En un diagnóstico de cirrosis hepática, ¿qué puedo hacer?

Todo paciente diagnosticado con hepatopatía crónica debe saber que esta condición, a menos que no esté muy avanzada, no le impide tener una vida normal.

La cirrosis es una etapa tardía de una enfermedad crónica del hígado, que inicia creando cicatrices (fibrosis) producto de mucho tiempo ocasionando daño en el órgano; esa fase o final de la condición da al traste con disminución de sus funciones.

Fabiolina Sánchez, gastroenteróloga de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), afirma que, a menudo, las personas creen que los pacientes diagnosticados con cirrosis hepática tienen una sentencia de muerte, un cáncer de hígado o que abusaban del alcohol a escondidas, nada está más lejos de la realidad.

“La cirrosis hepática no significa necesariamente un acortamiento de la vida, con tanta información novedosa, basada en la evidencia y medicamentos nuevos, así como el tratamiento y hasta curación de ciertas condiciones, cuyo final era la cirrosis, la historia que contamos actualmente es otra”, señala Sánchez.

Hígado sano, Hígado con cirrosis

Tiempo atrás
Es importante saber que hace unos años ya no se llama cirrosis al estadio final de no regresión de enfermedad hepática, ahora se llama hepatopatía crónica cuyo significado es enfermedad o daño hepático de largo tiempo.

Este cambio va de la mano con los conocimientos actuales sobre las enfermedades hepáticas que como consecuencia de su duración, enferman el hígado hasta el punto que ese daño se hace irreversible.

La gastroenteróloga describe esta condición como esa pérdida de masa neta o de células hepáticas que hace que el hígado se torne duro, pequeño, irregular en su textura y por lo tanto, sus funciones vayan decayendo.

Todo esto sucede de manera lenta y paulatina, ya que, la hepatopatía crónica no sucede de inmediato y, aun instaurada, las funciones del hígado no inician su deterioro de manera automática.

Causas
Las causas son numerosas, en nuestro medio pudiera destacar las producidas por virus, las de carácter autoinmune (cuando el propio cuerpo ataca los órganos), las que vienen como parte de síndromes o enfermedades ya conocidas como, por ejemplo, los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. Menciona también las producidas por desórdenes metabólicos, siendo la más frecuente la enfermedad por hígado graso, cuya incidencia está aumentado vertiginosamente y es causa frecuente de enfermedad hepática con diagnostico tardío. Una vez detectada la causa, aun si el paciente estuviese cirrótico, si la condición de base tiene tratamiento, se debe valorar instaurarlo, ya que, en los casos satisfactorios, estos pacientes mejoran mucho su perfil hepático.

Paciente diagnosticado
“Todo paciente diagnosticado con hepatopatía crónica debe saber que esta condición, a menos que no esté muy avanzada, no le impide seguir un ritmo de vida común, son pocas las actividades que estos paciente no deben hacer a menos que tenga algo añadido que lo impida”, aclara la gastroenteróloga.

La especialista destaca que no toda enfermedad que padezca este paciente es a causa de la cirrosis, más sí es importante informarle a su médico hepatólogo o gastroenterólogo sobre esta y cuáles medicamentos le prescribieron para su tratamiento.

Es fundamental que se investigue la causa de esta condición, aunque no todo el tiempo es posible obtener un diagnóstico fácil, siempre que se pueda debemos saber qué pudo ocasionar la hepatopatía crónica, puntualiza.

Visita regular
“Es necesario ver a su médico mínimo cada seis meses, con laboratorios y un método de imagen, pues pueden aparecer ciertas condiciones de manera inadvertida y esta es la única manera de poder detectar a tiempo y probablemente con solución positiva.

En conjunto con esto, siempre se necesita del auxilio de otras especialidades, de manera intermitente o concomitante, durante este proceso y no deben descuidar sus otras condiciones de salud”, comentó.

Asimismo, explica que es muy probable que su médico le pida realizar una endoscopia para valorar ciertas características. No debe asustarse. Normalmente esto está dentro del protocolo de reconocimiento del paciente y ese procedimiento no suele afectarlo.

Cirugía electiva
“Si usted tiene este padecimiento y debe ser sometido a cirugía electiva, su doctor debe evaluar cómo está su función hepática en el momento para valorar si es o no idóneo para la realización de la intervención, no siendo esto así para las cirugías de emergencia, las cuales se valorarán según el riesgo/beneficio del paciente y conociéndolos e informándolos”, añade Sánchez.

Además de esto, se entiende que es importante que el paciente conozca su condición y sienta curiosidad al respecto, siempre es bueno ver como se ocupan de saber lo que tienen y no se dejan apresar ni abrumar del miedo ni los comentarios externos que están casi siempre lejos de la realidad.

Los cuidados básicos
Para evitar descompensación una vez diagnosticados, se recomienda llevar un estilo de vida saludable, abandonar los hábitos tóxicos como el cigarrillo, drogas y el alcohol, y hablar con su médico sobre los alimentos que se debe consumir y sustancias a evitar.

A menudo veo cómo las personas piden opinión sobre tomar uno que otro preparado herbolario o tizana (té), o productos naturales para mejorar, esto para los médicos es un no.

Lo importante es conocer lo que se tiene para saber manejarlo, llevar una vida saludable y seguir los consejos que va añadiendo el especialista a medida que pasa el tiempo, y nunca olvidar el chequeo rutinario.