Cuidados para proteger la piel durante esta Semana Santa

A través de nuestra piel podemos ver reflejado los cambios en el entorno ambiental, la primavera/verano no es la excepción.

Esto tiene su explicación científica, es porque al pasar de los años, estos fenómenos climáticos van modificando el órgano visible más extenso de nuestro cuerpo, la piel.

Yovanna Rosich, dermatóloga de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), explica que el daño cutáneo causado por la exposición ambiental es atribuible, en gran medida, a una compleja cascada de reacciones dentro de la piel, iniciadas por la generación de especies reactivas de oxígeno que causa daño oxidativo a los componentes celulares tales como, proteínas, lípidos y ácidos nucleicos.

Estas células dañadas, indica la especialista, inician una respuesta con procesos inflamatorios que conducen al daño eventual manifestado en la piel expuesta crónicamente, donde podemos observarla un poco más enrojecida, así como una mayor sensibilidad y a su vez la aparición de manchas.

Resequedad
Además de esto, la dermatóloga señala que se puede notar que en el frío se presenta resequedad en la piel y en el verano puede tornarse un poco más grasa. El aumento de las temperaturas y la humedad hacen sudar más y es probable que tienda a provocar imperfecciones, descamación y enrojecimiento, en algunas ocasiones picazón.

En el verano
De cara al verano, las personas piensan en el uso del protector solar porque probablemente se están exponiendo de una manera más directa a la radiación ultravioleta. Si bien es cierto, el cuidado de la piel y la pantalla solar es imprescindible, otro de los pasos fundamentales para un buen cuidado rutinario es la hidratación.

La rutina facial o “skincare” debe organizarse de manera individual para cada tipo de piel y debe ser asignada por un especialista (dermatólogo), quienes pueden ayudar a mantener una piel saludable, así como también detectar condiciones que pueden conllevar a un efecto perjudicial debido al uso incorrecto de productos dermocosméticos y pantalla solar no adecuada para el tipo de piel.

La médica refiere que otro de los cuidados fundamentales para la protección es el cabello, detalla que existen productos en el mercado donde los filtros están presentes y pueden utilizarse tanto para aportar una barrera y que a su vez suministre la humectación necesaria.

Rosich manifiesta que acercándonos a esta época de calor, algunas recomendaciones para prevenir los efectos en cuanto a la radiación para la piel son: utilizar dermolimpiadores suaves que no provoquen resequedad, hidratar la piel tanto en cara como en el cuerpo con cremas restauradoras y humectantes, hacer énfasis en la fotoprotección.

En esta última, utilizando sombreros de tejido cerrado, de ala ancha, trajes de baño manga larga, colores claros, así como recordar la replicación del protector solar de cada dos horas y cada 80 minutos cuando se entra en contacto con el agua o alguna actividad deportiva.

Consecuencias
“No se puede olvidar el cuidado del cabello, el pelo fotoexpuesto al igual que la piel sufre cambios que alteran su composición. Es por ello, que se debe hacer énfasis en la protección de la radiación ultravioleta ya que esta puede provocar pérdida en las proteínas estructurales de la fibra capilar y provocar la resequedad, rotura, así como cambios de color”, plantea la galena al referirse al tema.

Rosich añade que mantener una hidratación óptima precediendo ante estos cambios con el uso de acondicionadores, así como mascarillas reparadoras una vez a la semana y utilizar los productos del cabello con fotoprotectores disminuiremos las probabilidades de que se deterioren.

De igual manera, los rayos ultravioletas pueden ocasionar que la piel envejezca con más rapidez, esto se puede obser var con deshidratación, pérdida de elasticidad, arrugas superficiales y profundas, flacidez prematura, manchas oscuras, dilatación de vasos sanguíneos (telangiectasias).

Rosich explica: “Debido a lo frecuente con que pude suceder esto, por los regulares baños en mares, ríos y piscinas, que sobre todo las personas suele planificar para esta época del año, la piel se vuelva muy seca, áspera, descamada y opaca, e incluso llegar a presentar áreas agrietadas y desafortunadamente estos daños son acumulativos e irreversibles”.

Realidad

— Consecuencias
No seguir las recomendaciones de un dermatólogo puede llevar a consecuencias lamentables sobre la piel, tales como la quemadura solar que provoca que la piel se torne roja, caliente y puede llegar a presentar ampollas.

Recomendación
Se debe establecer una variación en la rutina diaria con aquellos productos que se usan a fin de año que probablemente no sean tan efectivos porque pudieran aportar mayor grasa en el verano y establecer otros que puedan controlar un poco más la grasa, por ejemplo, o en su defecto cambiar su dermolimpiador.