Crece el COVID-19 en EEUU: las hospitalizaciones aumentaron un 25% en una semana y los contagios continúan rompiendo récords

Crece el COVID-19 en EEUU: las hospitalizaciones aumentaron un 25% en una semana y los contagios continúan rompiendo récords.

“Es una situación absolutamente peligrosa, la ola de casos positivos empeora día a día”, afirmó al respecto el Almirante Brett Giroir, segundo al mando del departamento de Salud del país norteamericano.

47 de los 50 Estados de Estados Unidos han visto un aumento significativo de sus casos de COVID-19 en la última semana. Las muertes como consecuencia del virus también han aumentado en el mismo período de tiempo, en este caso en 33 de los 50 territorios del país norteamericano.

Y la tendencia es claramente ascendente. Los récords se suceden cada día, y el último no fue la excepción. El martes se registraron 161.934 nuevos casos a nivel nacional. También se reportaron 66.823 hospitalizaciones y 1.707 muertes. Las primeras dos cifras son las más altas desde que comenzó la pandemia. En términos porcentuales, las hospitalizaciones y las muertes han aumentado un 25 por ciento en la última semana en el país.

La cifra de muertes del martes fue la mayor desde mayo. Y este miércoles el país quebró la lúgubre barrera simbólica de los 250.000 decesos.

Si bien es cierto que los tratamientos y cuidados paliativos han mejorado –algo reflejado en el hecho que la proporción de muertes aún sea menor a los registrados cuando las tasa de hospitalizaciones era más baja- y que hay al menos dos vacunas a punto de ser aprobadas, nada indica que la pandemia vaya a lograr controlarse en el corto plazo.

En distintas entrevistas con medios de alcance nacional, el doctor Anthony Fauci, principal epidemiólogo del país, ha dicho que el público masivo comenzará a ser vacunado a partir de abril del año que viene. Al menos cuatro meses antes de empezar una inmunización masiva de la población. En la misma línea se pronunció el presidente Donald Trump el pasado viernes.

El Almirante Brett Giroir, segundo al mando del departamento de Salud del país norteamericano, dijo por su parte que “estamos ante el peor índice de aumentos de casos visto en la pandemia en Estados Unidos, y nada indica que la curva vaya a aplanarse”.

El funcionario anticipó que no sería raro empezar a ver restricciones de atención al público en restaurantes y bares, a menos que sea al aire libre. De hecho, la ciudad de Nueva York anunció por la tarde del miércoles el cierre de sus escuelas ante el avance de la pandemia, reflejado en la tasa de positividad registrada. Según indicó el alcalde Bill de Blasio, el umbral para tomar la decisión era el 3%, y fue superado.

En una entrevista con la cadena MSNBC, Giroir volvió a isntar a la población a usar mascarillas: “Sabemos que su uso obligatorio impuesto por municipalidades o estados funciona”, agregó, en referencia a medidas de esa naturaleza impuestas en 36 estados y en clara disidencia con el discurso oficial de la administración para la que trabaja, considerando que Trump se ha manifestado en contra de ello.

El gobierno federal no está hablando de un plan para abordar esta nueva ola de contagios, pero hay preocupación. La cadena NBC obtuvo una copia de un reporte del grupo de trabajo contra la pandemia de la Casa Blanca en el que se describen los últimos números como “agresivos, en alza, expandiéndose ampliamente en comunidades de todo el país, llegando a la mayor parte de los condados, sin evidencias de mejoras, por el contrario, deteriorándose a diario”.

El sistema federal de gobierno ha dado autonomía a los estados para decidir cómo actuar. Nueva York fue el más afectado al comienzo de la pandemia y ahora es el estado que está tomando las medidas más severas. El gobernador Andrew Cuomo ha emitido una orden que limita el número de personas permitidas en una reunión –inclusive en una propiedad privada- a un máximo de diez. La medida ha causado controversia, considerando que llegó a una semana de la principal fiesta familiar en el año, el día acción de gracias.

Florida, en tanto, agregó el miércoles cerca de 8.000 nuevos casos, llevando de esta manera la cifra total a 905.000. El Gobernador Ron DeSantis anunció que no habrá cierres en el estado por el coronavirus porque los hospitales están trabajando todavía con normalidad. Además, mediante un reciente decreto le quitó la capacidad a los líderes locales de tomar determinaciones como el cierre de negocios en sus áreas. Un grupo de alcaldes del estado le pidieron públicamente al gobernador que reconsidere esta medida dado el aumento en el número de casos.

En ciudades como Chicago ha habido idas y vueltas con respecto a la posibilidad de un nuevo cierre de la economía. La alcaldesa Lori Lightfoot anunció a comienzos de semana un nuevo cierre, pero luego minimizó el sus palabras.

California ha prohibido el servicio de almuerzo y cena en restaurantes, a excepción de aquellos al aire libre. Georgia mantiene sus órdenes de distancia social y desinfección en comercios. Illinois le ha pedido a comercios como gimnasios que trabajen con capacidad limitada y con turnos, entre algunos ejemplos de medidas recientes.

Cada estado tiene normas diferentes, sin un claro plan nacional. Este ha sido un punto de debate durante la campaña presidencial. El presidente electo Joe Biden ya ha anunciado que su estrategia sería diferente una vez tome posesión.

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