Terapia sustitutiva de nicotina

Terapia sustitutiva de nicotina

La terapia sustitutiva de nicotina se emplea para tratar el tabaquismo. Proporciona la nicotina en forma de chicles, parches, sprays o pastillas para chupar. Las diferentes opciones de esta terapia aportan nicotina, pero no las sustancias químicas de los cigarrillos que son muy dañinas para la salud.

¿Cómo funciona la terapia sustitutiva de nicotina?

La terapia puede ayudarte con los síntomas de abstinencia y con las ganas de fumar. Generalmente, los fumadores necesitan hacer varios intentos antes de que puedan dejar el hábito de forma definitiva. 

La mayoría vuelve a recaer dentro del primer mes de comenzar a no fumar, a menudo, debido a los síntomas del síndrome de abstinencia. Esta terapia trata solo la dependencia física, por lo tanto, es probable que necesites ayuda con la parte de dependencia psicológica.

Los estudios demuestran que, cuando se combinan la terapia sustitutiva de nicotina y el apoyo psicológico, se aumentan las probabilidades de éxito en el abandono del tabaco.

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La terapia sustitutiva de nicotina es una de las opciones terapéuticas para calmar los síntomas que se producen tras dejar de fumar.

Tipos de terapia sustitutiva de nicotina

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), ha aprobado varias formas de terapia:

1. Parches

Se trata de sistemas transdérmicos de nicotina, que proveen una dosis medida de nicotina a través de la piel. A medida que vayas cambiando a parches que contienen una dosis más baja, tu dependencia de nicotina irá disminuyendo.

  • Parche de 16 horas: funciona bien para las personas que fuman poco y es menos propenso a causar efectos secundarios. Sin embargo, no suministra nicotina durante la noche, por lo que puede que no sea útil si tienes síntomas de  abstinencia por la madrugada.
  • Parche de 24 horas: tiene la ventaja de que la dosis de nicotina es constante, lo que evita los síntomas de abstinencia, pero puede ocasionar más efectos secundarios.

Es necesario cambiar el parche cada día por la mañana, y pegarlo en una zona limpia y seca de la piel que no tenga mucho vello. Debes ponerlo entre el cuello y la cintura, por ejemplo, en la parte superior del brazo o en el pecho.

Entre los posibles efectos secundarios del parche de nicotina están las irritaciones de la piel, mareos, dolor de cabeza, náuseas o dificultad para dormir. Ante la aparición de cualquiera de ellos, consulta al especialista.

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2. Chicles

Chicles de nicotina
El consumo de estos chicles debe hacerse máximo por seis meses. Además, no deben comerse más de 24 al día.

La nicotina se absorbe a través de la membrana mucosa de la boca, y está disponible en concentraciones de 2 mg y 4 mg. Para obtener mejores resultados, mastica el chicle lentamente hasta que notes su sabor o sientas un cosquilleo.

Luego, manténlo en una de tus mejillas en el interior de la boca hasta que ya no sientas el sabor. Después, vuelve a masticar hasta sentir de nuevo el sabor, y manténlo a un lado de la boca. Hay que repetir el proceso de masticación durante una hora.

Al absorberse por la mucosa de la boca, los alimentos y bebidas pueden influir, por lo que es mejor que no los consumas al menos 15 minutos antes o durante el uso del chicle.

No debes consumir más de 24 chicles al día, y se recomienda utilizar de 6 a 12 semanas, hasta un máximo de 6 meses. Entre sus posibles efectos secundarios están el mal sabor de boca, irritación de garganta, úlceras en la boca o molestia en la mandíbula.

3. Spray nasal de nicotina

Se trata de una terapia que suministra rápidamente nicotina al torrente circulatorio porque se absorbe por la nariz. Alivia enseguida los síntomas de la abstinencia y te permite controlar el deseo de fumar.

La FDA recomienda que se utilice en períodos de tres meses, y no por más de seis. Los efectos secundarios más comunes del spray nasal remiten alrededor de 1 a 2 semanas, y pueden incluir irritación nasal, ojos llorosos o garganta irritada.

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4. Pastillas de nicotina

Las pastillas se presentan en concentraciones de 2 y 4 mg. Los fumadores escogen su dosis en función del tipo de fumador que sea. La pauta recomendada es una pastilla cada 1 a 2 horas durante 6 semanas, luego 1 pastilla cada 2 a 4 horas durante 7 a 9 semanas y, finalmente, 1 pastilla cada 4 a 8 horas por 10 a 12 semanas.

No es recomendable comer ni beber al menos 15 minutos antes de chupar una pastilla, o bien, mientras lo estés haciendo. Tienes que chupar la pastilla hasta que se disuelva por completo, alrededor de 20 a 30 minutos.

Conclusión

Ningún tipo de terapia sustitutiva de nicotina es mejor que otra. Simplemente hay que optar por la que mejor se ajuste a tu estilo de vida y forma de fumar.