La exposición solar intensa durante el verano puede provocar la aparición de manchas en la piel, especialmente en el rostro, una condición que preocupa tanto a especialistas como a quienes buscan mantener una piel saludable.
El portal especializado Garnier.es explica que existen medidas prácticas y accesibles para prevenir estas alteraciones cutáneas, que van desde el uso correcto de protectores solares hasta hábitos de alimentación e hidratación.
Entre las manchas más comunes se encuentran el léntigo solar, asociado al envejecimiento y a la exposición prolongada al sol, y el melasma, vinculado a cambios hormonales y agravado por los rayos ultravioleta.
Se recomienda aplicar protector solar al menos 30 minutos antes de exponerse al sol y reaplicarlo cada dos horas, además de evitar el uso de perfumes durante la exposición solar, ya que ciertos ingredientes pueden favorecer la aparición de manchas.
El portal Garnier.es también destaca la importancia de utilizar cremas antimanchas con activos como vitamina C, ácido glicólico o nicotinamida, siempre acompañadas de protección solar para evitar reacciones adversas. Asimismo, aconseja mantener una dieta rica en antioxidantes, incluyendo frutas y verduras con betacarotenos y licopeno, además de alimentos con ácidos grasos Omega-3 y Omega-6, que ayudan a proteger la piel desde el interior.
La hidratación constante es otro factor clave, ya que el agua contribuye a mantener la piel en condiciones óptimas frente a la radiación solar. Los especialistas recomiendan evitar la exposición directa entre las 12:00 del mediodía y las 4:00 de la tarde, usar sombreros de ala ancha, gafas de sol y aplicar protector en zonas frecuentemente olvidadas como orejas, manos y pies.
