El Senado de EE.UU. revive una ley para reducir el precio de la insulina

El Senado de EE.UU. revive una ley para reducir el precio de la insulina

Washington,- El líder de la mayoría demócrata en el Senado de EE.UU., Chuck Schumer, revivió en los últimos días un proyecto de ley para reducir el precio de la insulina y su objetivo es que se someta a voto este mismo mes, según dijo en una entrevista con Efe.

La iniciativa propone reducir de 600 a 35 el precio que cada estadounidense paga de media al mes por la insulina, un medicamento esencial para controlar los niveles de azúcar en sangre de las personas con diabetes.

«Este mes nos gustaría tener un voto sobre la insulina», afirmó el senador por Nueva York.

El presidente de EE.UU., Joe Biden, renovó en su discurso del estado de la Unión del pasado 1 de marzo su petición al Congreso para reduzca los precios de los medicamentos con receta, especialmente de la insulina, que se ha convertido en un símbolo de los altos precios que pagan los estadounidenses.

Justo después del discurso, Schumer reveló en una carta dirigida a sus correligionarios que estaba negociando con la oposición republicana para que el copago de la insulina se limite a 35 dólares.

En Estados Unidos, unos 34,2 millones de personas tienen diabetes, lo que supone un 10,5% de la población, según datos de los gubernamentales Institutos Nacionales de Salud (NIH, en inglés).

La incidencia es mayor en los hispanos, que tienen un 70% más de probabilidades de ser diagnosticados con diabetes y 1,3 veces más posibilidades de morir por esa enfermedad, de acuerdo con datos de 2018, los últimos disponibles, del Departamento de Salud.

Debido a los elevados costes de la insulina, recordó Schumer, muchos estadounidenses se inyectan dosis más pequeñas o se saltan algunas tomas para que les dure durante más tiempo.

Esa técnica puede empeorar la diabetes e incrementa la posibilidad de sufrir ceguera, fallo renal o la pérdida de sensibilidad en pies y manos.

El precio de la insulina en EE.UU. se ha disparado en la última década y, en el año 2018, ya era diez veces más cara que en 32 de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según un estudio del Departamento de Salud estadounidense.