¿Son seguros los rellenos «tear trough» para las bolsas debajo de los ojos?

¿Son seguros los rellenos «tear trough» para las bolsas debajo de los ojos?

Las inyecciones de relleno en el lagrimal se convirtieron en una de las técnicas estéticas más demandadas para refrescar la mirada. Revelamos qué tan confiable es el procedimiento.
¿Son seguros los rellenos «tear trough» para las bolsas debajo de los ojos?

¿Conoces los rellenos tear trough? Es así como se le llama al tratamiento estético que mejora el aspecto hundido del canal lagrimal. Le consideran un modo de rejuvenecimiento facial no quirúrgico.

La técnica de belleza es consultada en su mayoría por personas maduras; sin embargo, también hay jóvenes que encuentran en estas inyecciones la luminosidad y el volumen que el sistema orbitario pierde por su anatomía o las épocas de trasnocho.

Antes de pensar en rellenar las bolsas debajo de los ojos, es importante enterarse de los pormenores del proceso y si calificas para llevarlo a cabo. Continúa la lectura y descúbrelo.

¿En qué consisten los rellenos «tear trough»?

¿Son seguros los rellenos «tear trough» para las bolsas debajo de los ojos?
Los rellenos oculares pueden hacer que tu rostro se vea más joven y relajado.

El término traducido se refiere al relleno del lagrimal. Igual le conocen como relleno de ojeras. Su fundamento es inyectar materiales que engrosen puntos particulares alrededor de los ojos.

Dicha zona resulta afectada cuando los huesos de la cara adelgazan y se ensanchan, eliminando su grasa natural. Otras causas de la deformación están relacionadas con la genética, la alimentación, el tabaquismo y la exposición constante al sol.

Un médico puede recuperar el tejido de la cavidad entre los ojos y las mejillas al suministrar una sustancia parecida a la que produce el organismo. Como resultado, luces una mirada relajada y minimizas las líneas de expresión y las arrugas profundas.

Procedimiento para aplicar rellenos «tear trough»

Por lo general, el aumento dérmico lo realizan con ácido hialurónico (AH), ya que favorece la fabricación de colágeno, suaviza, hidrata y crea un efecto rejuvenecedor. El AH es biocompatible, por ser una macromolécula presente en el organismo. Si bien el efecto dura, no es permanente.

También, hay otras clases de relleno, incluso grasa procesada del propio paciente. Para resultados óptimos, la Revista de Dermatología Cosmética enfatiza que el médico tiene que analizar la anatomía del área, las afectaciones y la sustancia conveniente, además de ejecutar una técnica de inyección adecuada.

El proceso toma pocos minutos y consta de los siguientes pasos.

  1. Limpieza: el especialista desinfecta la superficie del canal lagrimal con alcohol.
  2. Anestesia: en sí no es un adormecimiento intenso, tienden a utilizar hielo. Algunos pacientes no lo requieren, aunque esto depende de la tolerancia al dolor.
  3. Inyección: con una microaguja o cánula de punta roma infiltran los surcos hasta llenarlos. La dosis es diferente en cada paciente.

¿Qué tan seguros son los rellenos «tear trough»?

El aumento de la zona lagrimal no supone peligro, siempre que lo lleve a cabo un dermatólogo, un cirujano plástico o un cirujano oculoplástico. El especialista tiene que estar capacitado para manejar los riesgos e informar con detalle al paciente sobre las posibles respuestas adversas, acota la publicación Cirugía Plástica Facial.

Aunque son bajas las incidencias de complicaciones relacionadas con los materiales temporales de relleno, por tratarse de un área difícil del rostro, es probable que provoque reacciones leves y de rápida desaparición. Enseguida las presentamos.

Hinchazón

Tras el depósito de material en el tear trough, quizá evidencies enrojecimiento o inflamación, incluso transcurridas varias semanas. Si cuentas con orientación médica, no hay de qué preocuparse.

Dolor

En sí, el pinchazo no es lastimoso. Sin embargo, cuando hay dolor extremo y lo acompaña la pérdida de la visión o la impresión de mirar moscas volando, es presumible que la aguja tocara por accidente un vaso sanguíneo. La respuesta médica se basa en diluir el relleno con alguna sustancia para invertir el procedimiento. De nuevo, es fundamental dominar técnicas de inyección en el rostro.

Asimetrías

Las asimetrías son complicaciones potenciales al apelar a los rellenos dérmicos. El boletín Actas Dermo-Sifilográficas expone que las irregularidades resultan de administrar diferentes cantidades en ambos lados del sistema orbitario. El texto añade que la evaluación del paciente es esencial porque en ocasiones hay desproporciones faciales previas.

Infección

La infección es poco factible, pero podría manifestarse hasta meses después del relleno. Si percibes el canal lagrimal muy sensible, duro o cálido, acude al médico para que revise los síntomas y decida el tratamiento.

Duración del relleno en el lagrimal

¿Son seguros los rellenos «tear trough» para las bolsas debajo de los ojos?
El médico determinará si eres un buen candidato para el tratamiento.

El aumento dérmico del lagrimal se descompone gradualmente. El AH estima una tasa de reabsorción máxima de 1 año. En cambio, si el material es la propia grasa, a través del método lipofilling, los resultados son más prolongados.

En promedio, los pacientes regresan a los consultorios para renovar los rellenos cada año. La frecuencia varía de acuerdo con la anatomía, el tipo de sustancia y el estilo de vida, pues los excesos y la falta de ejercicio perjudican el aspecto del tear trough.

Beneficios de los rellenos «tear trough»

Contrario a las intervenciones quirúrgicas que rejuvenecen el rostro, los rellenos en la zona orbital ofrecen los beneficios que a continuación listamos:

  • Dos semanas después de las microinyecciones, aprecias el cambio. En este tiempo, la piel se distiende y la sustancia se integra con el tejido hasta hidratarlo.
  • No requieren reposo. Apenas culmina el tratamiento, te incorporas a tu rutina.
  • Puedes mojarte la cara. ¡Ojo! Posterior a los pinchazos, evita tocar el área durante 6 horas. Al no haber heridas, es permitido lavar suavemente con agua y jabón.
  • Raramente hay secuelas graves. El riesgo de los efectos secundarios es bastante bajo.

¿Quiénes son candidatos para el tratamiento?

Las personas hasta los 60 años pueden recurrir a los rellenos del canal lagrimal. Un estudio difundido por la Revista de Cirugía Estética de la Universidad de Oxford resalta que los jóvenes con piel gruesa y un hueco definido son candidatos ideales.