
El cáncer de tiroides es el sexto cáncer más frecuente en el mundo y el más común entre los tumores del sistema endocrino, con cerca de un millón de nuevos casos diagnosticados cada año. Sin embargo, pese al aumento sostenido de los diagnósticos, la mortalidad se ha mantenido baja y estable.
El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, llamó a prestar atención a las señales del organismo y a consultar a tiempo, pero también advirtió sobre la necesidad de evitar estudios y procedimientos médicos que no sean necesarios.
“Prevenir bien es no ignorar una señal que merece atención, y tampoco someternos a procedimientos que no necesitamos”, planteó Atallah en esta ocasión.
La enfermedad afecta entre tres y cuatro veces más a las mujeres que a los hombres y su diagnóstico ha aumentado durante las últimas décadas en buena parte del mundo.
Atallah destacó que ese incremento no se ha traducido en un aumento equivalente de las muertes. Una de las explicaciones planteadas es que actualmente se detectan más casos, en parte por el mayor uso y acceso a estudios por imágenes.
Más diagnósticos no significa necesariamente más muertes
El cáncer de tiroides presenta un comportamiento distinto al de otros tipos de cáncer en cuanto a mortalidad. Aunque los diagnósticos han aumentado, las tasas de mortalidad permanecen bajas y estables.
En el Caribe y América Latina, las tasas de incidencia son considerablemente menores que en regiones como Norteamérica y el este de Asia.
En República Dominicana también se ha observado un aumento de los diagnósticos, de acuerdo con lo señalado por especialistas. Sin embargo, el país todavía enfrenta el reto de fortalecer sus registros nacionales para conocer con mayor precisión la magnitud de la enfermedad.
La advertencia: no todo requiere un estudio
Uno de los puntos centrales del mensaje de Atallah fue la necesidad de que la detección se haga con criterio médico.
El ministro señaló que la prevención no consiste en indicar estudios indiscriminadamente, sino en identificar a las personas que realmente necesitan una evaluación por sus antecedentes, síntomas o hallazgos que ameriten seguimiento.
Entre los factores que deben tenerse en cuenta mencionó la exposición innecesaria a radiaciones, particularmente durante la infancia; los antecedentes familiares de cáncer de tiroides y determinadas condiciones hereditarias.
También señaló la importancia de mantener hábitos saludables y una alimentación con un aporte adecuado de yodo.
La recomendación, explicó, no es vivir con temor ante la posibilidad de un cáncer, sino conocer los antecedentes familiares, consultar cuando exista una señal que preocupe y permitir que profesionales capacitados determinen cuándo es necesario realizar un estudio y cuál corresponde.
En el caso del cáncer de tiroides, esa distinción cobra especial importancia: detectar más no necesariamente significa que la enfermedad se esté volviendo más mortal.
El llamado es, por tanto, a encontrar el equilibrio entre detectar a tiempo los casos que necesitan atención y evitar intervenciones médicas innecesarias.





