Mitos y verdades sobre el uso de chicles y enjuague bucal para evitar el contagio por COVID-19

Mitos y verdades sobre el uso de chicles y enjuague bucal para evitar el contagio por COVID-19

Nuevos estudios sugieren que el uso de colutorios y goma de mascar podrían ser de ayuda en la prevención de la infección por coronavirus. Cuál es su efecto y qué hay de cierto.

A menos de un mes de que la pandemia de COVID-19 cumpla dos años de ser declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), nuevas dudas -o viejas que resurgen- vuelven a presentarse en torno a las mejores estrategias para prevenir los contagios, o al menos disminuir su riesgo.

En las últimas semanas se publicaron varios estudios que señalan al cloruro de cetilpiridinio (CPC), un antiséptico bucal seguro y eficaz ampliamente utilizado desde hace años, como un producto que podría ser de ayuda.

Según explican los especialistas, “del mismo modo que se usa jabón para lavar las manos, porque el jabón disuelve la cubierta del virus, este compuesto podría disolver la cubierta del virus en la boca y, supuestamente, reducir la carga viral en esta cavidad”.

Desde 2020 se habló mucho sobre el papel que podría jugar el CPC en la prevención del coronavirus. Aunque la realidad es que, dos años después, ninguna autoridad sanitaria lo incluyó dentro del protocolo de medidas de prevención frente a la COVID-19. ¿Por qué entonces volvió ahora al ruedo?

Al parecer, recientemente se publicaron nuevos estudios en los que se observó que la membrana del virus SARS-CoV-2 estalla al entrar en contacto con determinados enjuagues bucales.

El problema es que estos estudios se realizaron en condiciones de laboratorio, muchos de ellos con partículas virales similares al SARS-CoV-2 (ni siquiera con el propio virus). Y, efectivamente, si bien en las mesadas de estudio todo funciona muy bien, no se sabe lo que ocurriría cuando esto se aplique en la vida real ni cuál será el impacto concreto en la transmisión de la enfermedad.

Sobre la duda acerca de si estos enjuagues serían útiles para prevenir o tratar la enfermedad, los expertos aseguran que “ni para una cosa ni para la otra”. “En todo caso podrían ser útiles para frenar el contagio hacia terceros por parte de una persona que esté infectada al reducir la carga viral bucal”, explicaron.

El problema radica, en opinión de los especialistas, en que una vez que una persona está infectada, por más que utilice colutorio con frecuencia, no conseguirá frenar la replicación viral. Y por otro lado, si se reúne con otros sin usar mascarilla, por mucho colutorio que haya usado previamente, el coronavirus podrá entrar por la nariz o la boca del otro y de todos modos producirse el contagio.

Ahora, ¿usar colutorio de manera constante puede ser nocivo para la salud? Los especialistas tampoco lo saben. “Del mismo modo que usar gel hidroalcohólico de manera constante no es bueno porque puede irritar la piel, no sabemos hasta qué punto es conveniente usar de manera continuada, más allá de la frecuencia para los usos habituales, de un colutorio, un antimicrobiano de amplio espectro como el cloruro de cetilpiridinio”, aseguraron.

¿En qué casos entonces podría ser útil usar el CPC? Los especialistas lo recomiendan, por ejemplo, para ese perfil de persona que sigue dando positivo a la prueba de antígenos al octavo día de contagio, pero ya no tiene síntomas, y por protocolo debe salir a trabajar.

“En ese caso podría ser adecuado usar este tipo de colutorios para mayor seguridad. Pero sin dejar de usar la mascarilla, ni de guardar la distancia, ni de respetar el resto de las medidas -insistieron-. Sería un error inducir a pensar que porque alguien se enjuague con estos colutorios a primera hora de la mañana ya no va a contagiar”.

Otro uso habitual de colutorios que contienen distintos compuestos antisépticos sería en las consultas bucodentales, previamente a la exploración o intervención por parte de los profesionales.

Acerca de los chicles anti COVID
«Desconocemos los efectos de mantener un pH más bajo de lo habitual en la boca de manera recurrente», reconocieron los investigadores (Getty)
«Desconocemos los efectos de mantener un pH más bajo de lo habitual en la boca de manera recurrente», reconocieron los investigadores (Getty)
El mecanismo de acción de estos chicles es algo diferente que los colutorios, aunque con el mismo fondo de la cuestión. En este caso se emplean ácidos que bajan el pH de la boca con el objetivo de crear un ambiente hostil para el virus.

En este punto, como los propios fabricantes reconocen, estos chicles no son un medicamento y por tanto no pasaron los mismos ensayos de eficacia de los medicamentos, por lo que no se puede afirmar que sirvan para prevenir el contagio.

En segundo lugar, si lo natural es que el pH en la boca sea uno, seguramente es por algo. “Desconocemos los efectos de mantener un pH más bajo de lo habitual en la boca de manera recurrente -reconocieron-. Quizá, a nuestra microbiota no le resulte muy saludable”.

Así las cosas, los especialistas destacaron que el lavado de manos, el uso de mascarilla, la distancia y ventilación de los ambientes siguen siendo las medidas más eficaces para evitar contagios y las más recomendadas por las autoridades.