Cómo serán las ciudades pospandemia y qué podemos esperar al volver a reunirnos

Cómo serán las ciudades pospandemia y qué podemos esperar al volver a reunirnos

Si se trata de poblar las ciudades con proyectos urbanos que impliquen a las poblaciones, es Daily tous les jours, de Montreal, quien lidera este campo emergente de práctica que combina tecnología, narración de historias, desempeño y creación de lugares para reinventar la convivencia en el siglo XXI.

Durante los últimos diez años, el estudio de arte y diseño ha firmado más de 40 obras de arte originales en más de 30 ciudades de todo el mundo. Su trabajo invita a los individuos a desempeñar un papel fundamental en la transformación de su entorno, construyendo ciudades más resilientes. Crearon los mundialmente aclamados Musical Swings, una obra de arte urbana a gran escala que invita a los transeúntes a hacer música juntos, con todo su cuerpo.

Durante la pandemia se dedicaron a desarrollar una investigación que involucra a los representantes académicos de urbanismo internacional. En ella ha detectado una serie de ideas clave preliminares para comprender las ciudades que se encontrarán las personas cuando vuelvan a transitarlas sin restricciones.

El miedo al contagio no es suficiente para reprimir la necesidad de conectar y conversar. “Las nuevas reglas permiten el acceso seguro a los servicios esenciales, pero a medida que nos acostumbramos al distanciamiento físico, nuestra experiencia de los espacios al aire libre sigue siendo tensa”, explica Mouna Andraos, una de las autoras del estudio.

En el documento se revela que “las personas que navegan por el ámbito público recién organizado se parecen más a robots que a humanos. Lo que falta son las conexiones sociales informales, vitales para la vida cívica”. Las nuevas reglas solo se mantendrán si se pueden traducir en soluciones humanas y amigables con la ciudad.

Estado de la conexión humana

“Esta crisis humanitaria nos urge a realizar cambios en la forma en que vivimos -advierte Melissa Mongiat, otra autora de la investigación-. Se están dibujando diferentes visiones de la ciudad del futuro, combinando lo mejor de las ideas antiguas, actuales y emergentes. Proporcionan un contexto para imaginar el futuro de las experiencias colectivas”

Los principios urbanos inspiradores o visiones de una ciudad en la que las personas expresan vivir se rigen por algunas condiciones: los espacios públicos sociales deben estar diseñados para ayudar a conocer a sus vecinos; deberán ser equitativos, acogedores y accesibles para todos, en todo momento. “La idea de que las personas de diferentes orígenes sociales, económicos, generacionales y culturales necesitan mezclarse en algún lugar, de alguna manera y no va a estar en línea es un valor que nos sorprendió. El 84% de las personas eligen este concepto”, indica Mongiat

Ahora se puede caminar. De repente es posible. En todo el mundo, miles de carriles o calles enteras han sido cerradas al tráfico de automóviles para dar más espacio a las personas: caminantes, ciclistas y vecinos. El espacio del automóvil se está convirtiendo nuevamente en espacio para las personas.

Para las ciudades de todo el mundo, las redes de centros más pequeños han demostrado ser más resistentes que los grandes, donde todo converge. “¿Cómo podemos encontrar un equilibrio entre lo hiperlocal y lo comunal urbano?” es una pregunta que surge del informe.

El 92% de los ciudadanos consultados en sostuvieron que los últimos meses han reforzado cómo el acceso a la naturaleza es esencial para la felicidad humana. “Resulta que la naturaleza, a diferencia de nosotros, parece estar bastante feliz en este momento. Como punto de partida para la nueva normalidad, ¿podemos dejar más tiempo y espacio para la salud mutua de los seres humanos y la naturaleza? –se pregunta Andraos-. La naturaleza también es fuente de alimento y la agricultura urbana dinamiza los espacios públicos”.

“Las inversiones sostenibles de dinero también de ideas en el ámbito público pueden ayudar a la transición ecológica planetaria -explica Andraos-. También necesitamos escuchar y aprender de los expertos y científicos. Las pandemias son advertencias para la acción climática”. En el 75% de los especialistas participantes emergió el término “resiliente” para calificar a las ciudades que vienen.

“Las nuevas reglas de seguridad en la ciudad traen una conciencia renovada de los propios cuerpos, de la presencia de los demás y de los espacios intermedios -dice Mongiat-. Los peatones se están convirtiendo en bailarines. ¿Podemos transformar el espacio “negativo” entre nosotros en algo positivo?”

Las reglas de no tocar crean nuevas oportunidades para interactuar entre sí a través de otros sentidos, lo que lleva a una mayor conciencia y participación. El espacio compartido ahora está organizado meticulosamente para mantener la distancia. Sin embargo, el tiempo es un factor que puede unir; haciendo algo al mismo tiempo en diferentes espacios, o estando en el mismo espacio en diferentes momentos.

“Los teatros y los mercados al aire libre tienen un renovado sentido de propósito con un poco más de espacio entre los participantes -cita Andraos-. Hacer turismo es otra forma de llegar a muchas personas y diferentes tipos de individuos, un grupo pequeño tras otro: una ciudad entera puede compartir la misma experiencia, un vecindario a la vez”.

Los espacios híbridos se perciben como un emergente del futuro. “El patio delantero está adquiriendo una nueva importancia como lugar seguro para expandir la burbuja personal -explica Mongiat-. La línea entre el espacio público y el privado se está suavizando, dejando lugar para que surjan nuevas tipologías arquitectónicas y nuevas formas de conversación”.

Una ciudad saludable no es solo un conjunto de reglas. En este momento, el entorno urbano está pensado para saber ‘dónde pararse’ y ‘qué no hacer’, pero también debe comunicar las cosas felices, las que conectan en un nivel superior y ” hacen preocuparnos unos por otros, liderando en última instancia a comunidades más fuertes y resilientes”, afirma Andraos. La participación activa en el ámbito público, incluida la participación lúdica, puede ayudar a plantar la semilla del compromiso cívico.

“Ahora es el momento de que los espacios urbanos sean verdaderamente para el público, lugares para el cuidado y la conexión. Podemos jugar con las reglas para mantener lugares positivos para que las conexiones sociales informales prosperen en la ciudad. Son tan importantes como otras reglas para mantener nuestras ciudades seguras y saludables”, concluye Mongiat