Orientación acerca de psoriasis

Orientación acerca de psoriasis

Por la doctora Alina Hernández, dermatóloga

 La psoriasis es una enfermedad inflamatoria, crónica (larga duración) de la piel cuya causa es desconocida con exactitud. Hoy en día se ha demostrado cómo el sistema inmunitario juega un papel importante provocando liberación de citoquinas que promueven la inflamación y hacen que las células de la piel crezcan a un ritmo más rápido de lo normal.

Hay evidencias que muestran la relación entre la psoriasis y la genética, es por esto que podríamos ver varios miembros de la familia padeciéndola.

Las lesiones en piel generalmente consisten en placas rojas con escamas secas blanquecinas, que se presentan con mayor frecuencia en los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la parte inferior de la espalda, aunque cualquier superficie de la piel puede verse afectada, incluyendo las uñas. Suelen estar acompañadas de picor o dolor.

La severidad de la psoriasis varía entre cada paciente, puede aparecer con una o pocas lesiones (leve) y otros hasta tener toda la piel comprometida.

Hoy en día se considera una enfermedad sistémica por la probabilidad de desarrollar otras enfermedades como: cardiovasculares, metabólicas, artríticas, psicológicas, oculares, gastrointestinales, entre otras.

El diagnóstico es eminentemente clínico y en ocasiones usamos métodos auxiliares para confirmar su diagnóstico como es la biopsia cutánea.

Durante el abordaje terapéutico estos pacientes se benefician del manejo multidisciplinario para detectar las enfermedades asociadas, por lo que el tratamiento va a depender del tipo de psoriasis (leve, moderada, severa) y las comorbilidades que presente.

Existen diversos tratamientos para la psoriasis en piel: tópicos, fototerapia y sistémicos,  con el objetivo de controlar la enfermedad.

Con el tratamiento oportuno podemos cambiar el curso de la enfermedad, evitando sus estadios más severos que conlleva con más facilidad la aparición de comorbilidades y al deterioro de su calidad de vida hasta el punto de arruinar y estigmatizar la vida.

La condición no es contagiosa, por lo que no se puede transmitir de persona a persona.