Taquicardia en niños, ¿cómo detectarla?

Taquicardia en niños, ¿cómo detectarla?

Cuando aumenta la frecuencia cardíaca en los pequeños, por encima de lo normal, hablamos de taquicardia. ¿Cómo se realiza el diagnóstico? ¿Qué hacer al respecto? En este espacio lo detallamos.

Taquicardia en niños, ¿cómo detectarla?
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La taquicardia en los niños es una condición que asusta mucho a los padres. A menudo, se sospecha que tras el síntoma hay una patología grave; por fortuna, esto no es lo correcto en todos los casos.

Aún así, como veremos en este artículo, la consulta con un especialista es fundamental para despejar las dudas. A través de algunos métodos complementarios simples es posible determinar la benignidad o peligrosidad de estos latidos alterados.

¿Cuándo hay taquicardia en los niños?

La taquicardia es el aumento de la frecuencia cardíaca por encima de los valores considerados normales para cada edad. Estas cifras de normalidad se establecen en base a un promedio de las poblaciones, es decir, estudiando cuál es la frecuencia más habitual entre los individuos sanos.

Para la población general, se considera que lo normal es que el corazón lata entre 60 y 100 veces en un minuto. Por debajo de esa cantidad es una bradicardia y por encima es una taquicardia.

No obstante, en los niños hay que tener ciertos recaudos, porque sus frecuencias normales son un tanto distintas y se van modificando conforme avanzan en la edad, hasta alcanzar los valores de los adultos.

En un bebé menor de 6 meses, no hay anormalidad hasta los 180 latidos por minuto. Luego, hasta los 10 años, el corazón puede latir hasta 140 veces en el mismo tiempo sin significar taquicardia.

En la adolescencia se consideran habituales frecuencias de hasta 120 latidos, que serán hasta 100 alcanzada la adultez. No hay una edad puntual en la que se pasa a tener el latido adulto, pero podría establecerse el final de la adolescencia, aproximadamente entre los 16 y 18 años.

Entonces, diremos que hay taquicardia en un niño cuando se superen los latidos esperables para su edad en un minuto. Siempre y cuando la detección sea a repetición o constante, ya que aumentos momentáneos son esperables cuando el pequeño practica ejercicio, por ejemplo.

¿Cuándo hay taquicardia en los niños?
Una alteración en el ritmo cardíaco de los niños puede ser indicio de taquicardia. Es necesario consultar al médico o pediatra ante cualquier sospecha.

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¿Cuáles pueden ser las causas de la taquicardia infantil?

Las taquicardias en los niños se clasifican dentro de las arritmias, que sería cualquier alteración en el ritmo cardíaco. Cuando desciende la frecuencia es una bradiarritmia y cuando se acelera una taquiarritmia.

En líneas generales, las causas de la taquicardia infantil son 3: de origen sinusal, por alteración eléctrica o por malformaciones hereditarias congénitas. La primera es benigna y no necesita un tratamiento puntual, a menos que los síntomas alteren en demasía la vida cotidiana. Las otras dos requieren, a veces, una cirugía correctora.

La taquicardia sinusal es un ritmo de latidos superior al normal, de manera constante, con un electrocardiograma que no denota alteraciones eléctricas. Su origen está en el nodo sinusal, que es una estructura anatómica que comanda el impulso eléctrico del músculo cardíaco.

Los estados de ansiedad, el ejercicio intenso y la fiebre la provocan. Sin embargo, más allá de estos hechos puntuales, hay pequeños con un nódulo sinusal más hiperactivo, lo que se traduce en un corazón que late siempre a altas frecuencias.

Si no hay síntomas graves, más que palpitaciones y sensación de galope en el pecho, no se tratan con fármacos. Se explica al niño su padecimiento y se le enseña a convivir con él.

Por otro lado, entre las alteraciones eléctricas, una causa de taquicardia en niños es la existencia de una vía anómala. Esto quiere decir que el sistema de impulso del latido, dentro del corazón, posee un cableado distinto al normal.

En consecuencia, el músculo es estimulado por caminos alternos, lo que acelera la frecuencia. Si se detecta con exactitud el lugar de la anomalía, a veces se practica una ablación con radiofrecuencia para solucionarlo.

En tercer y último lugar tenemos las cardiopatías hereditarias y congénitas, entre las que se encuentran las canalopatías. Son patologías más graves, con cambios a nivel celular en familias donde padres y abuelos han tenido el mismo padecimiento.

¿Cómo se detecta y diagnostica la taquicardia en niños?

El primer signo de la taquicardia lo suelen manifestar los pequeños. Una serie de síntomas revelan que el corazón está latiendo más rápido de lo esperable. Las sensaciones clásicas incluyen las siguientes:

  • Dolor en el pecho.
  • Falta de aire.
  • Galope cardíaco, como golpes desde adentro hacia fuera.
  • Ansiedad o manifestaciones de miedo.

El adulto que está cerca del niño con estos síntomas puede comprobar de forma rápida la frecuencia tomando el pulso. Esto es fácil de realizar colocando dos dedos en el canal de la arteria radial, sobre la muñeca, en el costado más externo. Allí se perciben los latidos y se los puede contar durante un minuto.

La aceleración percibida con la toma del pulso es motivo suficiente para realizar, luego, una consulta cardiológica. El médico indicará y realizará en el mismo consultorio una prueba de electrocardiograma, que es el registro eléctrico de la actividad del corazón en un papel diseñado a tal fin.

El electrocardiógrafo consiste en una serie de electrodos que se colocan en los miembros y en el pecho del niño. Durante un pequeño tiempo el aparato hace mover una aguja termosensible sobre un papel, registrando los latidos.

¿Cuáles pueden ser las causas de la taquicardia infantil?
En la consulta en cardiología, el profesional sugiere la realización de un electrocardiograma para determinar si el niño tiene taquicardia.

Si hay una taquicardia, este método complementario no solo la detectará, sino que también revelará de dónde proviene y qué forma tienen los latidos. De acuerdo al resultado inicial, se pueden solicitar otras pruebas para mejorar y afinar el diagnóstico.

A veces, se emplea el ecocardiograma, la radiografía de tórax, un holter (si es un adolescente) y la analítica sanguínea en caso de sospechar morbilidades asociadas, como la anemia.

La sospecha de una canalopatía llevará al pedido de un panel genético al niño y a sus padres para identificar la alteración del ADN que dio origen a la taquicardia. Esto no es frecuente, pero si no se llega a un diagnóstico certero con los otros métodos, de seguro se pensará en esta opción.

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Un trastorno casi siempre benigno

La taquicardia, en la mayoría de los niños, es benigna. Responde a un cambio en el nódulo sinusal que no debe ser tratado. Aunque asuste siempre a los padres, podemos tener la seguridad de que es más probable que no evolucione a una complicación.

Sin embargo, su detección por parte de un adulto obliga a la consulta cardiológica. Se deben descartar las causas más graves y realizar un electrocardiograma como mínimo. El médico sabrá informar si solo se toman medidas básicas o se avanza a una terapéutica con medicamentos o cirugía.