Difteria: “Mi niña, como tenía mucho que no estaba conmigo, lo que vino fue a despedirse de mí”

Difteria: “Mi niña, como tenía mucho que no estaba conmigo, lo que vino fue a despedirse de mí”

  • Hospital de Yamasá se desborda con padres que acuden a vacunar a sus hijos

SANTO DOMINGO, RD.- Había pasado apenas un mes desde que la hija de Yenifer del Orbe vivía con ella. De repente presentó síntomas que la madre pensó eran por “el pecho apretao´”. La pequeña Cristal, de tres años, padecía fiebre. Además, le dolía la garganta, en donde se le podían ver unas “manchas blancas”.

La madre llevó a la niña a un centro de primer nivel, en donde la médico que le asistió le diagnosticó “garganta inflamada” y le suministró unos medicamentos que debía seguir tomando en la vivienda, recuerda la mujer.

Esa misma noche, en la vivienda, la niña empeoró y tuvieron que llevarla de emergencia hasta el hospital de Yamasá, desde donde la refirieron, al día siguiente, a la capital. Ese mismo día la niña falleció en el hospital Robert Reid Cabral, centro que reporta ya 12 casos de sospecha de difteria, con un saldo de ocho fallecimientos.

Ayer se reportaban cinco de esos casos en Yamasá, aunque la directora del hospital, Jacqueline Paulino, aclara que dos se descartaron porque fallecieron por otras afecciones de salud.

La alerta de los casos, sin embargo, ha desbordado al hospital, donde han tenido que ampliar la vacunación con la difteria.

Los registros del centro marcan unos 700 pacientes vacunados entre lunes y martes, y para responder a la demanda del medicamento el personal sanitario ha tenido que habilitar dos puestos de aplicación de vacunas adicionales.

Aún así, las filas se hacen largas y las madres, algunas que llegaron desde las 5:00 de la mañana y procedentes de zonas muy apartadas, deben esperar varias horas. Las dosis de la vacuna también han escaseado, por lo que el lunes limitaron su administración solo a niños de seis meses o menos.

“En estos momentos se agotó, porque estamos desbordados, pero ya notificamos a Salud Pública de Monte Plata y estamos a la espera de que lleguen más dosis”, comentó Paulino, para quien el miedo al contagio de COVID-19 también disuadió a muchos padres a llevar a sus niños a los centros de vacunación, los que, asegura, estuvieron abiertos todo el tiempo, pese a la pandemia.

Entre el equipo de enfermería que dirige los operativos, hay quejas por lo que consideran descuido de los padres.

Han visto niños de entre ocho y 14 años a los que les faltan las vacunas que debieron recibir recién nacidos.

Madres que han acudido al centro sin la tarjeta de vacunación y alegan que las perdieron (por motivos diversos) y no saben cuáles dosis tienen pendientes sus hijos.

Describen el panorama de un país en el que, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), no se cumple la meta de un 95 % de cobertura de inmunización contra enfermedades prevenibles con vacunas.

  • Una personal sanitario del Hospital Municipal de Yamasá muestra el listado de vacunados contra difteria, este martes 13 de abril de 2021.
    Una personal sanitario del Hospital Municipal de Yamasá muestra el listado de vacunados contra difteria, este martes 13 de abril de 2021.
  • Una mujer muestra el registro de vacunación de un niño en el Hospital Municipal de Yamasá este martes 13 de abril de 2021.
    Una mujer muestra el registro de vacunación de un niño en el Hospital Municipal de Yamasá este martes 13 de abril de 2021. 
  • Adultos y niños bajando de un vehículo en Hospital de Municipal de Yamasá para recibir vacuna contra difteria, este 13 de abril de 2021.
    Adultos y niños bajando de un vehículo en Hospital de Municipal de Yamasá para recibir vacuna contra difteria, este 13 de abril de 2021. 

Hasta 2019, República Dominicana tenía una cobertura de un 94 %, pero la OPS advierte que en la región hubo una disminución debido a la pandemia del COVID-19.

La difteria requiere de cinco dosis. A los dos, cuatro y seis meses de nacido, y a los dos y cuatro años de edad, que se prevé refuerzos cada 10 años.

Yenifer no sabe cuántas había recibido su niña.

La menor estuvo, con otra de sus hermanas pequeñas, viviendo con su padre en Punta Cana hasta hace un mes, cuando el hombre llevó los dos niños a la casa de la madre en la comunidad Los Mosquitos, de Yamasá.

“Era una niña muy alegre, se la pasaba saltando y corriendo en el patio”, dice Yenifer mientras carga al menor de sus cuatro hijos, de apenas un mes de nacido.

En la comunidad cacaotalera donde vive, rodeada de una docena de casas enclavadas en las montañas que separan a Monte Plata del municipio Cotuí, y dónde todavía algunas personas bajan a lavar al río, un afluente de Ozama del que se suple de agua para uso cotidiano, no ha habido otros casos similares.

Los operativos que ha estado realizando Salud Pública desde que el pasado 1 de abril ocurrió la muerte de Cristal, incluida la vacunación de al menos 25 menores que no tenían completo su esquema de vacunación, ha calmado el susto de los moradores, que todavía se extrañan de la procedencia de la enfermedad.

Yenifer, resignada a la voluntad de Dios, comenta que “la niña, cómo quien dice, cómo tenía mucho que no estaba conmigo, como quien dice, lo que vino fue a despedirse de mí”.