¿Qué es y para qué sirve una elastografía?

¿Qué es y para qué sirve una elastografía?

La elastografía es una técnica que se utiliza para diagnosticar posibles enfermedades en el hígado. Sigue leyendo y conoce en qué consiste y cuáles son sus ventajas y limitaciones.
¿Qué es y para qué sirve una elastografía?

La elastografía es un método de diagnóstico no invasivo para la detección de fibrosis en el hígado. También se le conoce como elastografía hepática, elastografía RM o Fibroscan. Aunque es oportuno aclarar que este último es el nombre comercial del dispositivo.

En relación con la fibrosis, se trata de un proceso asociado con enfermedades hepáticas crónicas. De allí la importancia de evaluar su grado mediante la elastografía. Esto no solo ayuda a obtener un diagnóstico preciso, sino que establece un pronóstico.

De manera particular, en dicho procedimiento se pueden combinar tecnologías de resonancia magnética junto con vibraciones de baja frecuencia. Esto permite crear una imagen que denota si hay rigidez (fibrosis) en los tejidos del hígado.

¿Qué es y para qué se hace una elastografía?

Hay diversas enfermedades hepáticas (hepatitis virales, colangitis, hígado graso y más). En casi todas estas patologías, la fibrosis es un proceso común que puede producir complicaciones a largo plazo.

Las personas que tienen fibrosis hepática no suelen percibir ningún síntoma en particular. No obstante, si este proceso no se trata a tiempo y adecuadamente, puede avanzar hasta convertirse en cirrosis.

Pero si se detecta oportunamente, puede tratarse y detenerse su avance. Por lo tanto, se realizan diversos exámenes clínicos en los pacientes con enfermedades hepáticas a fin de conocer el grado de fibrosis.

Esto incluye análisis, pruebas de laboratorio y ecografías. Entre los mismos se halla la elastografía. La denominación tiene que ver con el hecho de que el procedimiento permite apreciar la elasticidad del hígado.

Esta es una técnica de exploración poco invasiva. Con la misma se crea un mapa visual en el que se muestra la rigidez y la inflamación de los tejidos, permitiendo el seguimiento de la evolución de la enfermedad hepática.

Cirrosis.
Es posible que la fibrosis hepática evolucione a cirrosis. Por eso es conveniente detectarla a tiempo.

¿Cuándo se recomienda la elastografía?

Gracias a esta técnica, no solo se diagnostica la fibrosis, sino que se pueden detectar complicaciones de manera temprana, permitiendo iniciar el tratamiento o cambiarlo. Como se mencionó, la elastografía se usa para el diagnóstico de fibrosis en diversas enfermedades del hígado:

  • Cirrosis.
  • Hepatocarcinoma.
  • Hepatitis virales.
  • Personas con antecedentes de alcoholismo.

¿Cómo es el procedimiento?

Hay dos tipos básicos de elastografía:

  • Ecográfica: se utilizan ondas sonoras.
  • Por resonancia magnética (RM): se combina el ultrasonido con la resonancia magnética.

Ecográfica

Esta forma de elastografía hepática no difiere en demasía de una ecografía convencional. El procedimiento se puede resumir en los siguientes pasos:

  1. El paciente se acuesta boca arriba en la camilla.
  2. Se descubre la piel del abdomen, donde se esparce un gel.
  3. Luego se coloca el dispositivo (transductor) en el lado derecho de la zona abdominal, unos centímetros por debajo de la última costilla.
  4. Este dispositivo emitirá unas ondas sonoras hacia el interior de la cavidad abdominal.
  5. Aunque las ondas no las puede percibir el oído humano, es posible que la persona sienta una vibración o cosquilleo, pero sin dolor.
  6. Las ondas son reflejadas en un monitor.

Elastografía por resonancia

Esta variante se hace con el mismo dispositivo que se usa en una resonancia magnética convencional. El procedimiento también es similar:

  1. La persona se acuesta en la camilla.
  2. En este caso, se coloca una almohadilla en el abdomen.
  3. La camilla se desliza hacia el interior del escáner de resonancia.
  4. La almohadilla emite vibraciones.
  5. Estas señales son enviadas a una computadora que las registra y las transforma en un mapa visual.

En ambos procedimientos se muestra el grado de elasticidad del hígado, permitiendo valorar la rigidez o deformación que presenta. Cuanto más rígido sea el tejido, mayor presencia de fibrosis.

Preparación para la elastografía

La realización de una elastografía no requiere ningún preparativo especial. En tal sentido, no se considera necesario suspender ningún medicamento. Solo se pide no ingerir alimentos unas horas antes, aunque sí se puede beber agua durante ese lapso.

Por otra parte, si la elastografía es por resonancia magnética, la persona debe retirar de su cuerpo cualquier accesorio metálico, incluyendo gafas, ganchos para el cabello, relojes, joyas y hasta dentaduras postizas.

En los pacientes que presentan ascitis se requiere hacer un drenaje antes de la elastografía. Caso contrario, no podrá realizarse el estudio, ya que la acumulación de líquido interfiere con la onda sonora.

¿Qué significan los resultados?

Tras varias mediciones en distintas zonas del hígado, la información obtenida con la elastografía se transforma en un valor numérico final, calculado a partir de las medianas de los puntajes.

Esto no solo confirmará o descartará la presencia de fibrosis, sino que permitirá establecer una clasificación en grados o niveles:

  • F0-F1: sin fibrosis.
  • F2: leve.
  • F3: grado intermedio.
  • F4: fibrosis avanzada o cirrosis.

Por supuesto, estos resultados deben correlacionarse con lo que dice la historia clínica del paciente. Asimismo, es posible que se requieran pruebas adicionales.

Resonancia magnética para una elastografía.
La forma de la elastografía que utiliza resonancia magnética no difiere demasiado de la RM convencional.

Ventajas de la elastografía

La elastografía supone diversas ventajas con respecto a otros procedimientos, ya que es indolora y no invasiva. Es menos cruenta, por ejemplo, que una biopsia de hígado.

Además, es una prueba sencilla y rápida. No demora más que unos minutos. Tampoco requiere de una preparación especial previa.

Lo más importante de todo es que una elastografía, en manos expertas, permite diagnosticar con gran precisión la enfermedad hepática, ayudando a guiar las decisiones médicas y a determinar el tratamiento o la respuesta al mismo.

Limitaciones, riesgos y efectos secundarios

La elastografía tiene ciertas limitaciones, como es el caso de los pacientes con ascitis. Otro tanto sucede en personas con obesidad, en las que el grosor del tejido celular subcutáneo también podría amortiguar la onda, impidiendo la medición con precisión.

De manera habitual, la elastografía no suele generar ningún tipo de efecto secundario en el paciente. Es posible que algunas personas se sientan nerviosas, como ante cualquier examen médico; incluso, quienes sufren claustrofobia pueden experimentar ansiedad por estar dentro del escáner.

Los riesgos, por otra parte, son mínimos. No obstante, se deben tomar precauciones en personas con objetos metálicos o dispositivos en el cuerpo, tales como prótesis, válvulas cardíacas, marcapasos o implantes cocleares.

La elastografía al servicio del tratamiento hepático

La fibrosis afecta el flujo de sangre en el hígado, haciendo que se produzca tejido cicatricial. Si no es tratada oportunamente, puede degenerar en problemas más serios y graves como insuficiencia hepática, cirrosis y cáncer.

Según los estudios, las enfermedades relacionadas con el hígado causaron la muerte de 2,14 millones de personas en el mundo en el año 2017. Esto significa un aumento del 11,4 % en 5 años

Por fortuna, se cuenta con técnicas como la elastografía, que ayudan en el diagnóstico. Si la fibrosis se detecta cuando es leve, se puede iniciar el tratamiento temprano, con grandes posibilidades de un pronóstico positivo.