Taquicardia por ansiedad

Taquicardia por ansiedad

La taquicardia por ansiedad es una señal de que no se están manejando las emociones como se debiera. Más que un problema grave de salud en sí mismo, constituye un llamado de atención.

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La taquicardia por ansiedad es una condición no poco frecuente en las consultas médicas. Se debe a que los estilos de vida modernos favorecen el estrés, el cual conlleva estados de ansiedad, causando una serie de problemas físicos y psicológicos.

En principio, la taquicardia por ansiedad no se considera un problema grave de salud y no suele tener mayores consecuencias. Sin embargo, la ansiedad misma puede tornarse crónica y convertirse en factor de riesgo para patologías más complicadas.

Por lo general, la taquicardia por ansiedad dura tan solo unos minutos y luego desaparece. Pese a ello, lleva a pensar que se trata de un ataque al corazón o de una condición peligrosa; por ende, es importante aprender a reconocerla y manejarla cuando se presente.

Ansiedad y salud cardíaca

Las personas con ansiedad son más propensas a desarrollar enfermedades cardíacas a largo plazo. La ansiedad es normal cuando se presenta como respuesta a un estímulo que implica riesgos o peligros. Casi todas las personas hemos experimentado uno de estos episodios a lo largo de nuestras vidas.

Otra cosa distinta ocurre cuando la ansiedad se experimenta continuamente, sin que haya una causa razonable para ello. Hay trastorno de ansiedad si se experimentan los síntomas por más de seis meses. Se estima que entre un 5 y un 11 % de la población padece esta problemática.

La ansiedad crónica estresa al corazón y puede debilitar el sistema cardiovascular a largo plazo. En casos severos, podría llevar a un ataque cardíaco o a un infarto cerebral. Esto es así porque las hormonas y sustancias liberadas en estados de estrés aumentan la presión arterial, por ejemplo, o incrementan la vasoconstricción.

ansiedad y estrés
La ansiedad es necesaria para sobrevivir, pero en dosis limitadas y no de manera continua

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La taquicardia

La taquicardia se define como un aumento de la frecuencia cardíaca, lo cual provoca que el corazón lata a un ritmo más acelerado de lo normal. En una persona sana que esté en reposo, se presentan entre 60 y 100 latidos por minuto; en alguien con taquicardia, los latidos superan los 100 por minuto.

Hay varios tipos de taquicardias, dependiendo de la zona del corazón donde se originan. Se clasifican en dos grandes grupos:

  • Taquicardia auricular: se origina en las cámaras altas del corazón, llamada aurículas.
  • Taquicardia ventricular: comienza en las cámaras bajas del corazón, llamadas ventrículos.

La taquicardia por ansiedad es común, pero no es la única causa del aumento en la frecuencia cardíaca. Puede deberse a enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes, apnea del sueño, problemas de tiroides, anemia o consumo de algunas sustancias. Por lo tanto, siempre es conveniente consultar al médico.

Taquicardia y ansiedad

Si el ritmo cardíaco es muy alto, el corazón no logra bombear con eficacia la sangre oxigenada al resto del cuerpo. En esas circunstancias, pueden presentarse otros síntomas, como palpitaciones, sensación de falta de aire, vértigo y mareo, cansancio, debilidad, dolor en el pecho y desmayos.

La ansiedad, por su parte, tiene como signo principal el estado de nerviosismo, inquietud o agitación. Hay una sensación de peligro inminente o de que algo muy malo va a ocurrir. La respiración se acelera, hay temblor, sudoración, cansancio y debilidad.

Otros síntomas menos evidentes son los problemas gastrointestinales y la dificultad para conciliar el sueño. Una persona con ansiedad crónica se siente preocupada y no logra apartar los pensamientos amenazantes de su mente. La ansiedad genera cambios fisiológicos y es factor de riesgo para varias patologías.

estado de ansiedad y estrés
Los estados de ansiedad conllevan una abanico de síntomas que se basan en el estado de alerta permanente

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¿Qué hacer ante la taquicardia por ansiedad?

La taquicardia por ansiedad es muy frecuente y no desaparece hasta que no se logre tener bajo control las emociones. Si esto no se ha conseguido, es aconsejable, primero que todo, comprender que ese aumento en el ritmo cardíaco es fruto de la ansiedad.

En instantes como esos, lo más recomendable es buscar una posición de reposo, y luego respirar lenta y profundamente durante unos minutos. Así mismo, tratar de evocar alguna imagen agradable, como la de un paisaje tranquilo, un episodio amable o una persona motivante.

Tras un breve lapso, el corazón va a recuperar su ritmo normal. Es aconsejable introducir magnesio en la dieta, reducir el consumo de cafeína, de alcohol y de tabaco. Hacer ejercicio con regularidad es uno de los mejores antídotos contra la ansiedad, además de un potente protector cardiovascular.