Retenedores dentales: ¿cuándo son necesarios?

Retenedores dentales: ¿cuándo son necesarios?

Los retenedores dentales mantienen en su lugar a los elementos dentarios alineados con ortodoncia. Aquí te detallamos por qué son tan útiles y los diferentes tipos que existen.

Retenedores dentales: ¿cuándo son necesarios?
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Al retirar los brackets o la ortodoncia que se haya estado utilizando, los pacientes pueden creer que el tratamiento ha finalizado. Pero en realidad falta una fase muy importante en la que se utilizan los retenedores dentales.

Se trata de la colocación de dispositivos que mantienen la posición de los dientes que se logró durante el tratamiento de ortodoncia, hasta que el organismo se adapte a esta nueva alineación. A continuación comentamos por qué es necesario utilizarlos, los diferentes tipos de retenedores dentales que existen y cómo se deben mantener.

 ¿Por qué son necesarios los retenedores?

Los retenedores dentales son dispositivos que se colocan en la boca de los pacientes cuando terminan un tratamiento de ortodoncia. Son necesarios en todos aquellos a quienes se les retira la aparatología.

Al finalizar el tratamiento con ortodoncia, los dientes tienen una tendencia a volver a su antigua posición. Los retenedores sirven para mantenerlos fijos en la nueva ubicación y que todo el proceso realizado sea exitoso.

En esta fase final, los aparatos no ejercen ningún movimiento ni fuerza sobre los dientes; solo mantienen lo que se ha logrado. Por lo tanto, el paciente no experimentará ni dolores ni presión.

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¿Cuánto tiempo se deben usar?

Como ya mencionamos, después de que los dientes llegan a la posición deseada, puede que los tejidos de soporte del diente no se adapten a la nueva ubicación e intenten volver a su lugar anterior. El retenedor dental mantendrá a los dientes en la posición lograda hasta que el hueso y la encía se acostumbren y se adapten a los cambios obtenidos.

La adaptación puede tardar entre 12 y 16 meses. Los retenedores deben utilizarse hasta que el proceso termine, de lo contrario se perderán los resultados de la ortodoncia.

El ortodoncista será el encargado de indicar el tiempo de uso de los retenedores dentales según el caso clínico. La mayoría de las veces llevarlos durante un año suele ser suficiente, pero puede que algunos tratamientos requieran más tiempo.

Al principio, apenas termina la ortodoncia y se comienza con los retenedores dentales, su uso es intensivo. El paciente los debe emplear la mayor parte del día, pero a medida que pasen los meses su uso se va reduciendo a algunas horas.

Retenedores dentales luego de usar brackets.
Los retenedores dentales son parte del proceso de ortodoncia y se colocan luego de retirar la aparatología.

Diferentes tipos de retenedores dentales

Los retenedores dentales pueden ser fijos o removibles. La elección de un tipo o el otro la hace el paciente en conjunto con el odontólogo, quien expondrá las ventajas y desventajas de cada uno y cuál es el más conveniente para ese caso particular.

A continuación se detallan las características de cada uno.

Retenedores fijos

Consiste en la aplicación de una férula de alambre fino que se cementa sobre las superficies palatinas o linguales de los dientes para inmovilizarlos. En general, se hace de canino a canino, pero puede cambiar según cada caso clínico.

Esta retención, al ser fija, no puede ser retirada por el paciente. Al colocarse por las caras internas de los elementos dentarios no es visible, siendo una opción muy estética.

El paciente no tiene problemas para hablar ni comer. Al principio, hasta acostumbrarse a su presencia, pueden lastimar la lengua por el roce.

Su uso es ideal cuando se necesita mantener un espacio abierto; por ejemplo, para la colocación de un implante. Es necesario prestar especial atención a la higiene bucal en la zona, ya que acumulan bacterias o restos de comida.

Cómo mantener y limpiar los retenedores fijos

Para que los retenedores dentales duren más tiempo y cumplan su función son necesarios algunos cuidados. Estos se higienizan durante el momento del cepillado dental, con el mismo cepillo de dientes.

El uso de irrigadores dentales que facilitan la remoción de placa bacteriana y restos de alimentos de la férula metálica puede complementar la limpieza. Los controles periódicos con el ortodoncista son recomendables para asegurarse que los retenedores estén funcionando de manera correcta.

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Retenedores removibles

Como su nombre lo indica, el paciente los puede poner y sacar de la boca. Si bien será el odontólogo quien indique el modo y tiempo de uso, en general se utilizan durante toda la jornada los primeros meses y luego se hace por algunas horas diarias; solo para dormir, por ejemplo.

Es aconsejable que el paciente se los saque para comer. También que los mantengan limpios, higienizándolos al menos una vez al día. Tienen como desventaja que se pueden perder. Además, su uso depende de la constancia y compromiso con el tratamiento.

Los retenedores removibles pueden ser de dos tipos:

  • Placas transparentes: son bandejas de plástico transparente que se colocan sobre los dientes. Son estéticos, aunque puede que haya que reemplazarlos cada tanto.
  • Retenedores de metal: son aparatos confeccionados con un arco de metal que se encaja sobre los dientes, unido a una placa de acrílico que apoya en el paladar. Se pueden retirar con facilidad, pero dificultan el habla hasta que el paciente se acostumbra a su presencia.
Cepillado dental en el uso de retenedores.
La higiene bucal es clave en el tratamiento de ortodoncia y, por ende, también aplican sus beneficios a los retenedores.

Cómo mantener los retenedores removibles

A continuación se dan algunos consejos para mantener en buenas condiciones estos retenedores:

  • Cuidado al retirarlos: si bien están confeccionados con material resistente, al ponerlos y sacarlos se deben tratar con cuidado para no romperlos. Es útil alternar el lado desde el que se lo retira para evitar hacer la fuerza siempre en el mismo sitio.
  • Guardar los retenedores en cajas rígidas: cuando los retenedores se retiren de la boca, para comer o en los momentos en que el ortodoncista indique no usarlos, lo ideal es ponerlos siempre en su caja. Así se evita que se rompan y se pierdan.
  • Limpiarlos cada vez que se los retira: al quitar los retenedores de la boca hay que lavarlos con agua, un cepillo suave y jabón neutro. No se debe utilizar pasta dental ni enjuagues, pues tienen sustancias abrasivas que le quitan la transparencia al material.
  • Utilizar limpieza adicional: las pastillas efervescentes que se venden en farmacias para limpiar este tipo de aparatos son muy efectivas. Se debe sumergir el aparato en un vaso con agua y colocar una pastilla. La acción de las burbujas lo limpian sin dañarlo, llegando a zonas de difícil acceso. Se recomienda usarlas solo una vez por semana. El uso de bicarbonato de sodio o de vinagre también puede resultar útil.
  • Asistir a controles odontológicos periódicos: para asegurarse que el retenedor esté funcionando de manera correcta es necesario acudir a controles con el ortodontista de manera periódica. En general, los controles suelen ser a los tres, seis y doce meses de haber finalizado la ortodoncia.

Retenedores dentales para mantener la sonrisa

Luego de realizar un tratamiento de ortodoncia y de haber obtenido los resultados que se deseaban, mantener estos efectos se hace necesario. Los retenedores dentales sirven para ayudar a que el organismo se adapte a esta nueva posición y no vuelva a la situación anterior.

Es una fase más del tratamiento que no se debe omitir para que los resultados perduren. Pues sino, las piezas se moverán y volverán a desalinearse.

Utilizar los retenedores dentales es fácil y cómodo. Cumplir con este momento final de la ortodoncia le permite al paciente mantener la sonrisa que logró.