Prolapso genital femenino: ¿a qué se debe?

Prolapso genital femenino: ¿a qué se debe?

El prolapso genital femenino es una condición bastante frecuente que afecta a alrededor del 40% de las mujeres que han tenido varios hijos. Se estima que entre un 7,5 y un 14% de las histerectomías se realizan por esta causa.

Al respecto no hay cifras exactas, ya que el prolapso genital femenino muchas veces no causa síntomas sino hasta que está muy avanzado. En muchos casos este problema está asociado con otros como la incontinencia de orina o fecal.

Se estima que el 50% de las mujeres con prolapso genital femenino sufren también de incontinencia urinaria. Así mismo, entre el 15 y el 20% de estas mujeres también presentan algún grado de incontinencia anal. Por lo mismo se trata de un problema que puede afectar significativamente la calidad de vida.

El prolapso genital femenino

Irritación vaginal por depilación.

El prolapso genital femenino es una patología en la cual hay un desplazamiento de los órganos genitales femeninos más allá de su ubicación anatómica normal. Generalmente lo que se produce es un descenso de las paredes vaginales y de los órganos adyacentes llegando a sobrepasar la vulva.

A veces el prolapso genital femenino afecta el compartimento anterior y en este caso compromete la vagina y la vejiga. Si se produce en el compartimento superior compromete el útero. En algunas ocasiones afecta el compartimento posterior y en ese caso hay un descenso del recto.

El prolapso puede comprometer solo un compartimento, pero también dos o todos a la vez. Los síntomas suelen ser muy variables. Habitualmente incluyen:

  • Sensación de peso en la zona genital
  • Dolor lumbar o pélvico
  • Visibilidad de una masa que asoma por la vagina
  • Incontinencia

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El suelo pélvico

El prolapso genital femenino se produce frecuentemente como consecuencia del debilitamiento del suelo pélvico en la mujer. Este comprende un conjunto de músculos y ligamentos que están en la base de la pelvis. Cumple con la función de sostener o retener el aparato digestivo, urinario y reproductor.

En el suelo pélvico hay todo un juego de cierres, aperturas y presiones que permiten regular la evacuación de orina y de heces fecales. Esta no es una función innata del organismo, sino que se aprende a edades tempranas y luego se convierte en un impulso natural.

Hay factores que llevan a que el suelo pélvico se debilite. Algunos de ellos son:

  • Estreñimiento
  • Embarazo
  • Parto
  • Postparto
  • Deportes de alto impacto

Cuando el suelo pélvico está debilitado, es más fácil que se produzca el prolapso genital femenino.

Clasificación del prolapso genital femenino

prolapso genital femenino

Hay varias maneras de clasificar esta patología. Según los órganos que afecte se divide en histerocele -cuando provoca el descenso del útero-, cistocele -cuando hay descenso de la vejiga-, y rectocele -cuando lo que desciende es el recto.

Sin embargo en el año 2006 se propuso una nueva clasificación que no toma como punto de referencia los órganos, sino seis regiones precisas asociados con la pared vaginal posterior, el cérvix y el fórnix posterior.

También establece unas mediciones para determinar el grado de descenso de los órganos. Desde este punto de vista el prolapso genital se clasifica en:

  • Nivel 0: no hay descenso.
  • Nivel I: hay descenso de 1 cm por sobre el himen.
  • Nivel II: el descenso es +/- 1cm del himen.
  • Nivel III: hay descenso de +1 cm del himen y la protuberancia observable no es mayor a 2 cm de la longitud vaginal.
  • Nivel IV: el prolapso es total.

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Causas del prolapso genital femenino

El debilitamiento del suelo pélvico es una condición que favorece notoriamente al prolapso genital femenino. Como tal este suele ser el resultado de múltiples factores dentro de los que se destacan el embarazo y el parto.

El embarazo provoca una gran exigencia a los tejidos, ya que estos deben soportar un peso importante durante toda la gestación. Así mismo durante el parto hay una notable presión sobre todas las áreas que sostienen la pelvis y los órganos de esta zona.

Otro factor de riesgo es la edad ya que durante la menopausia disminuye la producción de estrógenos y estos contribuyen a fortalecer los tejidos. Así mismo la obesidad, la tos crónica, el estreñimiento y levantar objetos pesados generan presión adicional en el abdomen y se convierten en factores de riesgo.

Existe una relación entre el prolapso genital femenino y enfermedades como el lupus, la esclerosis múltiple y otras similares. Estas alteran la producción de colágeno o provocan alteraciones neurológicas que debilitan los elementos de sostén.