El snus es un producto de tabaco sin humo en forma de bolsitas o parches que se colocan entre el labio superior y la encía para permitir que la nicotina se absorba a través de las membranas mucosas. Originario de Suecia y Noruega, alcanzó gran popularidad en Estados Unidos, España y otros países europeos, donde se promueve como una alternativa al cigarrillo.
La idea de que es «menos nocivo» porque no genera combustión impulsó de forma considerable su consumo. Sobre todo, entre jóvenes y adultos menores de 40 años.
Lo que muchos ignoran es que sus efectos, aunque difieren de los del cigarro, siguen siendo perjudiciales. Diabetes, cáncer, muerte fetal y ataque cardíaco son algunas de las consecuencias de su ingesta excesiva y prolongada.
Ya sea porque estés buscando opciones distintas al tabaco, o bien, porque quieres saber más sobre este producto en tendencia, te invitamos a conocer otros aspectos sobre el snus y por qué no es el más recomendable si te preocupa tu salud.
¿De qué está hecho el snus?
El snus se obtiene a partir de tabaco triturado o molido, mezclado con agua, sal y, a veces, otros aditivos aromatizantes, que pueden ser de menta, regaliz, bergamota o especias. Durante el proceso de fabricación, el tabaco molido se pesa y se transfiere a una mezcladora, donde se le agrega agua y sal, mientras se agita.
Luego, el tabaco atraviesa un proceso similar a la pasteurización, en el que se expone a altas temperaturas para eliminar microorganismos, conservar sus propiedades y mejorar su aroma y su sabor. Además, esto disminuye la concentración de nitrosaminas, que son las sustancias químicas cancerígenas presentes en los cigarrillos y otros productos de tabaco.
En última instancia, la mezcla de tabaco se deja enfriar y, si es el caso, se colocan los aditivos. Puede empacarse en pequeñas bolsitas individuales o de forma suelta en latas.
¿Para qué se usa?
El snus se utiliza para obtener los efectos de la nicotina sin necesidad de fumar. Esto va desde una percepción reducida del estrés y la ansiedad hasta un aumento del estado de alerta y la disminución de la irritabilidad. Su uso es frecuente contra el síndrome de abstinencia, tanto en quienes están tratando de dejar el cigarrillo como en aquellos contextos en los que no es posible fumar.
Una vez que se coloca entre el labio superior y la encía —suelto o en bolsitas individuales—, pasan varios minutos antes de que se noten los efectos de la nicotina. En general, las sensaciones se experimentan por alrededor de 40 minutos a una hora.
No obstante, esta duración varía de acuerdo a la cantidad de snus utilizado, así como a la concentración de nicotina que tenga y de cómo lo metabolice el cuerpo en cada persona.
¿El snus ayuda a dejar de fumar?
Responder a este interrogante es complejo, debido a los resultados mixtos de las investigaciones. Los datos informados tras una serie de encuestas sugieren que uno de los principales motivos de uso del snus es dejar de fumar. Es muy frecuente entre exfumadores, muchos de los cuales lo catalogan como un recurso importante a la hora de abandonar el cigarrillo.
Sin embargo, hay evidencia de que no aportaría ningún beneficio. Por el contrario, los hallazgos sugieren que hay probabilidades de que se genere un consumo dual. Los fumadores ven en el snus una forma de obtener nicotina en espacios en los que el cigarrillo está prohibido.
Así, lejos de ayudar a dejar de fumar, se advierte que el snus promueve la adicción a la nicotina y eleva la exposición a sus efectos perjudiciales. Con el agravante de que los consumidores tienen la percepción de que es «menos nocivo», por lo que tienden a emplearlo en cantidades abundantes.
Aunque algunos usuarios ven en el snus una alternativa para tratar el síndrome de abstinencia al tabaco, no se considera una opción ideal, debido a sus riesgos potenciales. Si bien no genera combustión ni contiene tantas nitrosaminas, aún puede causar dependencia.
Riesgos del snus para la salud
Las compañías tabacaleras y los medios promueven al snus como una alternativa «mejor» que fumar cigarrillos. Así, muchos consumidores llegaron a creer de forma errónea que su uso era inofensivo.
No obstante, tras una serie de estudios y análisis, expertos en salud y entidades, como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), advirtieron que su consumo no era seguro. Por el contrario, hay evidencias de que la nicotina y otros de sus compuestos causan los siguientes efectos.
Dependencia
El snus, al igual que otros productos obtenidos del tabaco, contiene nicotina. Esta sustancia es bastante adictiva, pues estimula la liberación de neurotransmisores en el cerebro, como la dopamina y la noradrenalina, que generan sensaciones de placer y alivio del estrés de forma temporal.
De este modo, su uso regular detona una dependencia física y mental, que se manifiesta con síntomas de abstinencia, como la ansiedad, la irritabilidad y los problemas de concentración. Así, en el afán por reducir estas sensaciones, los consumidores se sienten impulsados a mantener un consumo habitual, lo que supone una mayor exposición a los efectos negativos de la nicotina y otros compuestos químicos.
Cáncer
Uno de los riesgos del snus que más genera preocupación entre las autoridades sanitarias y profesionales de la salud es el de cáncer. Debido a la manera en que se promociona el producto, muchos consumidores pasan por alto que también se exponen a la enfermedad.
Entre los tipos de cáncer asociados a la ingesta de snus están los siguientes:
Recto
Esófago
Páncreas
Estómago
La evidencia disponible sugiere que, además, su uso aumenta el riesgo de mortalidad luego de un diagnóstico de cáncer. Aun así, no se ha esclarecido del todo cómo y en qué medida se producen estas amenazas. Factores como el historial familiar y la genética inciden en que el riesgo sea mayor o menor.
Por otro lado, se afirma que el snus aumenta las probabilidades de cáncer oral y de pulmón, pero las pruebas son contradictorias y escasas. A pesar de ello, se advierte a los usuarios para que no ignoren el potencial cancerígeno del producto.
