerebral grave debido a una hemorragia o a una isquemia.

Este tipo de cefaleas deben ser tratadas siempre como una urgencia. Aunque en un porcentaje de casos aparezcan de forma esporádica y remitan, siempre es fundamental descartar que no haya ninguna lesión cerebral.

Diagnóstico de los dolores de cabeza tipo trueno

Los dolores de cabeza tipo trueno se suelen identificar mediante la clínica. El diagnóstico se hace con los síntomas que relata el paciente.

También será determinante comprobar que el paciente está estable o si tiene algún déficit neurológico. Para ello habrá que monitorizar sus constantes vitales y hacer una buena exploración física.

La primera prueba que se suele realizar es la tomografía computarizada. Permite obtener imágenes del cerebro para observar si existe una lesión, como un sangrado. La resonancia magnética también es muy útil.