El médico internista e intensivista Ezequiel Lugo advirtió que la llegada del polvo del Sahara a la atmósfera de los países del Caribe se ha convertido en un factor ambiental de gran impacto para pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, especialmente rinitis alérgica y asma.
Aunque este fenómeno no produce alergias en personas sanas, sí actúa como desencadenante y agravante en quienes ya tienen predisposición.
Durante los episodios de alta concentración de polvo, los pacientes con rinitis alérgica suelen presentar un aumento de estornudos, congestión nasal, picor, secreción acuosa y lagrimeo. Lugo explicó que incluso los medicamentos habituales parecen menos eficaces en esos días. En el caso del asma, el polvo favorece la inflamación de los bronquios, incrementa la hiperreactividad y puede provocar crisis que van desde leves hasta severas, con riesgo de consultas de emergencia, nebulizaciones e incluso hospitalizaciones.
El especialista destacó que el polvo sahariano no está compuesto únicamente por arena, sino que transporta microorganismos, esporas de hongos, bacterias, restos de polen y compuestos químicos que aumentan su capacidad irritativa.
“Se trata de una mezcla compleja que potencia la respuesta inflamatoria del aparato respiratorio”, puntualizó.
Las alergias son reacciones del sistema inmunitario frente a sustancias que, en la mayoría de las personas, son inofensivas
Las alergias son reacciones del sistema inmunitario frente a sustancias que, en la mayoría de las personas, son inofensivas
Desde una perspectiva preventiva, Lugo subrayó la importancia de aprovechar los sistemas meteorológicos que permiten anticipar la llegada de estas concentraciones. Recomendó limitar actividades al aire libre, mantener puertas y ventanas cerradas, usar aire acondicionado con filtros limpios, evitar el ejercicio intenso en exteriores y cumplir estrictamente con el tratamiento médico. Los pacientes asmáticos deben tener disponible su inhalador de rescate y seguir su plan de acción.
El especialista también aclaró que no toda congestión nasal o tos durante estos episodios corresponde a una infección respiratoria, por lo que el uso indiscriminado de antibióticos no está justificado.
Recordó que las enfermedades alérgicas han aumentado a nivel mundial por factores como contaminación, cambios climáticos y urbanización, y que el polvo del Sahara representa un desafío adicional para países como República Dominicana.
Lugo enfatizó que tanto la rinitis alérgica como el asma pueden controlarse adecuadamente con educación, seguimiento médico y prevención. “Una persona bien informada y con su enfermedad controlada tiene muchas menos probabilidades de sufrir una descompensación cuando ocurren estos eventos ambientales”, concluyó.
