Ingeniosos inventos que salvan la vida de niños que necesitan oxígeno

Cerca de 1.4 millones de niños fallecen cada año a causa de la neumonía, la principal causa de muerte en menores de 5 años en el mundo.

La neumonía es una de las complicaciones más comunes que provoca la COVID-19 pero, lo que es menos conocido es que, incluso antes de la pandemia, ya era un problema de salud enorme, en particular en niños, siendo la principal causa de muerte de menores de 5 años en el mundo.

Cada año, cerca de 1.4 millones de niños pierden la vida a causa de esta infección respiratoria, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El problema es mayor en países de ingresos bajos y medios, donde cada dos segundos muere un niño a causa de esta enfermedad pulmonar, según la pediatra y neumóloga Rebecca Nantanda.

“Los pulmones normalmente funcionan como un globo, y cuando inhalas se inflan. Pero cuando tienes una infección, ya sea por una bacteria o un virus, el proceso se complica”, explicó. “A veces hay pus en los pulmones y no puedes respirar”, señaló.

La neumonía se puede tratar, pero la cura requiere dos cosas cruciales: antibióticos y oxígeno.

Y en muchos lugares, el verdadero problema es conseguir lo segundo.

El motivo es que muchos centros de salud en países en desarrollo, en particular hospitales pequeños en lugares remotos, no cuentan con fuentes confiables de oxígeno concentrado.

En general, esto se debe a que las máquinas que producen este gas vital funcionan a base de electricidad y en muchas partes del mundo no se puede garantizar el suministro eléctrico.

Cuando la producción de oxígeno es limitada, el personal médico se ve obligado a tener que decidir qué paciente lo necesita más, teniendo en esencia que definir quién vivirá y quién seguramente morirá por falta de acceso a este recurso básico.

Aunque resulte sorprendente, solo el 21 % del aire que respiramos está compuesto de oxígeno, cuenta el experto. La gran mayoría (el 78%) es nitrógeno.

Desde los años 50 que existen máquinas portátiles llamadas concentradores de oxígeno que logran remover el nitrógeno del aire.

Los concentradores de oxígeno filtran el aire y producen oxígeno concentrado, pero funcionan a base de electricidad.

Los científicos australianos decidieron investigar estos aparatos, que utilizan muchos hospitales y también personas que necesitan oxígeno en su hogar, para ver si podían desarrollar un sistema similar que filtre el aire sin tener que depender de la electricidad.

 

Llamaron a su proyecto FREO2, acrónimo de Fully Renewable Energy Oxygen (Oxígeno de energía totalmente renovable).

La primera idea que tuvieron fue probar una fuente accesible y sencilla de energía: el agua corriente.

Se inspiraron en un método que ya aplicaban hace 4,000 años los antiguos egipcios: el “sifón”, que permite mover agua de un lado a otro.

En esencia el aparato era un tubo construido sobre un río a través del cual el agua subía y luego bajaba.

Un pequeño agujero colocado en la parte superior del sifón generaba un vacío que succionaba el aire.

El sifón estaba conectado a un concentrador de oxígeno, y esa succión es la que movía el aire a través de los filtros, en lugar de utilizar electricidad.

Los científicos patentaron el FREO2 Siphon en 2011 y viajaron a Uganda, Kenia y Tanzania para implementar su proyecto. Sin embargo, debido una serie de problemas, recién pudieron instalar el sistema con éxito por primera vez en 2018.

En los últimos años, la Fundación FREO2 ha incorporado el sistema LPOS a su más reciente innovación, el OxyLink, que permite mantener el flujo de oxígeno concentrado incluso durante cortes eléctricos prolongados.

Más de 1,400 niños han sido tratados exitosamente con el oxígeno de energía totalmente renovable (FREO2).

Fuente: BBC