El hombro es una estructura compleja conformada por la parte proximal del húmero, la clavícula, la escápula, y las uniones de estos huesos con el esternón, la caja torácica, y tejidos blandos.
Está constituido por varias articulaciones: esternoclavicular, acromioclavicular, glenohumeral y escapulotorácica, las cuales trabajan juntas a un ritmo sincrónico para permitir el movimiento.
Esta complejidad le confiere la característica de ser una de las articulaciones más móviles del cuerpo, por lo tanto, un sitio de múltiples lesiones y patologías inflamatorias, traumáticas.
El hombro doloroso es una de las consultas médicas más frecuentes, y llega a afectar al 25% de la población en algún momento de la vida. Es más frecuente en personas de edad avanzada o que realizan trabajos pesados.
¿Por qué se produce?
El hombro es la articulación con más movilidad de todas las existentes en el organismo y por ello, la más propensa a presentar problemas. La función más importante del hombro es llevar la mano a la posición en la que ésta debe trabajar. El hombro no está formado por una única articulación, sino por varias, junto con un número importante de músculos y tendones. Todas estas estructuras se pueden lesionar y producir dolor. d) Rodete glenoideo d) Rodete glenoideo a) Cavidad articular b) Bolsa serosa Húmero Escapula Clavícula c) Manguito de los rotadores.
A pesar de ser una dolencia muy frecuente, las causas que producen dolor de hombro, no son siempre bien conocidas. Dicho dolor puede ser debido a lesiones propias de la articulación, de los músculos o de los tendones y de los ligamentos que la componen.
El dolor de hombro puede originarse tanto por lesiones cercanas como distantes a la articulación. En el 90% de los casos, se debe a problemas en los tejidos alrededor del hombro, como músculos, tendones, ligamentos o bolsas serosas, mientras que solo un 10% proviene del interior de la articulación.
Intrínsecas, músculo-tendinosas, articulares y óseas
El dolor aparece con los movimientos del hombro, en la cara superior y externa de la articulación. Generalmente, limita poco la movilidad, aunque en ocasiones impide realizar ciertos movimientos. Este dolor suele ser más intenso por la noche, sobre todo al dormir sobre el brazo y mejora después de moverlo suavemente.
En otros casos, el dolor es muy intenso y agudo, pudiendo sentirse el dolor en la zona cervical, antebrazo y mano.
Clasificación según el mecanismo de lesión
Por compresión primaria: Efecto combinado de la compresión extrínseca del arco coracoacromial y la degeneración tendinosa por envejecimiento. Es más frecuente en mayores de 40 años.
Por compresión secundaria: Secundario a inestabilidad glenohumeral anterior; se presenta en gente joven.
Por tensión: Por microtraumatismos repetidos durante la fase de desceleración, que produce una sobrecarga excéntrica en el manguito. Aparecen desgarros en la cara inferior del manguito y lesiones del complejo rodete-inserción del bíceps.
Se puede presentar en personas que practican deportes o trabajos con movimiento del brazo por encima de la cabeza.
Igualmente por traumatismos agudos: Posterior a traumatismos de alta energía o en deportes de contacto.
Es importante destacar que el mecanismo más frecuente es la aducción forzada y la abducción activa contra resistencia.
¿Cómo se diagnostica?
Lo más frecuente es que el diagnóstico sea sencillo. El médico con la exploración física, se asegura de que el dolor proviene únicamente del hombro y con qué movimientos se intensifica.
¿Cuál es el tratamiento?
Al inicio, se debe mantener la articulación en reposo, sin realizar esfuerzos, pero nunca hay que inmovilizarla con vendajes o escayolas. El tratamiento médico se basa en tres pilares: tratamiento farmacológico, inyección con anestésicos y corticoides en el hombro (infiltración), tratamiento rehabilitador. Los calmantes, tanto analgésicos como antiinflamatorios, ayudan a controlar el dolor y mejorar la movilidad del brazo.
Las inyecciones o infiltraciones producen una rápida mejoría de los síntomas, lo que facilita la realización de los ejercicios de rehabilitación. El número necesario de infiltraciones se lo indicará su médico y puede variar en función de la respuesta a la primera. Ejercicios de rehabilitación. Cuando el dolor es menos intenso, hay que empezar con los ejercicios de rehabilitación. Este tratamiento consiste en la realización de ejercicios que mejoran la movilidad del hombro. Se deben realizar con asiduidad y de manera progresiva, sin provocar dolor. Se debe hacer cada ejercicio unos 5 minutos.
