Portugal dejará de exigir el pase sanitario de COVID-19 y el confinamiento obligatorio de los contactos estrechos de riesgo

Solo se pedirá el confinamiento para las personas que hayan dado positivo, con o sin síntomas, y se pone fin a las limitaciones de aforo en locales, establecimiento y en espacios abiertos.

El gobierno de Portugal anunció este jueves una nueva flexibilización de las restricciones impuestas en los últimos meses para contener el avance del coronavirus, el levantamiento del confinamiento obligatorio para los contactos de riesgo, así como el pasaporte sanitario, salvo para controles en la frontera.

Las nuevas medidas se mantendrán en vigor hasta que haya una “bajada significativa” de las muertes relacionadas con el coronavirus, ha explicado la ministra de la Presidencia, Mariana Vieira da Silva, quien ha reconocido que las cifras son todavía “muy altas”. Este jueves se han sumado al balance total 16.488 casos y 42 fallecidos, informa el diario portugués Público.

Personal sanitario realiza pruebas de diagnóstico para detectar el coronavirus (EFE)
Personal sanitario realiza pruebas de diagnóstico para detectar el coronavirus (EFE)

Con esta nueva batería de medidas, solo será obligatorio el confinamiento para las personas que hayan dado positivo, con o sin síntomas; se recomienda retomar el trabajo de manera presencial y se pone fin a las limitaciones de aforo en locales, establecimiento y en espacios abiertos, así como al pasaporte sanitario, salvo en controles fronterizos, y la presentación de una prueba negativa para acceder a locales de hostelería y grandes recintos y eventos deportivos.

Sí se mantiene en vigor la normativa que exige pruebas negativas, excepto para aquellos que hayan recibido la tercera dosis o hayan superado la enfermedad recientemente, para poder visitar residencias de mayores o personas hospitalizadas, así como el uso obligatorio de mascarilla en los espacios interiores.

Vieira da Silva ha defendido la importancia de seguir utilizando la mascarilla en espacios cerrados, como salas de conciertos “porque todavía hay un alto nivel de contagios” y un número de fallecidos “muy por encima de lo que se sugieren” los datos. Por ahora, Portugal ha acumulado 3,1 millones de casos y 20.708 muertes.

Foto de archivo: Una integrante del personal limpia una silla antes de la apertura del mayor centro de vacunación contra COVID-19 en Lisboa (REUTERS/Pedro Nunes)

“Por ahora nos quedamos con las normas tal y como están en relación al uso de mascarillas en lugares cerrados”, insistió la ministra de la Presidencia, quien prevé que la medida sea suprimida en la próxima revisión epidemiológica.

“Este es un paso más hacia una vida normal, que se vio interrumpida hace casi dos años. Un paso que solo es posible gracias al compromiso de los portugueses y las portuguesas en el cumplimiento de las diferentes medidas restrictivas que se han aplicado”, dijo.

Vieira da Silva también ha destacado que esta flexibilización de las normas se ha logrado gracias “a la evolución de la ciencia y las vacunas”, pero “también al sentido cívico de los portugueses que se han vacunado mucho en estos meses”. En ese sentido, también ha querido agradecer el trabajo “en condiciones tan difíciles” que han desempeñado los profesionales médicos y sanitarios durante estos años.

(Con información de EuropaPress)